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Economía y Finanzas

La revolución liberal de Milei asombra al mundo de la economía tras reducir la pobreza, la deuda y la inflación en dos años históricos para Argentina

📅 🕐 12 Dic 2025🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 10 min de lectura
La revolución liberal de Milei asombra al mundo de la economía tras reducir la pobreza, la deuda y la inflación en dos años históricos para Argentina
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Cuando Javier Milei llegó al poder a finales de 2023, la prensa y las casas de análisis se lanzaron a publicar artículos e informes que rozaban lo descalificativo. Loco, ultra, políticas demoledoras… Solo un pequeño reducto de economistas libertarios parecía confiar en el plan Milei. Estos expertos, además, temía que los fuertes recortes del gasto público y la revolución que planteaban algunas de las reformas del mandatario hundieran la economía, disparasen la pobreza y terminasen acabando con Milei antes de tiempo. En el largo y medio plazo, el plan de Milei podía funcionar, pero los dos primeros años iban a ser un auténtico infierno, algo con lo que contaba el propio Milei y sus asesores. Con la ventaja que otorga la retrospectiva se puede decir que en dos ‘fatídicos’ años no solo no se ha producido un desastre, sino que el plan Milei ha funcionado mejor de lo esperado y el ‘carro’ de los que apoyan la revolución liberal se ha llenado de economistas de todos los colores, incluso algunos que en un comienzo criticaron la estrategia.

Desde el economista jefe de Commerzbank, pasando por el celebre Nouriel Roubini, Matthew Lynn, JP Morgan o el semanario The Economist han dado su bendición a Milei. Aunque las políticas de austeridad deprimieron la economía e incrementaron la pobreza en un primer momento, los brotes verdes comenzaron a llegar en la segunda mitad de 2024, impulsados por una mejora notable de las finanzas (caída del riesgo país, mejora de los bonos, la bolsa…) y de la poderosa desinflación que lleva acosando a los argentinos durante generaciones. En unos pocos meses, Milei pudo hacer realidad su gran promesa, que no era otra que comenzar a meter en vereda a la inflación. Pero es que, además, contra todo pronóstico, la economía comenzó a recuperarse, la creación de empleo aceleró y la pobreza inició un camino a la baja que aún continúa hoy.

El apoyo y los halagos han llegado desde muchos puntos del mundo económico y financiero. Pero uno de los últimos ha sido del profesor Roubini, pese a su fama por predecir 4 de cada dos crisis, posee una base académica de sobra conocida y prestigiosa. El profesor de Finanzas de la Universidad de Nueva York, destaca que «Milei comenzó a limpiar el desastre con una eficiencia implacable. Aunque muchos han criticado su enfoque draconiano, los resultados de las elecciones de octubre muestran que el pueblo argentino preferiría las dificultades económicas a corto plazo antes que volver a las políticas peronistas»,

Una historia de éxito dato a dato

Cuando Javier Milei asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2023, Argentina se encontraba en un cuadro clásico de prehiperinflación, con unos precios que aumentaban a un ritmo del 200% anual, desequilibrios fiscales superiores al 4% del PIB, un déficit cuasifiscal cercano al 10% del PIB, múltiples tipos de cambio, controles de capital extremos, una economía hiperregulada y burocratizada y una moneda absolutamente depauperada y en la que nadie confiaba. La literatura macroeconómica, la clásica al menos, suele señalar que estas situaciones solo se corrigen mediante un programa creíble de estabilización fiscal y monetaria. Eso es precisamente lo que el nuevo Gobierno implementó, y sus efectos se están materializando de forma notable.

El desplome de la inflación hasta niveles cercanos al 30% interanual (el 2,5% mensual) es quizá el hito más visible y lo que los argentinos valoran más. Este fenómeno no se explica por una mera desaceleración estadística, sino por un cambio estructural en el régimen monetario. La eliminación del déficit fiscal y la virtual neutralización del déficit cuasifiscal del Banco Central (que anteriormente obligaba a emitir pesos para cubrir los intereses de la deuda remunerada) impidieron que la oferta monetaria siguiera expandiéndose autónomamente. Según los modelos de «dominancia fiscal», cuando un Banco Central deja de estar forzado a monetizar déficits, la expectativa de inflación futura se desploma, y con ella la inflación presente. Esa normalización de expectativas permitió recuperar la demanda de dinero y estabilizar el valor del peso.

Otro avance clave es la reducción del riesgo país desde más de 2.500 puntos básicos hasta aproximadamente 650. En economía financiera, las primas de riesgo reflejan la solvencia del Estado. De este modo, si los déficits se eliminan, y el gasto público converge hacia niveles sostenibles, la probabilidad de default cae, y con ello los tipos de interés exigidos por los mercados. El ajuste fiscal (una consolidación de cinco puntos del PIB en dos años basada en el recorte del gasto público) permitió precisamente recomponer la solvencia esperada del Tesoro, lo que redujo el coste del financiamiento y normalizó parcialmente el mercado de deuda argentina.

Parece contraintuitivo, pero lo cierto es que con recortes de gasto público históricos (y cierta cirugía al detalle en partidas de gasto concretas), Javier Milei ha roto todos los esquemas de la economía y algunos sociales. La pobreza se encuentra en caída libre y el nivel de apoyo popular es elevado. La austeridad y los recortes ganan elecciones al mismo tiempo que sacan a millones de personas de la pobreza. Obviamente, la explicación es más amplía y tiene varios matices, pero la panorámica no deja de sorprender a los expertos. También el desplome de la prima de riesgo, un indicador que los mercados siguen muy de cerca y muestra la mayor confianza de los inversores en la economía y las finanzas de Argentina.

