Los baluartes hacen parte de las maravillas en la historia de la arquitectura militar de la humanidad.
Estas fortificaciones en roca con forma en punta de lanza, cuyo fin era la defensa de ciudades y la respuesta a fuego de cañón contra ejércitos invasores, se conservan mayormente en Europa y América.
Los únicos baluartes en el inventario del patrimonio arquitectónico, histórico y cultural de Colombia están en Cartagena de Indias.
Gracias a sus murallas de más de cuatro siglos, La Ciudad Heroica no solo defendió a sus ciudadanos del asedio de piratas y corsarios durante dos siglos, sino que hoy es orgullo y patrimonio de la humanidad y atraen a miles de turistas al año.
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Las murallas de Cartagena- el baluarte de Santo Domingo Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
Fue gracias a sus fortificaciones, con sus baluartes y sus historias heroicas, que la Unesco declaró a Cartagena de Indias Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad en 1984. Un título que cambiaría para siempre el rumbo de una ciudad, hoy considerada, además, a joya del turismo nacional.
Las murallas de Cartagena fueron pensadas y diseñadas por arquitectos italianos, financiadas por la Corona Española y edificadas con sangre, sufrimiento y dolor por miles de esclavos traídos del África, que llegaban en los barcos negreros de las compañías portuguesas y españolas.
Fue gracias a sus fortificaciones militares que cartageneros, criollos, españoles y esclavos, al mando del almirante español Blas de Lezo ganaron una batalla desigual a los ingleses al mando de al almirante sir Edward Vernon en 1741.
También fue gracias a este corralito de piedra que Cartagena de Indias sobrevivió a la hambruna en la reconquista a sangre y fuego del ‘pacificador’ Pablo Morillo en 1815.
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El Baluarte de Santo Domingo para los cartageneros
El Baluarte de la Gente en las Murallas de Cartagena Foto:Distrito de Cartagena
Y una de esas fortificaciones con historia, la más popular y mística, es el Baluarte de Santo Domingo, ubicado frente a la emblemática Avenida Santander, el cual recibe atardeceres hermosos frente al mar Caribe.
Fue precisamente el pulso judicial entre el estado y particulares por el uso de este monumento el que dio como resultado un fallo del Concejo de Estado en noviembre el 2022, y que se constituye en la llave con la cual el estado busca recuperar para los ciudadanos los bienes patrimoniales de Cartagena en manos privadas.
Dicho fallo le ordenó a la Escuela Taller Cartagena de Indias, Etcar, representante del Ministerio de Cultura, y al Distrito recuperar el monumento del cual se lucraban privados.
“…La terminación y liquidación, en el estado en que se encuentre, del contrato de arrendamiento sobre el Baluarte de Santo Domingo, así como de cualquiera de la misma tipología que recaiga sobre dicho inmueble, dentro del término de seis meses siguientes a la ejecutoria de esta sentencia”, señalaba el fallo histórico que finalizó con un contrato de más de 20 años a un ciudadano colombiano, y su socio alemán, que ocupaban el bien patrimonial para usufructo propio con un bar que produjo millonarios dividendos con la complicidad, ineptitud y silencio de las autoridades locales.
No obstante, recuperar este bien público no fue fácil para el Distrito pues las personas que lo ocupaban elevaron tutelas y múltiples medidas judiciales que siempre terminaron por darle la razón a la ciudad.
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Un escenario patrimonial con historia
Las murallas de Cartagena- el baluarte de Santo Domingo Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
Este monumento nacional tiene más de 2.500 metros cuadrados, y es toda una joya de la arquitectura militar y de la historia de Cartagena: conserva su garita principal y sus 20 cañones brillantes y bien cuidados. En sus entrañas hay dos pozos gigantes para aguas lluvias, las cuales bajan por un sistema artesanal de canales aún conservado. Durante los años de hambrunas y sequías, estos pozos recogían el agua dulce para saciar ejércitos.
En el centro del baluarte está el tendal, recubierto en teja de barro como a la usanza colonial: lo que alguna vez fue depósito de pólvora y munición, hoy alberga la cocina y el bar del ‘Baluarte de la Gente’ el gastrobar que abrió recientemente el Ministerio de Cultura y el Distrito donde crean platos y trabajan los estudiantes de la Escuela taller Cartagena de Indias.
La recuperación de este Baluarte para la ciudad ha abierto un debate sobre la forma y retribución como privados hacen uso de los bienes públicos y patrimoniales de Cartagena.
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Cocina tradicional y del mundo en el Baluarte de la Gente
Barman en el baluarte de Santo Domingo Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
Y para mostrarle al mundo la urgencia de que estos bienes pasen cuanto antes a la ciudad, para que sean sus jóvenes quienes se beneficien de los réditos que deja el turismo; y se conviertan estos espacios en una gran aula de aprendizaje para el trabajo, la Escuela Taller Cartagena de Indias, bajo vigilancia del Ministerio de Cultura, abrió allí el gastrobar ‘El Baluarte de la Gente’.
