Ir al contenido
Opinión

¿La transición paralizada? – Runrun.es: En defensa de tus derechos humanos

📅 🕐 17 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
¿La transición paralizada? - Runrun.es: En defensa de tus derechos humanos
Compartir:

Si algo me ha enseñado la vida (y que se me perdone ese lugar común pseudofilosófico, pero es que de otra forma tendría que enumerar demasiadas fuentes de experiencia sobre lo que voy a decir) es que la gente es bastante más maniquea que lo que uno sospecharía. Concebir grados de algo, lo que sea, es algo que muchas personas evitan como la peste. Prefieren pensar en polos opuestos y descartar cualquier otra posibilidad. Pero opuestos verdaderamente irreconciliables y aislados el uno del otro. Nada de esos refinamientos dialécticos por el que los contrarios tienden a unirse armónicamente, como la enantiodromía en el pensamiento en los griegos (específicamente en Heráclito y milenios después recogida por Jung), el taiji en China o el yanantin en la cosmovisión de varias culturas andinas precolombinas.

Pero estoy divagando. En fin, a lo que voy es que al parecer esa tendencia al maniqueísmo ha permeado las expectativas sobre la política venezolana. Veo que muchas personas solo admiten dos posibles desenlaces para el proceso que comenzó en enero de este año: o hay un catastrófico retroceso al statu quo ante o se cumple a cabalidad el deseo de la inmensa mayoría de los ciudadanos y hay una transición plena hacia la democracia y el Estado de derecho.

Creo que ese maniqueísmo se debe al miedo a la incertidumbre que fue objeto de una reciente emisión de esta columna. Después de todo, es más fácil tomar decisiones si se tiene la seguridad de que algo va a pasar y de que en ese algo habrá reglas muy claras. Incluso si ese “algo” es horroroso. De ahí que algunas personas prefieran asumir como certeza el advenimiento de un escenario terrible antes que barajar distintos escenarios, unos mejores y otros peores.

A mí no me encontrarán en ese conjunto. Opino que es muy temprano aún para saber cómo terminará el “nuevo momento político”. Me opongo además a contemplar solamente los dos finales polares. En realidad, hay varios tonos grises que merecen ser considerados. Si me pusiera a describirlos todos, el resultado sería un texto ilegible, por tediosamente largo y reiterativo. Lo que haré entonces es presentar un tipo ideal, en el sentido que Weber dio a la expresión. ¿Un tipo ideal de qué? Pues de una transición paralizada, por supuesto (si esta conjunción de conceptos que implican movimiento e inercia suena contradictoria, pues eso es a propósito). Una transición que no regresa a lo que había antes pero tampoco avanza totalmente hacia lo que la sociedad venezolana quiere. Para imaginar los distintos tonos de gris, el lector solo tiene que hacer cuantas combinaciones de avances y retrocesos en los elementos del tipo ideal le plazcan.

Ahora bien, el tipo ideal propiamente dicho, el punto de partida para las diferentes posibilidades en este juego, es muy fácil de visualizar. Literalmente, solo hay que abrir los ojos en el presente. El tipo ideal es la situación actual. Esta situación que es la madre de la incertidumbre por combinar señales mixtas e incoherentes. Imagine que se prolonga por un tiempo indefinido, en vez de retrotraerse hacia el temido statu quo ante o abrirse hacia el final feliz en el largo plazo.

Debemos comenzar con lo que, lamentablemente, ha sido por años y sigue siendo el factor dominante de la política venezolana: el miedo. El miedo a terminar mal por hacer algo que moleste al poder. El miedo a terminar castigado. Y en Venezuela, el castigo político por antonomasia es la cárcel. No en balde la mayor fuente de ansiedad política masiva, y a la vez el mayor indicador sobre la marcha del “nuevo momento político”, es la suerte de los presos de conciencia.

Si usted que me lee ya entendió a dónde estoy yendo, pues sabe que, en este tipo ideal, en esta transición paralizada, no puede haber, por crudelísima desgracia, ausencia total de presos políticos. Si la hubiera, no estaríamos hablando de un tono gris, sino del polo positivo. Entonces, en una transición paralizada sigue habiendo un número considerable de presos políticos. Tal como ahora. Pero al mismo tiempo, los que ya fueron excarcelados permanecen en libertad. Si no fuera así, tampoco estaríamos hablando de transición paralizada, sino del polo negativo. Puede que la infame “puerta giratoria” se reactive, pero muy poco. Puede que unos pocos salgan y otros tantos entren. El punto es que ese terrible número se estabiliza.

