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Humor y Curiosidades

10 cosas que aprendimos de los Neandertales en 2025

📅 🕐 03 Ene 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
"10 cosas que aprendimos de los Neandertales en 2025"
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Durante 2025, se publicaron numerosos estudios científicos que han revolucionado lo que sabíamos —o creíamos saber— sobre los neandertales. Aquellos parientes cercanos que durante mucho tiempo fueron representados como torpes y primitivos, hoy se revelan como seres complejos, adaptables y, en algunos aspectos, inquietantemente parecidos a nosotros.

La arqueóloga y divulgadora científica Kristina Killgrove, colaboradora habitual de medios de divulgación científica, recogió en diciembre de 2025 los diez descubrimientos más importantes sobre neandertales publicados ese año. Aunque ella no participó directamente en los estudios, su selección y síntesis ofrecen una visión clara y actualizada de los grandes avances en paleoantropología. Este artículo se basa en ese trabajo, ampliándolo con contexto y explicación accesible para todo lector curioso.

1. Los neandertales sabían hacer fuego (y lo hacían)

Uno de los hallazgos más llamativos del año apunta a que los primeros humanos que dominaron el fuego podrían haber sido los neandertales, y no los Homo sapiens. En un yacimiento en Suffolk, Inglaterra, se hallaron herramientas de sílex fracturadas por calor, restos de arcilla enrojecida y, sobre todo, fragmentos de pirita, una piedra que al golpearse genera chispas. Esa combinación de elementos indica un uso deliberado del fuego hace más de 400.000 años.

Aunque los investigadores aún debaten si los neandertales inventaron esta tecnología o si la aprendieron de antecesores como el Homo erectus, lo cierto es que este hallazgo demuestra su capacidad para adaptarse a entornos hostiles. Controlar el fuego no solo proporcionaba calor y protección, sino también luz, herramientas mejoradas y posiblemente espacios sociales nocturnos. Para sobrevivir en el frío europeo, saber encender fuego era tan vital como saber cazar.

2. Un episodio de canibalismo inquietante

En la cueva de Goyet, Bélgica, se descubrieron los restos de seis neandertales —mujeres y niños incluidos— con claras marcas de despiece, similares a las que se observan en animales cazados. La datación sitúa estos restos hace unos 45.000 años, justo cuando los neandertales estaban cerca de extinguirse.

Este no es el primer indicio de canibalismo en la especie, pero sí es uno de los más reveladores. La hipótesis más debatida es que un grupo de neandertales eliminó deliberadamente a otro grupo rival, lo que sugiere no solo violencia organizada, sino una forma primitiva de guerra o eliminación de competencia reproductiva. Más allá del horror que pueda producir, el hallazgo ofrece una ventana cruda y directa al comportamiento social y los conflictos entre grupos.

Puede parecer insignificante, pero este pequeño fragmento de pirita es fundamental para comprender cómo empezamos a utilizar el fuego en las primeras etapas de nuestra historia. Foto: Jordan Mansfield

3. El dedo más antiguo del mundo

Un pequeño objeto encontrado en España ha sido catalogado como la huella dactilar más antigua jamás descubierta. Se trata de una roca del tamaño de una patata grande, cubierta con pigmento rojo (ocre), en la que puede distinguirse un patrón de huella en espiral. El equipo que la analizó propuso que el conjunto formaba un rostro rudimentario, lo que abriría la posibilidad de que los neandertales practicaran arte simbólico.

Aunque no hay consenso sobre si esa piedra representa una cara o si fue decorada intencionalmente, sí se acepta que la huella pertenece a un neandertal y tiene unos 43.000 años. Esto es relevante porque refuerza la idea de que los neandertales no solo eran hábiles técnicamente, sino también capaces de dejar testimonios personales y simbólicos.

4. ¿Pintaban con pigmentos hace 100.000 años?

En Crimea, arqueólogos encontraron fragmentos puntiagudos de ocre rojo y amarillo que, según las marcas de desgaste, habrían sido afilados y utilizados de forma repetida. Esta forma y uso sugieren que podrían haber servido como instrumentos para pintar o marcar superficies, quizás aplicados sobre piel, piedra o incluso sobre el propio cuerpo, lo que abre la puerta a interpretaciones culturales.

Algunos investigadores, sin embargo, son más cautos. Creen que estos fragmentos podrían haber sido simplemente bloques de pigmento utilizados para producir polvo de ocre, sin una función artística o simbólica clara. Pero si la primera hipótesis es correcta, estaríamos ante una evidencia de que los neandertales empleaban el color con fines estéticos o rituales, una capacidad que hasta hace poco se atribuía casi exclusivamente a Homo sapiens. Este tipo de hallazgos refuerza la idea de que la cultura neandertal era más rica y sofisticada de lo que se pensaba.

