En la noche del 31 de octubre, millones de niños se transforman en superhéroes, princesas, monstruos o personajes de sus películas favoritas.
Aunque muchas veces el atuendo parece elegido al azar o por decisión de los padres, la psicóloga y coach infantil Yugle Rivas sostiene que “definitivamente detrás de la elección de un disfraz hay un significado”, relacionado con el desarrollo emocional y la imaginación.
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Rivas explicó en el programa Hoy Día de Telemundo que disfrazarse es un juego simbólico que permite explorar emociones. “Muchos padres con un disfraz como el de ‘La monja’, que parece medio satánico, dirán si hay algo en su mente de lo que me tenga que preocupar. Sencillamente nada, el miedo es una emoción que se explora y los niños lo hacen jugando, a través de juegos de roles y el disfraz es un juego simbólico”.
Según la experta, a través de esa experiencia los menores representan cómo enfrentan sus temores y cómo pueden sentirse más fuertes al asumir el papel de un personaje poderoso.
Los padres pueden aprovechar la elección del disfraz para comprender mejor a sus hijos. Foto:iStock
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Disfraces de terror o villanos: una oportunidad para entender sus emociones
La psicóloga señaló que el tipo de disfraz elegido puede mostrar distintas necesidades emocionales. “Cada niño tiene una personalidad, existe el miedo y quizás el niño que escoge el disfraz de un monstruo lo enfrenta, pero el de villano quizás refleja que el niño quiere ser poderoso”. Indicó que los padres deben ver esa elección como una oportunidad de diálogo, no de alarma. Preguntar “qué te hace sentir ese disfraz” o “por qué lo escogiste” puede abrir la puerta a comprender mejor su mundo interno.
Además, Rivas recomendó incluir a los pequeños en la decisión familiar sobre los disfraces de Halloween. “Los niños son los que nos llevan a sacar a nuestro niño interno y es una época de conectar en familia. Los niños más pequeños enfrentan emociones, pero los más grandes empiezan a seleccionar el disfraz por moda, por tendencia, por una película que admiran”. Enfatizó que ningún atuendo indica por sí solo un trastorno o problema psicológico, e invitó a los padres a “soltar los prejuicios” sobre este tema.
Disfrazarse permite a los menores explorar miedos, asumir roles y fortalecer su imaginación. Foto:iStock
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¿Qué pasa si el niño quiere disfrazarse del sexo opuesto?
Ante la consulta sobre los menores que eligen personajes del sexo contrario, Rivas consideró que esta decisión puede ser “una bandera roja”. Explicó que “un niño con un desarrollo evolutivo natural y más cuando es menor de diez años, tiene muy marcado lo que es niño o niña y por eso tú los empiezas a ver que lo de varón es ‘blue’ y lo de la niña es ‘pink’”. Si un niño de esa edad manifiesta querer disfrazarse de un personaje del género opuesto, recomienda revisar el motivo y observar el contexto emocional, “siempre desde el amor y el respeto”.
La psicóloga subrayó que un solo comportamiento no define la identidad ni el desarrollo del menor, pero sí puede ser un momento para acompañar con atención y comprensión.
Repetir el mismo disfraz cada año expresa disfrute y refuerza la conexión familiar en Halloween. Foto:iStock
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Repetir el mismo disfraz cada año también tiene sentido
Respecto a los niños que repiten el mismo disfraz todos los años, la especialista afirmó que no hay motivo de preocupación. “Existen niños que disfrutan definitivamente un personaje, les da poder y la única época del año donde pueden salir y mostrarlo es Halloween. Entonces no hay preocupaciones de este tipo”.
Para Rivas, lo fundamental es el disfrute y la creatividad: “Suelta los prejuicios, enfócate respetando tus valores y creencias en cómo incorporarte como familia e incorporar a tus hijos a un sistema. Siempre aprender desde el juego, la socialización y la creatividad va a ser bienvenido y tiene beneficios”.
El Comercio (Perú) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación, y contó con la revisión de un periodista y un editor.