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Economía y Finanzas

un senador clave se rebela y promete bloquear el nombramiento de su sucesor

📅 🕐 12 Ene 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 6 min de lectura
un senador clave se rebela y promete bloquear el nombramiento de su sucesor
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La batalla por la sucesión de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal acaba de hacerse aún más compleja. El ataque de Donald Trump al actual presidente de la Fed, ordenando al Departamento de Justicia abrir una investigación sobre él para intentar justificar un despido antes de que finalice su mandato, ha disparado la preocupación por el futuro del banco central estadounidense. Y hasta tal punto ha llegado la sacudida que un senador republicano clave, Thom Tillis, ha anunciado que usará su voto decisivo para vetar el nombramiento de su sucesor. El futuro de la Fed es ahora más incierto que antes.

«Si aún quedaba alguna duda sobre si los asesores de la Administración Trump están presionando activamente para acabar con la independencia de la Reserva Federal, ya no debería haber ninguna», anunció Tillis esta mañana. «Ahora lo que está en duda es la independencia y la credibilidad del Departamento de Justicia». Como consecuencia, promete oponerse «a la confirmación de cualquier candidato para la Reserva Federal, incluida la presidencia, hasta que este asunto legal se resuelva por completo».

Y su rebelión es muy importante porque Tillis tiene un voto clave. Para que un nombramiento vaya a pleno, primero tiene que recibir el visto bueno del comité del ramo. El comité bancario tiene 13 republicanos y 11 demócratas. Si Tillis y los 11 demócratas votan en contra, habría un empate a 12. Para deshacerlo, haría falta el apoyo de 60 senadores en el pleno. Y dado que los demócratas tienen una minoría de bloqueo de 47 senadores (48, contando a Tillis) sobre 100, el nombramiento del sucesor de Powell quedaría paralizado en un cajón hasta, como mínimo, la renovación del Senado el próximo enero, tras las elecciones legislativas de este mes de noviembre.

Si los nombramientos de nuevos miembros de la junta de la Fed quedan paralizados, la junta actual seguiría en el cargo de forma indefinida. Powell mantendría la presidencia hasta que el Senado designara a un sucesor, y si se retirara voluntariamente, su reemplazo sería Philip Jefferson, gobernador designado por Joe Biden y que Trump probablemente rechaza tanto como a Powell, si no más. Además, con las encuestas en la mano, los problemas de Trump podrían ir a peor. Los demócratas tienen opciones de recortar la mayoría republicana en noviembre, lo que podría mantener congelado el reemplazo en la Fed de forma indefinida.

La impaciencia puede romper el saco

En principio, Trump no tenía más que esperar: Powell dejará de ser presidente de la Fed en mayo, y su cargo como gobernador del banco central expirará en enero de 2028. Normalmente, de hecho, los presidentes salientes suelen dimitir de su cargo como gobernadores a la vez que expira su mandato. Así que Trump solo tenía que dejar pasar unos pocos meses para hacerse con un nombramiento más que jugoso para presidir la junta de gobernadores de la Fed, junto a la probable confirmación de Stephen Miran, el «hombre de Trump», que pide bajadas masivas de tipos cada vez que habla y que por el momento ocupa el cargo de gobernador en funciones, a la espera de una designación permanente.

Pero la impaciencia puede haberle costado muy cara. Desde hace meses, el magnate lleva intentando buscar cualquier excusa para despedir a los miembros actuales de la junta de gobernadores y reemplazarlos por una horda de ‘palomas’ con la camiseta del ‘Equipo Trump’. El caso contra la gobernadora Lisa Powell está en los tribunales y tiene bastantes probabilidades de fracasar al estar basado en meras insinuaciones sin ningún tipo de pruebas ni investigación oficial.

Para evitar otro problema como este, Trump ordenó al Departamento de Justicia, y en último término a la Fiscalía, buscar pruebas de algún tipo de delito más sólido que pudieran lanzar contra Powell. La excusa que encontraron fue unas supuestas inexactitudes en su declaración ante el Senado para detallar los costes milmillonarios de la renovación de los edificios históricos de la Reserva Federal. El lento avance de aquella investigación daba la sensación de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, había logrado convencer a Trump de dejar en paz a la Fed y esperar a que el tiempo le sirviera la vacante de Powell en bandeja sin tener que hacer nada más.

Pero el mensaje en vídeo de Powell de la noche del domingo, alertando de que esa investigación sigue en pie y de que la fiscalía sigue empeñada en abrir una causa penal contra él en un «ataque a la independencia de la Fed», ha provocado la dura reacción del senador Tillis, a la que se ha sumado otra ‘sospechosa habitual’ de las rebeliones republicanas, la senadora Lisa Murkowski. «La investigación de la administración no es más que un intento de coerción», ha escrito la senadora ‘antitrumpista’ de Alaska. «Hay demasiado en juego como para ignorarlo: si la Reserva Federal pierde su independencia, la estabilidad de nuestros mercados y la economía en su conjunto se verán afectadas».

El mayor problema de fondo es que el empeño de Trump por hurgar en la Fed ha ‘envenenado’ el proceso de sucesión. Como el analista económico Robert Armstrong escribe hoy en el Financial Times, «la única asunción posible es que cualquier candidato que nomine Trump lo sea porque dicha persona es un enemigo de la independencia de la Fed». En otras palabras, cuando la persona que debe designar al presidente de la Fed exige que su candidato le obedezca a él en concreto, cualquier candidato que elija estará viciado de antemano, porque si fuera a mantener la independencia, Trump no le habría escogido. Una trampa sin salida.

Esta misma tarde, los grandes pesos pesados de la historia de la Fed, con los expresidentes Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen a la cabeza, han emitido un comunicado condenando las presiones de Trump. «La supuesta investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, constituye un intento sin precedentes de utilizar ataques fiscales para socavar esa independencia«, afirma el comunicado. «Así es como se realiza la política monetaria en mercados emergentes con instituciones débiles, con consecuencias muy negativas para la inflación y el funcionamiento de sus economías en general. Esto no tiene cabida en EEUU, cuya mayor fortaleza es el Estado de derecho, que es la base de nuestro éxito económico».

Ante esa situación, el riesgo es que los mercados pierdan la confianza en el banco central, esperando recortes de tipos injustificados, y provoquen un alza de la inflación. «El caso parece un ataque tan descarado a la independencia de la Fed que por sí solo justifica que las expectativas de inflación pierdan su anclaje», alerta Armstrong. La única solución puede ser mantener a la junta actual de la Fed caducada durante años, a la espera de que Trump se vaya. La alternativa es que el presidente despeje el Senado de figuras rebeldes y pueda imponer su voluntad sin bloqueos, con el coste que eso suponga a la credibilidad monetaria de EEUU.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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