El pilar estructural de todos estos logros es el saneamiento fiscal. La desaparición simultánea del déficit primario y del cuasifiscal es el elemento más extraordinario desde el punto de vista académico. Sin creación endógena de dinero (impresión masiva desde el banco central para pagar intereses y deuda), la inflación dejó de alimentarse a sí misma. Y sin déficit operativo del Tesoro, el Estado dejó de presionar al Banco Central para financiarlo. La coordinacio?n e independencia entre política fiscal y monetaria que se está perdiendo en los países avanzados ha llegado con mucha fuerza en Argentina.

¿Por qué ha funcionado la austeridad?

La austeridad o plan de consolidación (con un recorte histórico del gasto) ha venido por el lado del gasto público, en lugar de por las subidas de los impuestos (como sí sucedió en Europa durante la crisis de deuda soberana en Europa, hundiendo el crecimiento). Alberto Alesina (profesor de Harvard ya fallecido), Carlo A. Favero (Universidad de Bocconi) y Francesco Giavazzi (Universidad de Bocconi), profesores de economía, publicaron en 2020 el libro ‘Austeridad, cuándo funciona y cuándo no’. Estos expertos, tras estudiar decenas de procesos de consolidación fiscal en las últimas décadas, concluyen tras examinar decenas de casos que «la austeridad basada en reducir el gasto público tiene un impacto mucho menor en el crecimiento que la austeridad centrada en subir impuestos».

Javier Milei, que como señalábamos en otro artículo probablemente ha leído ese libro, ha implementado un plan de austeridad basado en los recortes de gasto a sabiendas de que este plan tendría un impacto muy inferior sobre la economía que otro basado en subidas de impuestos (además contrario a su ideología libertaria) o un plan híbrido basado en más impuestos y recortes. Estos expertos demostraban que «reducir el gasto por un monto cercano al 1% del PIB genera, en promedio, una caída de la producción total del 0,5% del PIB, en relación con la trayectoria observada hasta entonces… Por el contrario, un aumento recaudatorio valorado en el 1% del PIB deprime el crecimiento total entre un 2 y un 3%», según muestran los resultados del trabajo convertido a libro de estos economistas.

Además, se ha podido comprobar que las consolidaciones basadas en el recorte de gasto público tienen un efecto negativo relativamente corto, pero poco después niveles de producción tienden a situarse por encima de los registrados antes de la consolidación. Hoy, el PIB de Argentina ya es un 4% más alto que cuando llegó Milei al poder y eso que por medio hubo una dura recesión producto de la dinámica previa de la economía y del shock de austeridad. De modo que aunque se ha visto planes que pueden llegar a generar una recesión, «también destacamos casos de austeridad expansiva en los que la economía crece muy por encima del promedio tras la introducción de los ajustes». Muchas veces, estos ajustes vienen acompañados de políticas de oferta (como ha sido el caso del plan Milei) que hacen los mercados de bienes y servicios más competitivos y eficientes, mejorando la productividad y generando más crecimiento.

La economía vuelve a crecer

A partir de esta estabilización, la economía sorprendió incluso a analistas escépticos. El PIB del segundo trimestre de 2025 se situó un 4% por encima del nivel del último trimestre de 2023. Los modelos keynesianos tradicionales presuponen que un ajuste fiscal de magnitud provoca recesión profunda, pero la teoría de expectativas racionales enfatiza que cuando un país evita una crisis hiperinflacionaria inminente, el efecto confianza puede más que compensar la contracción fiscal. Ese «efecto balance-sheet», sumado al retorno de la previsibilidad nominal, explica que la actividad económica se haya recuperado en paralelo al ajuste. El recorte del gasto junto a la vuelta al crecimiento de la actividad económica ha obrado un milagro. La deuda pública cae con fuerza y Argentina ha vuelto a los mercados tras siete años de ‘castigo’ con una emisión de bonos esta misma semana que pone la guinda al pastel de los dos años de Milei.

La mejora macroeconómica ha tenido un reflejo directo en los indicadores sociales, sobre todo en la tasa de pobreza, una proeza que ha sido reconocida incluso por la propia Unicef, que habla de una caída de la pobreza en Argentina en todas sus dimensiones. La pobreza cayó de más del 41% a niveles cercanos al 30%. No se trata de un milagro estadístico, sino de un efecto inflacionario básico. Al detenerse el impuesto inflacionario, los ingresos reales de los hogares dejan de erosionarse y comienzan a recomponerse, mientras que la toma de decisiones y la asignación de capital son más eficientes. La desigualdad tampoco aumentó, algo consistente con los estudios sobre estabilizaciones exitosa. De este modo cuando la inflación cae, mejora relativamente más la situación de los hogares pobres porque son los que menos capacidad tienen de proteger sus ahorros.

El factor que articula todos los logros es la austeridad, el recorte del gasto público, es decir, la reducción sustancial del tamaño del Estado. La presión fiscal en Argentina ha caído con intensidad en estos dos años. El gasto público ha pasado del 21,3% del PIB al 16,5%, su nivel más bajo desde 2008. Esta consolidación es excepcional en magnitud y velocidad, pero técnicamente imprescindible para desactivar el mecanismo de déficits crónicos, financiados con monetización y que generaban una inflación galopante que dejaba la economía hecha unos zorros. La relación causal parece cuando menos relativamente clara. El recorte del gasto, la liberalización de la economía y la generación de incentivos adecuados no solo están ‘destruyendo’ la inflación, sino que parecen estar reanimando a una economía que era un paciente terminal.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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