Un general del entorno selecto de Bolsonaro admite que se contempló el asesinato de Lula

Pocos días después de que Donald Trump reafirmara la inocencia y el liderazgo de Jair Bolsonaro nuevas revelaciones del juicio que se lleva a cabo contra los promotores del golpe de Estado contra Luiz Inacio Lula da Silva convirtieron en papel mojado la carta del presidente norteamericano. El asalto a la sede de los tres poderes de la República, el 8 de enero del 2023, no parece ser necesariamente el episodio más importante que contemplaba la conjura. Así lo acaba de admitir una de sus piezas claves, el general del Ejército Mario Fernandes, quien se desempeñó como segunda autoridad de la Secretaría General de la Presidencia durante el Gobierno de ultraderecha que fue derrotado en las urnas en octubre de 2022. Fernandes dijo suelto de cuerpo que no descartó utilizar el envenenamiento para matar a sus objetivos, entre los que se encontraban no solo Lula sino su vicepresidente, Geraldo Alckmin, y el ministro del Tribunal Supremo Federal (STF), Alexandre de Moraes, quien participa del actual proceso contra Bolsonaro y sus conspiradores.
Durante una reciente audiencia en la sede del STF, Fernandes, considerado, según el diario carioca ´O Globo` como «uno de los líderes más radicales en la articulación» del supuesto plan criminal, reconoció ser el autor del documento conocido como «Plan Punhal Verde y Amarelo (Plan Daga Verde y Amarilla) «. El texto fue hallado por la Policía Federal (PF) cuando buscaba elementos que pudieran permitir la acusación contra Bolsonaro y los otros golpistas. En sus páginas se trazan escenarios para el asesinato de las tres autoridades públicas.
Fernandes se encuentra bajo arresto desde noviembre pasado, pero es la primera vez que toma la palabra. Los meses no pasaron en vano para los investigadores porque tienen en su poder una serie de contenidos encontrados en sus dispositivos electrónicos. El general retirado trató de minimizar el alcance real de los intentos de resolver la crisis política por medio de la eliminación física de los adversarios. La idea, dijo, no tuvo un «objetivo práctico». Su sola enunciación es la que provoca por estas horas una ola de perplejidad en Brasil.
Según el general, el documento personal, elaborado poco tiempo después de la derrota de Bolsonaro ante Lula, fue impreso en su despacho, ubicado cerca del que ocupa el presidente. «Lo imprimí por costumbre personal, para evitar leer documentos en la pantalla. Lo imprimí para mí. Poco después, lo rompí».
Un duro entre los duros
La Fiscalía General de la República cree lo contrario. El «Plan daga Verde y Amarilla» era algo serio. Parte de su alcance se hizo público en noviembre pasado. No solo contemplaba un «Gabinete Institucional de Gestión de la Crisis», que debía activarse el 16 de diciembre de 2022, tres semanas antes de la toma de posesión de Lula. El propio Fernandes se desempeñaría como su asesor estratégico. La radicalidad de Fernandes fue confirmada por el exayudante de Bolsonaro, Mauro Cid, quien, al ser arrestado el año pasado comenzó a colaborar con la PF. Su testimonio fue fundamental para avanzar en el juicio que tiene lugar en la sede del STF. La fiscalía contempla penas que superan los 20 años de cárcel.
El general en cuestión se asignó la tarea de vigilar a De Moraes, un juez que provocaba fuerte alergia política y personal en la ultraderecha. Estados Unidos acaba de prohibirle la entrada a ese país en un nuevo acto de solidaridad con Bolsonaro.
En una de las tantas reuniones de los conjurados previa a los comicios de octubre de 2022, de las cuales participaba a veces el presidente, Fernandes defendió la necesidad de tomar medidas antes de la contienda que se mostraba desfavorable. De acuerdo con la PF, «la información obtenida indica que participó en la planificación, coordinación y ejecución de actos antidemocráticos, incluyendo registros de asistencia al campamento instalado en las inmediaciones del Cuartel General del Ejército y, además, de relación directa con manifestantes radicales que actuaron en el período posterior a las elecciones de 2022». El 8 de diciembre de 2022, cuando Bolsonaro daba algunos signos de abatimiento personal y planeaba irse a Estados Unidos, Fernandes le expresó su preocupación por la pérdida de fuerza de las protestas de los actos golpistas frente a las unidades militares.
Hijo de un militar y una profesora, Fernandes se desempeñó tras el 8E como asesor del diputado Eduardo Pazuello, nada menos que el general que Bolsonaro puso al frente del ministerio de Salud para enfrentar la pandemia con apenas conocimientos de ingeniería. Fallecieron casi 700.000 personas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
En la sección: El Periódico – internacional
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