“El 20 mayo con la presencia de la ministra de cultura fue presentado ante los medios y autoridades el proyecto que abrió puerta al público cuatro días después: el 24 de mayo. Este es un espacio para el disfrute de locales y turistas sin restricción alguna, para que los colombianos y ciudadanos del mundo se apropien y disfruten de este bien patrimonial de la humanidad y su historia”, señala Sandra Paola Schmalbach Pérez, Directora de la Escuela Taller Cartagena de Indias, una institución que desde hace más de 30 años ofrece capacitación a jóvenes de estratos 1, 2 y 3 en oficios y artes tradicionales como la carpintería, jardinería, electricidad, construcción de barcos y cocina.
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Sandra Paola Schmalbach Pérez, Directora de la Escuela Taller Cartagena de Indias Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
A partir de ahora, este espacio acoge la cartageneidad en su máxima expresión. Además de gastronomía, algunas tardes y noches hay presentaciones artísticas y culturales con lo mejor del talento local, y como telón de fondo los atardeceres más bellos del Caribe.
Así, mientras suena una cumbia o bullarengue interpretado por una cantadora de Marialabaja (Bolívar), usted puede degustar alguno de los platos típicos de la carta como, por ejemplo, un delicioso Ceviche Bahía de las Ánimas: ceviche de Róbalo fresco, cebolla, chocho de ají topito, leche de tigre, maíz cancha y chifles de plátano verde. Un ceviche que rinde tributo a la Bahía de las Ánimas, lugar insigne en la historia de Cartagena donde atracaban los barcos venidos del viejo continente, cuando la ciudad era epicentro del comercio mundial.
Toda la carta de ‘El Baluarte de la Gente’ rinde homenaje a la historia de la ciudad y sus símbolos.
“La propuesta que tenemos para nuestros visitantes está basada en los cuatro pilares del aprendizaje de los saberes gastronómicos en nuestra región: lo autóctono, lo ancestral, lo tradicional y lo típico en la cocina Caribe, a partir de allí surgen nuestras creaciones”, señala Diana Marcela Jiménez Peralta, profesora de cocina de la escuela taller y chef jefe del gastrobar.
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Diana Marcela Jiménez Peralta, profesora de cocina de la escuela taller y chef jefe del gastrobar. Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
Otro plato recomendado es el Balerío de Jaiba: Croquetas de Jaiba en reducción de leche de coco y ajo, apanados con panko. Con este plato que tiene como base la jaiba, un molusco muy apetecido en el Caribe, le rinden homenaje a los baleríos, que no eran otra cosa que los depósitos de balas y pólvora.
“Estamos realizando la metodología de aprender haciendo, insigne de nuestra escuela taller: los jóvenes reciben un 20 por ciento de clases teóricas y el 80 por ciento de clases prácticas. Pero en el área de cocina no teníamos esa opción práctica; las oportunidades laborales las teníamos que salir a buscar en otros espacios. Ahora la escuela de taller les abre la oportunidad de tener una vinculación laboral a los estudiantes de cocina”, añade Schmalbach Pérez.
‘El Baluarte de la Gente’ tiene servicio al público todos los días entre las 4 pm y las 11 pm y los preciso de platos y bebidas están entre $ 6 mil y $ 50 mil.
“Sin colocar denominaciones era un ambiente distinto, pero creo que lo que se debe resaltar es lo que estamos haciendo ahora y que el espacio está dado para todas las personas, para todas las edades sin ningún tipo de discriminación porque Cartagena lo que necesita es que sea tengamos espacios más inclusivos, espacios para todos en donde podamos disfrutar de lo que ciudad ofrece”, agrega la directora de la Escuela Taller.
El Distrito va por más bienes de la nación
El Reducto es una fortificación en el barrio Getsemaní, con una vista privilegiada sobre la bahía. Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
Además del baluarte de Santo domingo, el Distrito también recuperó por vía judicial el baluarte del Reducto en Getsemaní, otro monumento nacional que era ocupado por privados que habían montado un lucrativo negocio para eventos sociales con vista a la bahía, por más de dos décadas.
También se debate en los estrados la devolución al Distrito de las 26 bóvedas en el barrio San Diego- frente al colegio Salesiano-que fueran depósito de pólvora y munición durante La Colonia, pero que desde finales del siglo pasado ocupan privados que se lucran con la venta de artesanías, ropa y de la oferta de planes turísticos. El Distrito ya recuperó cuatro bóvedas y va por las otras 22.
Las Bóvedas: patrimonio de la nación en el barrio San Diego de Cartagena Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
También es blanco de un largo proceso judicial la ocupación del baluarte de San Francisco Javier, ubicado frente al Hotel San Teresa, otro monumento patrimonio de la nación del cual se lucra una empresa.
El costo que estos privados le han pagado a la ciudad y al Ministerio de Cultura por el uso de las fortificaciones de la ciudad es paupérrimo con cifras que van entre 500 mil pesos y los dos y tres millones de pesos mensuales, algunos incluso han llegado a acumular varios meses sin pagar.
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