Cuando una persona comienza a separar a sus parejas de sus amigos y familiares, erigen sobre ella una cárcel de barrotes invisibles y dolorosos, de la que, al principio, no se da cuenta de lo que están viviendo, según explicó la psicóloga Gema Sánchez al portal ‘La mente es maravillosa’.
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Empieza con un aislamiento sutil, pero progresivo, y en ocasiones interpretan este tipo de conductas como un acto de amor, creyendo que “no hay nada mejor que vivir el uno para el otro”. Sin embargo, para la especialista, no es nada romántico; todo lo contrario: es una forma de despojar a la persona amada de toda la red de apoyo.
Sánchez es consciente de que este tema no es nuevo, pero cada día se intensifica con más frecuencia entre la población más joven y los adolescentes, lo que genera preocupación.
“Los patrones de violencia en la pareja no siempre son tan claros como pensamos. El maltrato, al fin y al cabo, no se limita solo a un golpe, a un insulto, a una agresión que uno puede identificar al instante por el daño que genera”, explicó Sánchez.
Estas son las tácticas que algunas personas utilizan para alejar a su pareja de sus seres queridos
Existen tácticas sutiles que a menudo los individuos confunden con amor, como el control excesivo, la supervisión de los celulares, estar pendiente de con quién se ve y habla la persona y durante cuánto tiempo, entre otros.
“Estas realidades son trampas, cepos que se colocan bajo el manto del maquiavelismo y de un maltrato psicológico que deja cada día miles de víctimas”, afirmó Sánchez.
Comienzan a manipular a sus parejas sin que se den cuenta. Foto:iStock
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De acuerdo con la experta, cuando este tipo de personas comienza a aislar a su pareja de manera gradual, lo hace mediante técnicas y herramientas que, al principio, no se perciben.
Una de las formas más comunes que utilizan para alejar al individuo de sus amigos y familiares es el chantaje emocional, ya que el amor se transforma en chantaje emocional y requiere cumplir con una serie de pruebas que deben ser demostradas y cumplidas.
“Frases como: ‘Está claro que te gusta pasar más tiempo con tus amigas que conmigo’ se deja entrever que, si me quieres, debes dejar de ver tanto a tus amistades”, agregó.
Además, recurren a la culpa y se “victimizan” al ver que su pareja está compartiendo con sus seres queridos y no les presta la atención que, “supuestamente”, ellos merecen, según la psicóloga.
No les gusta que hablen con sus seres queridos. Foto:iStock
“Poco a poco, se va creando esa disonancia cognitiva donde asumimos esas ideas para dejar de sufrir, para no experimentar contradicción. Cedemos y gradualmente, vamos viendo mucho menos a los nuestros para así dejar de sentir el peso de la culpa”, agregó Sánchez.
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De acuerdo con Gema Sánchez, cuando el individuo comienza a separar a la pareja de familiares y amigos, sitúa sobre ellos una jaula de “amor”, que se va convirtiendo en dañina y destructiva.
“Esto hace que aparezcan las típicas frases: ‘Tú eres mío/a, los dos somos uno, tu mundo es el mío o tú me perteneces y yo soy tuyo’. Puede que, en un inicio, estas expresiones despierten pasión y fascinación, pero es un espejismo muy peligroso, donde no tardará en aparecer la supervisión por cada cosa que hacemos, decimos, por cada cosa que nos ponemos y, sobre todo, por aquello que hacemos en nuestros móviles y redes sociales”, afirmó Sánchez.