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7 películas de comedia que ya no hacen reír a nadie

📅 🕐 hace un momento🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
7 películas de comedia que ya no hacen reír a nadie
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Como acaba de demostrar la inclasificable Scary Movie 6, el humor es algo serio. En específico, porque en cien años, el cinematográfico ha dado un vuelco total. Lo cual, por supuesto, es natural. La forma de hacer reír (y qué sostiene el humor) cambia de época en época. Pero además, se transforma en una manera de entender la cultura y los cambios de época. Por lo que, década con década, lo que hace reír ha experimentado una metamorfosis drástica. En especial, impulsada por los cambios en la sensibilidad de los últimos años. 

Algo más que obvio en los últimos cincuenta años. Durante las décadas de 1980, 1990 y principios de los 2000, la comedia dependía en gran medida del humor de choque. A la vez, en la incorrección política y la explotación de estereotipos. Muchas producciones de por entonces basaban sus remates en la burla hacia minorías étnicas, la comunidad LGBTQ+, los roles de género rígidos. Incluso la vulnerabilidad física o mental de los personajes. Pero en la actualidad, todo eso es analizado bajo una lupa ética que prioriza el consentimiento, el respeto y la dignidad humana. 

Una evolución inevitable, a medida que las formas de profundizar en grandes temas, la sensibilidad social y la postura sobre diversos puntos culturales cambian. Pero se trata de un proceso que ha dejado atrás una buena cantidad de películas que en la actualidad no solo no hacen reír. También son directamente ofensivas o incluso trivializan puntos delicados desde ópticas complicadas. Si lo anterior te interesa, esta lista es para ti. Te dejamos 7 películas de comedia que ya no hacen reír a nadie. De la comedia de un actor que le arrebató el Oscar a un clásico que envejeció mal. Todo para los que quieren profundizar en los cambios de un género tradicional en Hollywood. 

Norbit

En 2007, Eddie Murphy protagonizó esta comedia interpretando a múltiples personajes a través de pesadas capas de maquillaje y prótesis de látex. Pero la comedia de la que hace alarde se quedó desfasada y en la actualidad resulta ofensiva e incómoda. En especial, porque la premisa se sostiene enteramente sobre la gordofobia, el maltrato físico y la humillación sistemática hacia el personaje de Rasputia. Encarnada también por Eddie Murphy, la película la muestra como una mujer obesa, grotesca, violenta y carente de cualquier rasgo de humanidad. 

Las bromas giran de forma repetitiva en torno a la destrucción de objetos por su peso, la fealdad de su cuerpo y su voracidad alimentaria. Lo que promueve el acoso hacia las personas con sobrepeso bajo la etiqueta de entretenimiento familiar. ¿Un dato curioso? Según un sostenido rumor, Eddie Murphy perdió el premio a Mejor Actor de Reparto frente a Alan Arkin. Todo debido a que supuestamente la cinta influyó en el criterio de los votantes de la Academia. 

Os declaro marido y marido

En 2007, esta película de Adam Sandler intentó venderse como una lección de tolerancia social sobre el matrimonio igualitario. Pero su ejecución logró exactamente el efecto contrario. La historia de dos bomberos heterosexuales que fingen ser una pareja gay para obtener beneficios económicos en su seguro de vida es un cliché homofóbico. En especial, por sus chistes burdos e irrespetuosos hacia la comunidad LGBTQ+.

A lo largo del metraje, el guion satura la pantalla con el pánico de los protagonistas a ser tocados por otros hombres. También, bromas sobre la higiene en las duchas y representaciones hipersexualizadas de la comunidad homosexual. Las tímidas e hipócritas declaraciones de aceptación que los personajes pronuncian hacia el final de la cinta se sienten falsas. A la vez, forzadas y totalmente unidimensionales frente al aluvión de prejuicios previos. 

Resacón en Las Vegas

En el año 2009, la producción revolucionó el género de la comedia contemporánea al revivir las películas de desenfreno y misterio tras noches de fiesta salvaje. Pero, a pesar de sus excelentes gags de comedia física, su guion original envejeció con rapidez y de mala manera. Eso, debido al uso constante de insultos homofóbicos, misóginos y violentos como remates casuales en las conversaciones cotidianas. 

Un aspecto crítico que destruye la gracia en la actualidad es el uso recreativo del flunitrazepam. En la cinta, se usa la llamada droga de la violación para dopar a los miembros del grupo sin su conocimiento, desatando la trama central. Minimizar la sumisión química y el peligro de sobredosis como un simple catalizador de aventuras cómicas resulta inaceptable. Mucho más al trivializar actos sexuales violentos. Un desatino por donde se le mire.

Porky’s

Esta producción canadiense-estadounidense de 1981 definió las bases de la comedia sexual estudiantil de los años ochenta. Pero su humor resulta intolerable en la actualidad debido a su normalización del acoso y los delitos sexuales. La trama sigue a un grupo de adolescentes obsesionados con perder su virginidad. Aparente motivo por el que dedican gran parte de su tiempo a espiar a sus compañeras de clase y profesoras en situaciones íntimas. 

La secuencia más famosa y celebrada en su época muestra a los protagonistas, observando en secreto a las estudiantes desnudas en las duchas de mujeres. Todo, a través de un agujero en la pared. Concebido como una travesura juvenil pícara e inocente, el giro hoy se interpreta como lo que. Una violación grave a la intimidad, voyerismo y acoso sexual sistemático. 

Fuente de TenemosNoticias.com: hipertextual.com

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