el Banco de Inglaterra no toca los tipos de interés y los mantiene en el 4% pese al pequeño alivio en la inflación

Aunque la apuesta de los mercados no estaba tan dividida (poco más de un 25% de probabilidades se daban a la bajada), entre los analistas la decisión en materia de tipos de interés del Banco de Inglaterra (BoE por sus siglas en inglés) este jueves era una moneda al aire. Finalmente, ha salido ‘cruz’ (para unos operadores que descuentan invariablemente más flexibilidad por parte del organismo). El banco central ha mantenido los tipos de interés en el 4%. La decisión pone fin a la racha de cinco recortes trimestrales consecutivos de los tipos iniciada en agosto del año pasado, cuando se empezó a reducirlos desde el techo del 5,25%.
En esta cita, la ‘Vieja Dama’ de Threadneedle Street, como se conoce al banco central por sus más de 300 años de historia y su ubicación en Londres, contaba con argumentos tanto a favor del recorte (una última lectura de inflación más benigna de lo esperado) como en contra (las presiones salariales siguen altas, la economía flojea pero no sucumbe y a finales de mes el gobierno laborista puede anunciar importantes subidas de impuestos en su presupuesto, lo que aconsejaría esperar para tener todas las cartas).
En la siempre muy observada votación del Comité de Política Monetaria (cortesía del BoE que otros bancos centrales no tienen) se ha apreciado una muy clara división en la decisión final que deja traslucir una elevada posibilidad de que el recorte de tipos llegue en la reunión del banco central en diciembre (25 puntos básicos hasta el 3,75%). Cinco miembros se han posicionado a favor de no tocar los tipos y cuatro han abogado por un recorte. Ha tenido que ser el gobernador, Andrew Bailey, quien haya decantado la balanza a favor de la pausa.
Las actas de la reunión publicadas en la página web del BoE muestra que Bailey fue el más dovish (paloma o acomodaticio) de los funcionarios que han defendido mantener los tipos, ya que tampoco se quiso mostrar abiertamente contrario a una bajada al considerar que los riesgos para la inflación «se han reducido y se han equilibrado recientemente». «Seguimos pensando que los tipos están en una senda gradual a la baja, pero debemos asegurarnos de que la inflación está en camino de volver a nuestro objetivo del 2% antes de volver a recortarlos», ha afirmado Bailey.
Por si esta declaración de intenciones del gobernador pese a su voto no es una suficientemente dovish, la redacción del comunicado del BoE con su decisión también es reveladora. El organismo ha modificado su orientación futura al afirmar que los tipos «probablemente seguirán una senda gradual a la baja», eliminándose la referencia a un «enfoque prudente».
La libra recortó sus ganancias anteriores tras la decisión, cotizando en torno a 1,3060 dólares, ya que los operadores han aumentado sus apuestas por una flexibilización monetaria en los próximos meses. Están valorando unos recortes de tipos de interés de 51 puntos básicos para mediados de 2026, frente a los 47 puntos básicos anteriores a la decisión.
Los datos macroeconómicos recientes se han mostrado favorables a las palomas. La inflación general del IPC se mantuvo sin cambios en el 3,8% interanual en septiembre, 0,2 puntos porcentuales por debajo de la previsión del BoE, que apuntaba a un máximo del 4%, el doble del objetivo del organismo. Los economistas coinciden en que el nivel aún elevado de la inflación refleja en gran medida factores temporales relacionados con los precios administrativos y regulados, y la inflación general debería descender con bastante rapidez hasta situarse en torno al 2% a finales del próximo año.
Mientras tanto, el mercado laboral ha seguido debilitándose, con un aumento de la tasa de desempleo hasta el 4,8% en agosto, frente al 4,1% de hace un año. La ratio de puestos vacantes por cada persona desempleada, que es una medida de la tensión del mercado laboral que el BoE sigue de cerca, ha caído de forma constante desde un máximo de 1 en junio de 2022 hasta solo 0,4 en agosto de 2025, muy por debajo de su nivel prepandémico de 0,6. El crecimiento de los salarios regulares del sector privado, aunque sigue siendo elevado, está descendiendo claramente, y la demanda interna sigue siendo débil.
Por encima de todo este mar de datos, parece haber primado la política, con mayúsculas. El próximo 26 de noviembre la canciller Rachel Reeves presentará los Presupuestos Generales del Estado, lo que puede alterar el horizonte. De momento, todo son cábalas, pero se espera que el gobierno laborista anuncio nuevas subidas de impuestos que influirán en la política monetaria. «Prevemos que Reeves aumentará los impuestos en unos 38.000 millones de libras en los Presupuestos, lo que reducirá el crecimiento del PIB, lastrará la inflación y contribuirá a nuevas bajadas de los tipos de interés», señalan desde Capital Economics.
«Dado el posible endurecimiento de la política fiscal en los Presupuestos, es probable que el BoE reanude la reducción de tipos en los próximos meses. Seguimos creyendo que los tipos se reducirán al 3% el año que viene, en lugar de al 3,25-3,50% que ya se anticipa en los mercados financieros», se ‘moja’ el economista de la casa de análisis Paul Dales. No obstante, estratega cree que la próxima bajada llegará en febrero y no este mes de diciembre.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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