esto ha pasado con los capturados y su proceso

Ha pasado un año de silencios desde que, el 29 de diciembre de 2024, asesinaron a toda una familia en Aguachica, Cesar. Se trataba de la familia Lora Rincón, que departía en un restaurante a la hora del almuerzo, cuando particulares en moto dispararon indiscriminadamente.
La masacre cobró la vida del pastor Marlon Lora, líder espiritual de una iglesia, su esposa y sus dos hijos.
El hecho, ocurrido en medio de las festividades decembrinas, causó conmoción en toda Colombia.
Dos meses después del crimen, se capturaron a varias personas presuntamente responsables, y el caso sigue vigente en audiencias ante la Fiscalía. Sin embargo, la comunidad continúa exigiendo justicia.
Las víctimas de la masacre en Aguachica. Foto:Tomada de redes sociales
EL TIEMPO intentó contactar a varias fuentes en Aguachica para dar desarrollo a esta historia, pero encontró mucho hermetismo y miedo a hablar, lo que ha prolongado el silencio alrededor del tema.
Una de las hipótesis entregadas por la Fiscalía señala que la masacre no iba dirigida contra la familia creyente, sino contra alias “La Diabla”, prestamista del municipio, quien fue asesinada en Medellín en enero del presente año.
Aunque la Fiscalía indicó que se trató de una equivocación y que el ataque no estaba dirigido a la familia, circulan versiones de que el pastor tenía deudas relacionadas con “La Diabla” y con otro sujeto asesinado días antes de la masacre.
Señalados de masacre en Aguachica, Cesar. Foto:Fiscalía
En los días posteriores, en medio del dolor y la conmemoración de la vida de la familia, se realizaron varios plantones exigiendo justicia y que el caso se retome, evitando que las personas capturadas obtengan libertad condicional o se beneficien por vencimiento de términos.
El sicario que disparó permanece detenido, mientras los autores intelectuales enfrentan procesos judiciales por homicidio agravado.
«Estamos en una temporada de mucha extorsión. El personero anterior recibió muchas amenazas, nos estamos cuidando mucho en ese sentido. Lo que yo conozco fue que definitivamente fue una confusión en esa masacre», dice una fuente de Aguachica que por seguridad prefirió no dar su nombre.
Los sicarios quedaron grabados llegando al restaurante. Foto:Pantallazos video de X
Indicó que en todo este proceso hubo muchas hipótesis alrededor de este caso con el que hoy se maneja con mucho hermetismo y cuidado.
«Eso no ha vuelto a sonar por acá, ya pasó el año, la gente no habla. A esa historia le falta algo, pero prefiero no hablar porque es peligroso», dice la fuente.
«Cuando hay tanto billete se involucra mucha gente. Esa versión de la Fiscalía fue fijo para proteger a la familia. Nadie se equivoca con toda una familia«, dice otra fuente a este medio.
EL TIEMPO pudo conocer que familiares del pastor Lora entregaron declaraciones ante la Unidad Para las Víctimas para ser incluidas en el proceso.
OTRAS VERSIONES del 2024
Ángela Lora Rincón, hija del pastor, quien se desempeñaba como comunicadora social y periodista, dos meses antes de su muerte habría recibido varias amenazas e intimidaciones a través de llamadas telefónicas.
Incluso, llamó a un familiar a contarle y en su momento estaba muy alterada y nerviosa por la situación.
Nilson Hernández, que en su momento fue el personero de Aguachica y primo de la familia asesinada, reveló en EL TIEMPO que, en un principio se investigó y se supo que ese número de dónde salió la llamada era de una cárcel de Colombia y se podría tratar de una extorsión.
«Nunca me manifiesta qué le decían, solo me contaba que la habían amenazado, yo le pedí el número y cuando verifiqué, era un número de esos de donde hacen extorsiones desde la cárcel, porque a mí también me amenazaron de ese número, y yo le dije: tranquilízate porque es desde una cárcel, todo quedó ahí», explicó a este medio el personero.
En este restaurante en Aguachica fue atacado por un sicario el pastor y su familia. Foto:Archivo particular
No obstante, las intimidaciones no pararon, y luego de esas llamadas, al mes volvieron a comunicarse con Ángela, pero desde un número privado y oculto, según dijo Hernández.
«No tuve más conocimiento, pero se pudo verificar que eso venía desde un centro penitenciario del país. Esas amenazas fueron en el transcurso de hace dos meses cuando recibí las dos llamadas de ella informándome y como yo he recibido amenazas, cinco en mi contra, le di un parte de tranquilidad», reveló.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
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