Comerciantes de La Alameda reabren sus locales tras meses de incertidumbre
Tras meses de angustia, pérdidas materiales y silencio institucional, los comerciantes de La Alameda comienzan a reabrir sus locales, impulsados por la necesidad, la esperanza y el compromiso con sus comunidades.
Uno de ellos compartió su testimonio, reflejo de lo que han vivido muchos en esta zona afectada por el desbordamiento de la laguna El Porvenir. Él relató que su rutina se transformó en una secuencia de días y noches de terror.
“Despertaba a las 2, a las 4 y a las 6 de la mañana. Las finanzas se estrecharon. Tuve que recurrir a cada ahorro, cubrir deudas y exprimir el presupuesto”, contó.
Lo más angustiante fue el silencio oficial tras el decreto que prohibió la actividad económica en la zona. “Ver el agua subir sin información sobre el alcance del desastre fue desesperante. Tomar decisiones sin datos es alocado. Todo lo improvisé sobre la marcha”.
Aunque logró salvar parte del inventario, perdió mobiliario y estructura. La falta de comunicación oficial lo obligó a actuar tarde, sin saber si el riesgo era temporal o prolongado.
Reabrir por necesidad… y por legado
La reapertura del local no fue una decisión fácil.
“Si hubiese sabido que tardaría tanto, habría alquilado en otro lado. Pero el local es mío, no tengo dónde más ir. Y sobre todo, no voy a destruir un punto comercial que mi padre levantó desde 1970. Son 55 años de historia familiar”, señaló con firmeza.
Ayuda limitada, pero valiosa
Para reabrir, el comerciante usó exclusivamente fondos personales, con apoyo de dos familiares.
Reconoció el acompañamiento del director de la Cámara de Comercio, Pedro Toledo, quien colaboró personalmente en la mudanza y preparación ante la inundación.
También recibió información oportuna vía WhatsApp por parte del presidente de la Cámara, especialmente tras la instalación de las bombas por Hidrobolívar.
En cuanto a la alcaldía, aunque se anunció una exoneración de tributos, la información llegó después de la fecha de pago.
“No quise atrasarme, así que pagué. Ahora no me regresarán lo tributado. La ayuda oficial no aplica en mi caso”, lamentó.
Prepararse para el futuro
El comerciante ya perdió mobiliario de madera y sistemas de almacenamiento en cartón. Para el próximo año, planea mudarse antes si detecta peligro.
“Ya sabemos que no hace falta que el Orinoco llegue a 18 metros para que la laguna El Porvenir cause un desastre. Para eso solo faltan nueve meses”, advirtió.
El impulso de la comunidad y la fe
A pesar de todo, lo que más lo ha motivado es el apoyo de la gente.
“He recibido incontables muestras de aprecio y oraciones por un pronto retorno. No tienes idea de cuánto alegra el día recibir un mensaje de esperanza. ‘Todo va a estar bien, confiando en Dios’, me dicen”.
Además, destaca el respaldo de su proveedor principal, Eric Prats, quien le ofreció condiciones de financiamiento imposibles de rechazar. “Ese gesto me dio un impulso fenomenal para volver a abrir”.
Lo que espera de las autoridades
El comerciante pide que se continúe con la labor de achicar la laguna y que se reactive la estación de bombeo de La Alameda.
También solicita la construcción de una nueva estación, la reparación de la entrada de agua por la naval y estudios sobre el aumento del caudal respecto a 2018.
“Sabemos que un afluente pasa por el grupo Mérida y otro por la cascada frente a la estación de gasolina. El agua ya pasa por debajo del muro”, advirtió.
Finalmente, pidió que se limpien los drenajes de la calle Caracas, que permanecen llenos de tierra. Este testimonio refleja la resiliencia de los comerciantes de La Alameda, quienes pese a la incertidumbre y las pérdidas, apuestan por la reconstrucción de sus espacios y el fortalecimiento de sus comunidades.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.radiofeyalegrianoticias.com
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