La verdadera estrategia de USA es dominar el Caribe

En el programa Agenda Común de Punto de Corte, los periodistas Vanessa Davies y José Gregorio Yépez entrevistaron el 1 de septiembre de 2025 al historiador y exrector de la Universidad del Zulia y la Universidad Católica Cecilio Acosta, Ángel Lombardi. La conversación abordó la crisis multidimensional de Venezuela y su posición en el tablero geopolítico global. Lombardi analizó cómo la presencia de buques estadounidenses en el Caribe, denunciada por Nicolás Maduro, responde a intereses estratégicos más allá del narcotráfico. Destacó que Venezuela, por su petróleo y ubicación, es un actor clave en un mundo donde China, Rusia y Estados Unidos compiten por influencia. El académico instó a la oposición a superar divisiones y negociar con los militares para una transición democrática.
Lombardi enfatizó que el contexto internacional define las decisiones internas de Venezuela. La disolución de la Unión Soviética en 1991 reconfiguró el orden global, con China emergiendo como competidor económico de Estados Unidos. Este escenario coloca a Venezuela en una encrucijada, donde la presión estadounidense busca controlar el Caribe, limitar la influencia china y presionar al gobierno venezolano, acusado de vínculos con el narcotráfico.
Venezuela en el tablero geopolítico
Venezuela no es el centro del mundo, pero su petróleo y biodiversidad la convierten en un actor estratégico. Lombardi explicó que desde 1914, el país entró al escenario global como productor energético. Hoy, con las mayores reservas petroleras mundiales, mantiene relevancia pese a las transiciones energéticas. La presencia china en la explotación petrolera, con plataformas en el lago de Maracaibo, alarma a Estados Unidos, que ve al Caribe como su “patio trasero”. La doctrina Monroe de 1823 sigue vigente, y los buques en el Caribe son un mensaje de control, no solo contra Maduro, sino también contra China.
El peso del narcotráfico como excusa
Lombardi argumentó que el narcotráfico, aunque real, es un pretexto secundario en la estrategia estadounidense. Los buques en el Caribe buscan demostrar dominio marítimo y limitar la expansión china, que ya controla el puerto de Chancay en Perú. Esta puerta de entrada sudamericana, junto con Venezuela, desafía la hegemonía estadounidense. La presión sobre el gobierno venezolano, acusado de nexos con el Cártel de los Soles, es parte de una “carambola triple”: controlar el narcotráfico, presionar a Maduro y enviar un mensaje a China, principal competidor estratégico.
La oposición y la transición política
La oposición venezolana enfrenta un desafío interno: su falta de unidad. Lombardi criticó el sectarismo que divide a los líderes opositores, impidiendo un mensaje claro sobre el chavismo. Propuso incluir a las fuerzas armadas en cualquier negociación, ya que sin su apoyo no hay gobernabilidad. Históricamente, los militares han sido clave en las crisis venezolanas, como en el golpe de 1945 que dio paso a la democracia. La oposición debe ofrecer garantías al chavismo de base para participar políticamente, evitando meter a todos en “el mismo saco” de delincuencia.
Hacia una democracia plural
Lombardi abogó por un diálogo racional que supere la polarización. La academia, la iglesia y la sociedad civil deben articular un proyecto país sin venganzas. Citó el pacto de Punto Fijo de 1958, que integró a las fuerzas armadas y permitió una transición exitosa tras la dictadura de Pérez Jiménez. La oposición debe aprender de esa experiencia y proponer una democracia plural donde el chavismo tenga espacio, siempre bajo reglas democráticas. La represión de Maduro, afirmó, no garantiza gobernabilidad a largo plazo y solo agrava la crisis.
El rol de los militares y el futuro
Sin los militares, no hay transición posible en Venezuela, insistió Lombardi. La institucionalidad débil y la ilegitimidad del proceso electoral de 2024, donde la soberanía popular fue ignorada, refuerzan su rol. El académico descartó una invasión estadounidense, ya que requeriría cientos de miles de tropas y generaría rechazo global. En cambio, la presión de los buques busca forzar una negociación hacia un gobierno no hostil a Estados Unidos. La oposición debe aprovechar esta coyuntura para construir un mensaje unitario y evitar más violencia.
Un mensaje de esperanza y negociación
Lombardi cerró con un llamado a la racionalidad. La política, afirmó, es negociación, y las crisis comienzan y terminan en ella. Venezuela necesita mirar hacia adelante, dejando atrás rencores. La presión internacional puede facilitar una transición, pero el cambio depende de los venezolanos. La oposición debe articular un proyecto inclusivo, los militares deben garantizar gobernabilidad, y el chavismo de base debe integrarse democráticamente. Agenda Común destacó este análisis como un aporte para construir soluciones, agradeciendo a Lombardi y al equipo de Punto de Corte por el espacio de diálogo.
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