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Opinión

Presos políticos de Venezuela: una llama que se aviva lentamente ante el clamor del pueblo venezolano

📅 🕐 26 Ene 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
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Venezuela navega bajo la sombra de una transición sin catarsis social, la captura de Nicolás Maduro y la instauración de Delcy Rodríguez como presidenta interina, en medio de un acuerdo con la administración Trump, parecería un cambio trascendental; pero en lo profundo, el país sigue respirando el mismo aire de miedo, castigo y represión, con todas las miradas puestas en las amenazas de Diosdado Cabello y sus colectivos armados.

En la coyuntura es apreciable el reciclaje del poder político y el acto de disfrazar la diplomacia con absoluto pragmatismo, sin embargo la herida más dolorosa, la de los presos políticos, sigue abierta y sangrante, con signos de burla, cada uno de esos hombres y mujeres encarcelados constituye una negación viva de la palabra “transición”, porque no hay renovación política posible mientras el disenso sigue tras las rejas, las promesas de liberación, los anuncios mediáticos de excarcelaciones parciales, no alcanzan a cubrir la vergüenza de un país que mantiene a más de ochocientas voces silenciadas en mazmorras donde la tortura no es excepción, sino una regla de la tiranía y otros tantos perseguidos y aun en clandestinidad.

Los nombres de Javier Tarazona, Henry Alviarez, Juan Pablo Guanipa, Catalina Ramos, Igber Marín Chaparro, Juan Carlos Caguaripano, Yandir Loggiodice, Freddy Superlano, los hermanos Baduel y de todos los presos políticos, hombres y mujeres, civiles y militares, definen el mapa del dolor contemporáneo: un archipiélago de cuerpos quebrados pero de almas intactas, donde la dignidad es el último refugio, la ilusión de la transición ordenada por Washington aplaude lo que llama una “transición ordenada”, La administración Trump, en voz de sus portavoces, sostiene que la llegada de Rodríguez abre un camino para la “reconstrucción institucional” de Venezuela, siempre que se mantengan los acuerdos sobre energía, estabilidad regional y seguridad hemisférica.

De esta tutela externa, por más estratégica que se presente, no trae redención al ciudadano común ni libertad a los presos políticos, los informes de la ONG Foro Penal y Justicia Encuentro y Perdón, revelan que las excarcelaciones anunciadas apenas han tocado la superficie, algunos nombres emblemáticos se exhiben como gestos diplomáticos, mientras la mayoría permanecen invisibles en los sótanos del Helicoide o en las celdas escalofriantes de El Rodeo I, Tocoron, EL INOF y otros recintos penitenciarios, y es justo allí donde yace la contradicción: un país que reafirma su “retorno democrático” sin liberar a quienes más han luchado por ella, Estados Unidos anuncia transición en tres fases, con el Secretario de Estado Marco Rubio de garante, pero el pueblo venezolano sigue esperando el milagro de la justicia para sus propios mártires.

Frente a esta situación, el Departamento de Estado ha emitido comunicados de preocupación, mientras los familiares se apuestan fuera de los recintos penitenciarios y en las iglesias exigiendo imponer condiciones vinculantes para la liberación total, de momento pareciera revivirse los ecos de La Rotunda, la historia parece repetirse con un tono más cruel y un eco más prolongado.

He releído a José Rafael Pocaterra, en su obra Memorias de un venezolano de la decadencia para escribir este artículo, él escribió desde La Rotunda sobre la degradación moral, de un régimen que encontraba placer en quebrar cuerpos y voluntades, sus “grilletes de 70 kilogramos”, sus descripciones de hambre y tormento físico, no pertenecen ya al pasado, los testimonios contemporáneos del Teniente Coronel Igber Marín Chaparro o Juan Pablo Caguaripano podrían haber sido escritos con la misma tinta y el mismo dolor, las celdas de hoy no están hechas de piedra sino de acero, cámaras y silencio digital; pero la humillación persiste, refinada y sistemática.

La Dra. Catalina Ramos, desaparecida durante meses sin información oficial, simboliza el rostro invisible de las mujeres perseguidas; Javier Tarazona, enfermo y aislado, resiste el olvido como resistencia cívica; los hermanos Baduel han prolongado el calvario de su padre, convertidos en testimonio familiar de la venganza política, en ellos, la república se observa a sí misma desde el abismo.

El dolor como llama nacional.

El dolor de los presos políticos no es solo individual, mucha atención con esto, es un dolor que atraviesa la nación, es la conciencia colectiva que se niega a apagarse, cada celda, cada recluso torturado o desaparecido, aviva la llama de un pueblo que aún grita por libertad entre ruinas y espejismos.

La transición tutelada podrá estabilizar los precios, firmar acuerdos o restablecer embajadas, pero no podrá estabilizar las almas ni restablecer la justicia mientras los barrotes sean sus argumentos, “Solo las cadenas se oxidan, no la dignidad”, escribió Pocaterra, y su sentencia parece repetirse hoy entre los muros del Helicoide y DGCIM.

De La Rotunda a El Rodeo, la historia venezolana ha labrado su identidad a través de la resistencia tras los hierros, allí, en el silencio del torturado, se escribe el verdadero manifiesto político de Venezuela, y esta gran nación con pueblo heroico aun no se ha podido movilizar, porque persiste un ecosistema de terror, pero una vez vencido el pueblo ya no esperara, la exigencia de realización de elecciones generales lo más pronto posible es el mecanismo real donde todos los factores que coadyuvan a la transición hacia la democracia en Venezuela, con énfasis en el Presidente Donald Trump, el Secretario de Estado Marco Rubio y toda la administración Trump tendrán que aterrizar lo más pronto posible en la necesidad y la urgencia de esta vía, porque ningún ciudadano demócrata, con anhelos de libertad coincide en la convivencia de sus crueles perpetradores, y Delcy, Jorge y Diosdado, son lo mismo que Nicolás Maduro.

Aunado a su significado histórico de perversidades, y sus responsabilidad en la destrucción política, económica, social, moral y espiritual de Venezuela, la administración Trump tendrá que responderse a sí misma, ¿si las razones que justificaron la extracción de Nicolás Maduro, con el soporte del Cartel de los Soles, se extinguió o persiste aun en estos personajes, repudiados hoy por todo el pueblo de Venezuela, el continente y el mundo?

@jufraga12

Fuente de TenemosNoticias.com: www.analitica.com

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