Estados Unidos endurece el tono ante Netanyahu: «Israel no va a anexionarse Cisjordania» | elmundo.es

En las últimas 24 horas, Estados Unidos ha endurecido notablemente el tono avisando a Israel, y a su primer ministro Benjamin Netanyahu, de que no va a permitir una anexión de Cisjordania y de que llevar la cuestión al Parlamento, durante visitas oficiales de altos cargos norteamericanos, «es un insulto» y algo «estúpido». Donald Trump lleva semanas diciéndolo, desde la gran Asamblea General de la ONU por lo menos, tras verse con numerosos líderes árabes y occidentales. Pero ahora su equipo, sobre el terreno, lo ha recalcado criticando clara y duramente la retórica política del país y las votaciones de esta semana en la Knesset, el Parlamento nacional.
El más duro ha sido sin duda el vicepresidente norteamericano, J.D. Vance, que lleva varios días de visita en Israel. Opinando sobre un proyecto de ley que propone aplicar la ley israelí a Cisjordania, una medida equivalente en muchos términos a la anexión, y que recibió la aprobación preliminar de los diputados israelíes el miércoles, Vance señaló que los detalles «son raros, muy confusos para mí. Pedí que me explicaran de qué se trata y me dijeron que era algo así como una votación simbólica, un gesto simbólico sobre la anexión de Cisjordania. Alguien me dijo que era como un ardid político, un truco publicitario, que no tiene significado práctico y es meramente simbólico. Pero si es un ardid político, es uno muy estúpido y me siento insultado. Cisjordania no va a ser anexionada por Israel, esa es la política de nuestra administración. Si quieren hacer votaciones simbólicas, adelante, pero no estamos nada contentos«, avisó.
Las palabras del vicepresidente son parte del pulso, nada discreto, entre las dos partes. Netanyahu presume constantemente de la relación única que tiene con Trump, pero al mismo tiempo está recibiendo muchas críticas porque cada vez más voces calificación su relación de «vasallaje». El propio Vance tuvo que responder a varias preguntas sobre ello, descartando que haya nada parecido o que Israel se esté «convirtiendo en un protectorado«, con Washington tomando las decisiones. Pero al mismo tiempo marcó claramente las líneas de lo que la Casa Blanca considera aceptable o no.
«No sucederá. No sucederá porque di mi palabra a los países árabes. Y no pueden hacerlo ahora. Hemos tenido un gran apoyo árabe. Israel perdería todo el apoyo de Estados Unidos si eso sucediera», ha dicho el presidente en una entrevista publicada hoy con la revista Time a la pregunta de si la anexión era una posibilidad.
Trump no se fía de Netanyahu
Trump no se fía de Netanyahu y lo está demostrando. Es amigo, lo ha recibido cuatro veces en la Casa Blanca este año y él mismo fue a la Knesset hace unos días, pero no se fía de que él, su Gobierno, vayan a respetar lo pactado para acabar con la guerra en Gaza. Por eso lo ha rodeado, literalmente, de sus carabinas. En estas semanas, el yerno del presidente, Jared Kushner, y su enviado especial para estos temas, Steve Witkoff, han estado sobre el terreno constantemente. Cuando volvieron a casa, Vance cogió el testigo. Y cuando éste ha emprendido el retorno a Washington, le ha dado el relevo al secretario de Estado, Marco Rubio. Con el objetivo evidente de que no haya sorpresas. Por eso la votación del Parlamento israelí es considerada un desafío, una provocación, «un insulto».
El miércoles por la noche, desde la base militar de Andrews justo antes de embarcar hacia Israel, Rubio se pronunció también sobre el debate político interno y las presiones de la coalición de Netanyahu, advirtiendo de que EEUU no lo ve con buenos ojos y que los movimientos de presión sobre Cisjordania, y las amenazas sobre los territorios, suponen una «amenaza para el acuerdo de paz» firmado con Hamas sobre Gaza. «El presidente ha dejado claro que es algo que no apoyamos», dijo a los pies del avión.
A principios de esta semana, Vance anunció la apertura de un centro de coordinación militar-civil en el sur de Israel, donde unos 200 soldados estadounidenses trabajarán junto con el ejército israelí y delegaciones de otros países para planificar la reconstrucción de Gaza y garantizar que la tregua o el alto el fuego se mantenga. Rubio confirmó antes de partir que va a visitar las instalaciones y nombrar a un funcionario para que trabaje junto con el principal responsable militar estadounidense en Oriente Próximo, el vicealmirante Brad Cooper.
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