▷ #OPINIÓN Guerra soterrada y contínua #9Abr
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“…Recordar los hechos es la única forma de comprender cabalmente el presente”.
Jorge Puigbó
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Cuando el telón de la guerra se abre, como en toda obra de suspenso, nunca podremos imaginar lo que nos espera y menos aún cuando caerá la cortina que anuncie su final. En esta época, en la cual el mundo está más interconectado que nunca, resuena la frase acuñada en 1961 por el meteorólogo del MIT, Edward Lorenz, vinculada a la teoría del caos: “¿El aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas?”, o sea, simplificando su teoría, pequeñas variaciones iniciales en un sistema complejo pueden provocar grandes diferencias en los resultados finales. Solo hay que ver las terribles consecuencias, para todo el mundo, ocasionadas por el cierre del estrecho de Ormuz, como acción de guerra. Por consideraciones como la anterior, los protagonistas de los conflictos bélicos, a través de la Historia, abrumados al ver sus dolorosos resultados, tomaron conciencia de ello y pretendieron reglamentarlas, establecer límites a las muertes, a la destrucción, al sufrimiento extremo, todo ello se aplicaría a las futuras conflagraciones para tratar de hacerlas más humanas, pero lo paradójico es que nunca se pretendió prohibirlas, solo mitigar sus efectos. Justificada o no, el ejercicio de la violencia conduce a que, todos los valores humanos sucumban y por tanto la vida pierda su valor. Un ejemplo del esfuerzo para “humanizar” la guerra fue el “Tratado de Regularización de la Guerra”, firmado entre Colombia y España, en Trujillo el 26 de noviembre de 1820, siendo presidente de la República de Colombia, Simón Bolívar, y cuyo primer artículo rezaba así: “Art. 1º La guerra entre España y Colombia se hará como la hacen los pueblos civilizados, siempre que no se opongan las prácticas de ellos a algunos de los artículos del presente tratado que deben ser la primera y más inviolable regla de ambos gobiernos…”. Se esperaba con él dar por finalizada la barbarie de la “la guerra a muerte” y proteger a los soldados de la degollina segura. Duró hasta el 28 de abril de 1821, fecha en la cual se reiniciaron las hostilidades. Nadie puede dudar de las buenas intenciones de quienes redactan este tipo de normas. El año 1864 nace el Derecho Internacional por haberse firmado los diez artículos del primer “Convenio de Ginebra”. Citamos sus objetivos: “…conjunto de normas que, por razones humanitarias, tratan de limitar los efectos de los conflictos armados. Protege a las personas que no participan o que ya no participan en los combates y limita los medios y métodos de hacer la guerra…Los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales de 1977 y 2005 son sus principales tratados.” (Comité Internacional de la Cruz Roja).
Hoy, Rusia e Irán mantienen dos focos bélicos, el panorama político mundial se torna impredecible. Estamos en un mundo multipolar donde es complejo lograr detener las acciones ilegales de los países. Un conflicto soterrado entre naciones poderosas, para lograr el dominio del poder económico y político en el mundo imposibilita el consenso, mientras una cohorte de países ideológicamente alineados con ellos están llevando al mundo a un conflicto mucho más complicado que la “Guerra Fría”. Ya esto está en desarrollo, movimientos de tropas, armamentos intimidatorios, ejercicios militares cerca de las fronteras sensibles, despliegue de buques por los mares del mundo, lanzamiento de poderosos misiles de largo alcance, además se suman ahora, las acciones que permanecen ocultas a los ojos de las personas comunes, es la “Guerra Híbrida” con su asimetría y zona gris, con lo cual se trata de enmascarar un tipo de conflicto bélico en el cual “todo se permite”. Los organismos internacionales son elefantes blancos frente a estos hechos. Rusia invade a Ucrania y es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU; Irán ataca desde hace más de cuarenta años a terceros países y no ha existido un repudio internacional efectivo, sus relaciones con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), han sido un verdadero engaño, tiene 400 Kg de uranio enriquecido al 60% que no tienen un uso civil comercial y está cercano al 90% de pureza, lo cual le garantizaría construir bombas atómicas.
En este artículo sólo haremos hincapié sobre algunos hechos que provocaron la guerra en Irán:
– La Revolución Islámica, musulmanes chiitas radicales, tiene cuarenta años de haberse iniciado en Irán y los esfuerzos por exportarla a la fuerza al oriente medio no han cejado ni un momento. Crearon milicias para ocultar detrás de ellas su actuación, los llamados “proxies”, que no son otra cosa más que ejércitos de sicarios que cometen cualquier ataque terrorista en el mundo: Hamás, Hezbolá, la Yihad Islámica Palestina, los rebeldes hutíes de Yemen, las Fuerzas de Movilización Popular en Irak, son los principales. La Fuerza Quds, brazo de la Guardia Revolucionaria Islámica, es quien proporciona entrenamiento, armamento y financiación, en su afán de crear un «eje de resistencia» que incluye chiitas en Irak y Líbano. La punta de lanza es Hezbolá, un partido político y grupo militante libanés célebre por sus actos terroristas.
– Muchas personas se olvidaron de que, en 1992, la Embajada de Israel en Buenos Aires fue destruida por un coche bomba causando 29 muertos y luego, en 1994, un ataque suicida contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), mató a 85 personas e hirió a más de 300, señalando como autor intelectual de esta masacre a Irán, tanto por la justicia argentina, como por organismos internacionales, el brazo ejecutor fue Hezbolá, su sicario, siendo ratificadas estas acusaciones en fallo judicial del 11/4/ 2024, emitido por la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal de ese país. Recordamos la oscura muerte del fiscal Alberto Nisman.
-Durante los últimos veinte años Irán cambió su estrategia basada principalmente en el uso de «proxies», para realizar ataques desde su propio territorio, especialmente a partir del 2020. Desde el 2024 está atacando directamente a Israel y a Pakistán, ese año en octubre lanzó unos 200 misiles balísticos contra Israel. En enero del 2020 lanzó misiles contra la base aérea iraquí de Al-Asad; actuó en Siria apoyando a Bashar Hafez al-Assad, militarmente y con créditos estimados entre 10.000 a 15.000 millones de dólares; los hutíes, sus aliados, han atacado 178 embarcaciones durante dos años en el Mar Rojo y el Golfo de Adén, hundiendo cuatro navíos y causando la muerte de nueve marineros, más los secuestrados; el régimen iraní asesinó a más de veinte mil personas en enero de este año por protestar. Para los que les preocupa el estrecho de Ormuz recordamos la guerra Irán-Irak (1980-1988) con su Guerra de los Tanqueros, 451 buques mercantes fueron atacados y cientos de marineros civiles muertos por ambos bandos, 61% eran petroleros y todo ello ocasionado por el miedo a la amenaza de propagación de la Revolución Islámica, en ese entonces Arabia Saudita y los EE. UU apoyaron a Irak. No ha cambiado mucho la situación, ojalá prive la sensatez y se firme un acuerdo de finalización de la guerra.
Recordar los hechos es la única forma de comprender cabalmente el presente.
Jorge Puigbó
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elimpulso.com
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