O puede que la “puerta giratoria” no se reactive del todo (los “no del todo” son una constante en este tipo de ideal de transición paralizada) y sin embargo siga habiendo algún tipo de sanción para disidentes. Ya contamos con un primer ejemplo digno de observación. La semana pasada concluyó con una breve detención de un activista por los derechos laborales, llamado Edwin Sambrano. Aunque no fue puesto tras las rejas, se le impuso eso que el argot jurídico denomina “libertad con medidas cautelares”. En otras palabras, una libertad a medias (los “a medias” son otra constante molesta en el tipo ideal), con prohibición de salir del país y régimen de presentación en tribunales. Fíjense también en los ciudadanos excarcelados, pero a los que se les niega el beneficio de la Ley de Amnistía y siguen con procesos abiertos que asimismo restringen su libertad.

De hecho, la semana pasada estuvo ahíta de experiencias que muestran los nuevos límites de la tolerancia al disenso y la crítica en Venezuela y que por lo tanto pudieran ser características fijas de nuestra hipotética transición paralizada. Sin duda la más notable fue la protesta por aumento salarial en Caracas el jueves, junto con la consiguiente represión. Fue la más dura vista en lo que va de 2026. No obstante, no llegó a los niveles de brutalidad vistos en 2014, 2017, 2019, 2024, etc. La protesta concluyó con cuatro personas detenidas, pero fueron liberadas en la noche del día siguiente.

Mientras tanto, partidos políticos opositores que habían sido desarticulados, y cuyo activismo fue borrado de la faz de la tierra nacional, ahora están en proceso de reactivación, con sus militantes operando abiertamente luego de salir de prisión o de la clandestinidad. Hacen mítines. Dan ruedas de prensa. Declaran ante los medios de comunicación. ¡Ah, y los medios! También algunos de ellos han experimentado cambios. La televisión, sobre todo. Venevisión y, en menor medida, Televen están cubriendo eventos que antes no cubrían y entrevistando a personas que antes no entrevistaban. Mientras, sigue el bloqueo a portales web periodísticos y a la red social Twitter (me niego a llamarla “X”), muy a pesar de que esta última ahora es nuevamente usada a diario por miembros de la elite gobernante. Tome todas estas señales mixtas enumeradas en los dos últimos párrafos y proyéctelas también por un tiempo indefinido.

Hay, por otro lado, un gran escollo para la prolongación de este escenario por un tiempo indefinido. Me refiero al electoral. Desde que se afianzó su hegemonía, la actual elite gobernante venezolana nunca ha prescindido de elecciones, sean estas realmente determinantes o no. Entonces, lo más probable es que tarde o temprano habrá comicios presidenciales. La pregunta clave para nuestro escenario es: ¿en qué condiciones? Podemos desglosarla en más interrogantes: ¿qué composición tendrá el Consejo Nacional Electoral que lleve a cabo los comicios? ¿Quién podrá ser candidato? ¿Los candidatos opositores tendrán obstáculos arbitrarios en campaña? ¿Qué pasa si hay un resultado desfavorable para la elite gobernante?

Estas son las incógnitas que, a mi juicio, pondrían a prueba el escenario de transición a medias. Pero no hemos llegado a ese punto. Voceros de la elite gobernante han dejado claro repetidas veces que no están interesados en realizar elecciones pronto. Tampoco se ve interés en ello por parte de Washington, incluso asumiendo que es genuino su plan de tres etapas para Venezuela, pues el mismo contempla la transición democrática (que presuntamente incluye elecciones) como etapa final. Por ahora, nos queda lidiar con las señales del presente y asumir que vinieron para quedarse por un rato largo, no como certeza (pues, repito, certezas no hay de ningún tipo). Pero sí como posibilidad.

@AAAD25

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Fuente de TenemosNoticias.com: runrun.es

En la sección: Opinión archivos – Runrun.es: En defensa de tus derechos humanos

🔂 ¿Te gustó la noticia? Compártela:
Compartir:
🔗 Fuente original: TenemosNoticias.com ·

También te puede interesar

¡Copiado al portapapeles!

Mi resumen de noticias

WhatsApp