Portador Patrimonial de la Nación

De acuerdo con los registros publicados en el Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano, Región Capital: DC-01, Tomo: 4/5, Municipio Libertador, Distrito Capital: 3.- Creación Individual. Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural, 2007, Pedro Centeno Vallenilla, está declarado Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-05-2005. Redefinida en la categoría y subcategoría patrimonial de Portador Patrimonial (de la Nación), mediante el Sistema RPC-Venezuela, según Providencia Administrativa N° 025/13 del 02-08- 2013, publicada en la Gaceta Oficial N° 40.230 del 16-08-2013.
Pedro Centeno Vallenilla, intor, dibujante y abogado. Hijo del ingeniero Melchor Centeno Grau y Hercilia Vallenilla Lanz. Sobrino del poeta Baltasar Vallenilla Lanz y del historiador Laureano Vallenilla Lanz. Fue el tercero de 6 hermanos. Nació en Barcelona, estado Anzoátegui, 13 de junio de 1899/1904.
Se inició en el dibujo durante su infancia copiando las obras de artistas publicadas en El Cojo Ilustrado. En 1908, residenciado en Caracas, dibujó escenas cotidianas, y al iniciar sus estudios en el Colegio Francés, fue estimulado en sus habilidades de dibujante por el padre Pavalleaux, arquitecto y dibujante. En 1910, siendo alumno regular del colegio, asistió a las clases de dibujo en la Academia Nacional de Bellas Artes, formalizando su inscripción en 1913, a la edad de 14 años. Fueron sus maestros Antonio Herrera Toro, Cruz Álvarez García y Cirilo Almeida Crespo, entre otros.
En 1915 exhibió 3 de sus obras en la sede de Fotografía Manrique, en Caracas, recibiendo elogios por parte de periodistas y poetas, debido a la precocidad evidenciada en el dominio técnico de la luz, la composición, la forma y el color.
En 1917, su obra La agonía de Jesús, donada a la basílica de Santa Teresa, fue bendecida por monseñor Felipe Rincón González, arzobispo de Caracas, hecho este que constituyó todo un acontecimiento social.
En 1919, pintó Elevación, obra de marcado simbolismo en lo conceptual y en lo formal, lo cual estaría presente en las obras realizadas por este artista en el curso de los 4 o 5 años siguientes. Paralelamente al desarrollo de su pintura, Centeno Vallenilla estudió ciencias políticas en la Universidad Central de Venezuela, graduándose en 1925. Ese año recibió el nombramiento de agregado civil de la Legación de Venezuela en Roma. En Italia estudió concienzudamente la obra de Miguel Ángel, especialmente su escultura y su dibujo. La figura humana, cargada de simbolismo, era el motivo central de la pintura de Centeno Vallenilla.
En 1927, regresó a Caracas y realizó una exposición en la Sala de los Escudos del Museo Nacional de Bellas Artes, anexo al edificio de la Universidad Central de Venezuela. En 1928, volvió a Roma y en una exposición colectiva llamó la atención de la prensa italiana por la mezcla de personajes de rasgos indígenas y europeos ostentando el lujo en los detalles. Viajó por diversas ciudades de Italia y España.
En 1929, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, lo designó secretario de la Legación venezolana ante la Santa Sede. Durante su estadía en Europa, Centeno Vallenilla participó en diversas exposiciones colectivas e individuales, tanto en Italia como en Francia, siendo la figura humana, que continuó ocupando el centro de su producción artística, la excusa para el estudio del volumen y la composición con una técnica rigurosa y marcadamente tradicional, dándole de esta manera poca importancia al estudio del paisaje.
En 1938, exhibió sus obras en el Ateneo de Caracas y en 1939, donó a la catedral de Caracas una obra titulada San Sebastián. Ese mismo año regresó a Roma, pasando luego a Nueva York con el encargo de decorar la nueva sede de la Embajada de Venezuela en Washington, con pinturas murales alegóricas al mestizaje y a personajes de nuestra historia. La figura humana, modelada escultóricamente a través del trazo, la línea, el color, el juego de luces y sombras, continuó siendo el objeto principal de la pintura de Centeno Vallenilla. En 1942, regresó a Venezuela e instaló su estudio, el cual se convirtió en corto tiempo en lugar de reuniones y tertulias.
Entre 1940 y 1950, la pintura de Centeno Vallenilla, evidenció la presencia del negro, del blanco y del indígena; individuos criollos, pero de rasgos griegos, que recuerdan su formación académica y su pasión por el mundo clásico, que tanto estudió durante los 15 años de permanencia en Italia.
En 1947, fundó junto a Eduardo Francis, Carlos Otero y otros, la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos Independientes, como alternativa a los salones oficiales. Esta asociación mantuvo su actividad hasta 1960, organizando un salón anual sin recompensas.
A partir de 1949, participó activamente del acontecer plástico nacional a través de sus declaraciones, cartas y denuncias. En la década de 1950, realizó pinturas murales de grandes proporciones para el Círculo Militar y el Capitolio Nacional. Durante las últimas décadas de su vida mantuvo una permanente actividad artística como creador y como docente.
Entre sus obras destacan: La Virgen de la orquídea Alba, Cesta Mística, Magnolias, El día, Retrato del Negro Primero, El Cacao, Sansón y Dalila, Guaicaipuro entre otras. Los últimos treinta años de su vida continuó creando e impartió clases de pintura y dibujo. Sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas dentro y fuera del país. Falleció en Caracas el 3 de agosto de 1988.
¡Preservemos y salvaguardemos el legado de Pedro Centeno Vallenilla: Portador Patrimonial de la Nación!
Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
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