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Opinión

Los zamuros del petróleo rondan a una PDVSA moribunda

📅 🕐 23 Ene 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 4 min de lectura
Los zamuros del petróleo rondan a una PDVSA moribunda
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En Venezuela, política y petróleo han ido de la mano desde principios del siglo XX, como bien lo dijo Rómulo Betancourt en su libro con ese mismo título. Hoy en día no podía ser la excepción. Algunos factores asociados al negocio petrolero asoman el hocico viendo que pueden sacar una buena tajada del interinato de Delcy Rodríguez, chavista abierta ahora a aceptar las condiciones que les imponga el gobierno de Donald Trump para comercializar el petróleo. A estos factores los podemos llamar los zamuros del petróleo, que prefieren sacrificar la instauración de un Estado de derecho y una transición hacia la democracia por un puñado de dólares.

Estos zamuros tienen varias caras, aunque todos vuelan rondando una PDVSA moribunda que no tendría más remedio que dejarse devorar porque el régimen interino necesita dólares para estabilizar la economía y seguir desangrando al país. Hay zamuros que se beneficiarían de más licencias del Departamento del Tesoro de EE. UU. para explotar algunos pozos petroleros adicionales, sin cambiar gran cosa del panorama de los hidrocarburos y de las instituciones del país. Estos son zamuros cortoplacistas que se esconden en asesores que piden, con discursos moralistas, que se retarde cualquier transición para mantener el “orden chavista” que les beneficiaría.

Los otros zamuros son los operadores financieros que han comprado bonos de PDVSA y de la república a precio de gallina flaca en un mercado secundario por debajo de la mesa. Aunque ellos quisieran que se venda Citgo en los EE. UU. y que les paguen sus intereses y capitales con lo que genere la liquidación de la empresa de refinación, también apuestan a que los precios de esos bonos reboten en el mercado ante la perspectiva de que el gobierno de Venezuela refinanciaría las deudas de PDVSA y de la república.

Por allí andan los asesores de los bonistas, caras muy conocidas que venían a hacer lobby ante Maduro et al, tratando de influir en la situación política que más convendría a sus clientes, una falsa estabilidad con el chavismo en el poder.

Un sector petrolero serio

Venezuela necesitará miles de millones de dólares para recuperar su industria petrolera. Ese dinero tendrá que venir de las grandes transnacionales de los Estados Unidos, Europa, China, entre otras. Ahora el régimen interino chavista promueve la reforma de la Ley de Hidrocarburos para hacerla más atractiva a la inversión privada dándoles, potencialmente, más flexibilidad tributaria.

Se entiende que la presidenta interina Delcy Rodríguez haya aceptado la inédita decisión en la historia petrolera nacional de permitir que el gobierno de Donald Trump sea el que venda, cobre y transfiera el dinero del petróleo venezolano. Es una PDVSA literalmente bajo tutela. Hecho vergonzoso, aunque necesario, ante el desastre de la administración corrupta de la compañía petrolera nacional. Se estima que solo el robo de Tareck El Aissami y su banda, él sigue convicto pero desaparecido, le costó a PDVSA entre 10 000 y 21 000 millones de dólares. Hoy PDVSA es un cascarón vacío destruido por el chavismo.

Esa nueva industria petrolera venezolana deberá ser privada, pero bajo una regulación transparente y estricta del Estado. La regulación deberá asegurarse de que exista seguridad jurídica, que se repartan las concesiones de explotación a los mejores, que las empresas paguen sus impuestos y que se acabe con la corrupción en el negocio de hidrocarburos y sectores conexos. Además, el Estado deberá promover una instancia de regulación profesional en la que los políticos no puedan meter la mano. Claro que el parlamento venezolano tendrá una función contralora, función que la Asamblea Nacional chavista ha renunciado a ejercer por contar con diputados borregos.

Y, por último, habrá que poner una estrategia energética integral para Venezuela que pueda aprovechar todos los recursos con los que cuenta. Esto incluye el gas natural y la hidroelectricidad para reconstruir la infraestructura del país, sus industrias (no hay que olvidar las destruidas industrias de la CVG que deben ser privatizadas), y poner a Venezuela en el mapa mundial de los centros de procesamiento de datos y de inteligencia artificial que requieren de esa energía.

Sin embargo, nada de esto será posible mientras los zamuros petroleros quieran seguir dictando la agenda política. Fuera los zamuros. Se necesita urgentemente de un consenso para reconstruir la democracia.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Fuente de TenemosNoticias.com: runrun.es

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