Un análisis genético reveló que los neandertales portaban una variante de la enzima AMPD1 que, en comparación con la de los humanos modernos, acumulaba más adenosina monofosfato (AMP) en los músculos. Esto hacía que les costara más generar adenosín trifosfato (ATP), la molécula que almacena y distribuye energía en el cuerpo.

Este metabolismo menos eficiente pudo significar que los neandertales no eran tan aptos para esfuerzos físicos intensos y prolongados. En humanos actuales, quienes heredan esta variante tienen menos probabilidades de alcanzar niveles atléticos de élite. Aunque este rasgo por sí solo no explica su desaparición, podría haber influido en su resistencia en momentos de crisis o escasez.

6. Más vulnerables al plomo

Un estudio comparó dientes fósiles de varias especies humanas y concluyó que los neandertales eran más sensibles al plomo. Este metal tóxico afecta gravemente al sistema nervioso, sobre todo durante el desarrollo fetal y la infancia. Aunque la exposición al plomo fue común en todos los homínidos estudiados, los humanos modernos poseen una versión del gen NOVA1 que parece ofrecer cierta protección neurológica.

La diferencia en esta variante genética sugiere que los humanos pudieron tener una ligera ventaja evolutiva, sobre todo en entornos contaminados. Es otro ejemplo de cómo pequeños detalles biológicos pueden acumularse y generar diferencias cruciales en la supervivencia de una especie frente a otra.

7. Un sistema alimenticio ingenioso

En Alemania, se hallaron casi 200 huesos de animales rotos y hervidos, lo que indica que los neandertales extraían grasa del tuétano y la almacenaban. Esta práctica, bautizada como “fábrica de grasa”, tiene una lógica contundente: comer solo carne sin suficientes grasas puede llevar a una forma de intoxicación alimentaria mortal, conocida como “intoxicación por proteínas”.

Los neandertales, conscientes o no de este riesgo, desarrollaron técnicas para equilibrar su dieta. Este hallazgo muestra que tenían una comprensión funcional de los recursos nutricionales, y también que planificaban sus reservas para épocas de escasez, algo esencial en climas fríos.

Todo apunta a que la huella fue dejada por un varón adulto
Todo apunta a que la huella fue dejada por un varón adulto. Fuente: Álvarez-Alonso et al./Archaeological and Anthropological Sciences (2025)

8. Diferencias en un gen esencial para el cerebro

El gen ADSL participa en la síntesis de purinas, que son parte fundamental del ADN. En los neandertales, esta enzima funcionaba de forma distinta. Para probar su efecto, los científicos modificaron ratones con la variante humana del gen y observaron que resolvieron tareas cognitivas con mayor eficacia.

Aunque los resultados no permiten asegurar que los neandertales tuvieran menos capacidad intelectual, apuntan a diferencias funcionales en el desarrollo cerebral. Se trata de una línea de investigación delicada, pero crucial para entender qué distingue a Homo sapiens de otros homínidos extintos.

9. Un cuello de botella evolutivo

El análisis de huesos del oído interno reveló que, hace unos 110.000 años, los neandertales pasaron por un “cuello de botella”: una fuerte reducción de su población que disminuyó su diversidad genética. Esta falta de variabilidad genética puede haberlos dejado más expuestos a enfermedades, cambios climáticos u otros factores ambientales.

Aunque este evento no causó por sí solo su desaparición, pudo marcar el inicio de un declive irreversible. La combinación de presiones externas, baja población y cambios genéticos acumulativos preparó el terreno para su eventual extinción.

10. La sangre que pudo ser su condena

Dos estudios recientes apuntan a que la incompatibilidad sanguínea entre neandertales y otras especies humanas(como los Denisovanos y Homo sapiens) pudo generar abortos espontáneos o muerte fetal. Por ejemplo, la variante Rh negativa en neandertales podría haber provocado anemia o daño cerebral en los híbridos, reduciendo así su descendencia viable.

Además, una diferencia en el gen PIEZO1, relacionado con el transporte de oxígeno en sangre, habría dificultado que las madres híbridas proporcionaran suficiente oxígeno al feto. Esta situación no solo afectaba a los hijos nacidos de uniones mixtas, sino también a la continuidad de la especie. Es decir, su propia biología pudo haberlos aislado reproductivamente, contribuyendo a su desaparición.

Referencias

  • Killgrove, Kristina. 10 things we learned about Neanderthals in 2025. Live Science, 30 de diciembre de 2025.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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