La muerte de Brigitte Bardot, ocurrida el domingo 28 en su villa La Madrague, en Saint Tropez, cerró un capítulo central de la historia cultural francesa del siglo XX.
La actriz, activista y figura emblemática del cine europeo murió tras haber permanecido tres semanas internada en Tolón, al sureste de Francia, donde fue sometida a una intervención quirúrgica relacionada con una “enfermedad grave”. Tenía 90 años y era considerada el último gran ícono vivo del cine francés de las décadas del 50 y 60.
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El fallecimiento fue confirmado por autoridades locales y motivó un mensaje del presidente Emmanuel Macron, quien destacó su legado artístico y humano: “Sus películas, su voz, su fama deslumbrante, sus penas, su generosa pasión por los animales…”. En su despedida pública, el mandatario añadió: “Lloramos a la leyenda del siglo”.
Desde su irrupción en la pantalla, Bardot encarnó una nueva idea de libertad femenina y provocación. Su imagen (melena rubia, gestos espontáneos y un estilo ajeno a las normas tradicionales) se convirtió en un fenómeno global que trascendió el cine. En su apogeo, su impacto económico fue tal que, en un solo año, aportó más divisas a Francia que la marca Renault, consolidando un mito que marcó a tres generaciones.
Trabajó con Godard, Malle y Clouzot, y fue la mayor estrella del cine europeo a fines de los 50. Foto:Brigitte Bardot
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De promesa artística a símbolo cultural
Brigitte AnneMarie Bardot nació en París el 28 de septiembre de 1934, en el seno de una familia de clase media. Su infancia estuvo marcada por el estudio de la danza clásica, disciplina en la que mostró condiciones desde muy temprana edad. Antes de cumplir 15 años ya trabajaba como modelo y apareció en la tapa de la revista Elle, hecho que llamó la atención de productores y directores de cine. Entre ellos se encontraba Roger Vadim, quien no solo sería su primer esposo, sino también el impulsor de su carrera cinematográfica.
Su debut en la pantalla grande se produjo a los 17 años con Le Trou Normand. Sin embargo, el reconocimiento internacional llegó cinco años más tarde con Y Dios creó a la mujer, película dirigida por Vadim que generó polémica por retratar a una mujer que vivía su sexualidad sin someterse a los códigos morales de la época. A partir de ese film, Bardot se transformó en un ícono erótico comparable únicamente al de Marilyn Monroe.
Durante los años siguientes trabajó con cineastas como Jean-Luc Godard, Louis Malle, Henri-Georges Clouzot y Christian Jaque. A fines de los 50 ya era la mayor estrella del cine europeo y la única capaz de competir en popularidad con figuras de Hollywood sin haber desarrollado su carrera en los Estados Unidos. Pese a ello, su proyección mediática eclipsó con frecuencia la valoración de su trabajo actoral.
Rechazó cirugías estéticas y murió rodeada de animales, fiel a sus convicciones hasta el final. Foto:Archivo EL TIEMPO
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Vida personal, retiro y compromiso animal
La vida sentimental de Bardot fue tan observada como su carrera. Se casó por primera vez con Roger Vadim el 21 de diciembre de 1952, luego de enfrentar la oposición familiar. Más tarde mantuvo una relación con Jean-Louis Trintignant y, en 1959, contrajo matrimonio con Jacques Charrier, con quien tuvo a su único hijo, Nicolás, nacido en 1960. Ese mismo año se produjo el divorcio y Charrier obtuvo la custodia del niño, una decisión que generó fuertes críticas públicas hacia la actriz, aunque con el tiempo madre e hijo lograron reconciliarse.
En 1966 se casó en Las Vegas con el empresario alemán Gunter Sachs. La relación duró seis años y fue seguida por su último matrimonio con Bernard d’Ormale, consejero del político Jean-Marie Le Pen.
Se casó cuatro veces y tuvo un único hijo, Nicolás, con quien logró reconciliarse. Foto:Brigitte Bardot Le Site
A fines de los 60, con apenas 37 años, Bardot decidió retirarse definitivamente del cine. Desde entonces volcó su vida a la defensa de los animales, causa que adoptó con rigor y constancia. En 1986 fundó la Fundación Brigitte Bardot, financiada en parte con la venta de joyas y objetos personales, y mantuvo un activismo permanente hasta el final de sus días.
Su refugio fue La Madrague, propiedad que descubrió en 1958 en Saint Tropez. El terreno, de 350 mil metros cuadrados, cuenta con una construcción de estilo mediterráneo distribuida en cuatro niveles, ocho habitaciones, ocho baños, casa de huéspedes, viñedos, pileta y muelle propio. Allí vivió más de seis décadas, protegida de la exposición mediática y rodeada de animales. Fiel a sus convicciones, rechazó cirugías estéticas, el maquillaje y los tintes para el cabello.
Aunque su deseo final era ser enterrada en el jardín de esa casa, la voluntad no podrá cumplirse. Brigitte Bardot será inhumada en el cementerio marino de Saint Tropez, donde descansan los restos de sus padres, cerrando así la historia de una figura que eligió vivir y morir lejos del foco público.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.