Regreso de exiliados políticos: ¿Simulación de apertura o reto al interinato? – Efecto Cocuyo

José Guerra, Julio Montoya, Roberto Marrero, Richard Blanco, Wilmer Azuaje, Jose Luis Pirela, Lester Toledo, Yon Goicoechea, Manuel Garcia, Marcos Velazco, Carlos Ocaríz, son algunos políticos en el exilio que recientemente regresaron al país y retomaron su agenda de calle y en los medios de comunicación.
Los retornos han tenido múltiples reacciones que van desde las muestras de apoyo por atreverse a regresar mientras el aparato represivo estatal sigue vivo, por retar al interinato bajo el tutelaje de Estados Unidos o “preparar el terreno” para la llegada de otros, hasta las críticas por posibles acuerdos con Miraflores para “aparentar” apertura política e iniciar una campaña electoral anticipada, ante la posibilidad de que se convoquen comicios parlamentarios, regionales y locales antes que las presidenciales.
Para politólogos consultados por Efecto Cocuyo, los regresos son consecuencia del tutelaje de EEUU sobre el gobierno encargado de Delcy Rodríguez, puesto que bajo el régimen de Nicolás Maduro no hubiera sido posible. El llamado “rodrigato” trata de mostrar a Washington apertura política, pese a que lleva un proceso de amnistía “a cuentagotas”, a diferencia de la cooperación económica.
Para algunos de los que aún permanecen en el exilio, la llegada de una parte de la dirigencia política, aunque sea mínima, es positiva si eso abona en la dirección hacia la democracia. Se considera por un lado que pueden contribuir con la reorganización política en el terreno de cara a próximos comicios y, por el otro, a medir la tolerancia del chavismo en el poder y, por ende, su voluntad de permitir un cambio democrático.
No se deja de advertir que todos los exiliados políticos, así como los ciudadanos que migraron para buscar mejores condiciones de vida, tienen derecho a regresar al país en condiciones seguras.
Consecuencia del tutelaje
“Estos regresos se dan por el tutelaje de EEUU sobre el gobierno de Delcy Rodríguez. Aún se mantiene el aparato represivo, pero en general ha disminuido la represión, la persecución y el amedrentamiento, lo que ha animado a estos dirigentes políticos a volver al país. Aún queda la prueba de fuego y es ver cómo reacciona el interinato ante el regreso de figuras que son repudiadas por la base chavista y que han sido erigidas en el discurso del gobierno como enemigos del país”, señala el politólogo, Enderson Sequera.
Sequera se refiere a figuras políticas como el expresidente del gobierno interino y del Parlamento, Juan Guaidó; el también expresidente de la Asamblea Nacional (AN), Julio Borges; el líder de Voluntad Popular (VP), Leopoldo López, la exdiputada Gabriela Arellano, entre otros, y fundamentalmente la líder opositora, Maria Corina Machado.
“De momento, el interinato permite el regreso al país de dirigentes que considera poco amenazantes para su permanencia en el poder. De esta forma, le cumple a EEUU y sigue ganando tiempo. De cualquier manera, el regreso de estos dirigentes y que puedan hacer política en el país sin ser perseguidos es, de momento, una buena noticia”, añadió Sequera.
Este 2 de junio, aterrizó en Maiquetía, procedente de Argentina, el exdiputado de la AN y dirigente de Alianza Bravo Pueblo (ABP), Richard Blanco, luego de siete años en el exilio. Fue recibido por un grupo de compañeros y aliados como el exdiputado Jose Luis Pirela, quien hasta hace poco también se encontraba en Colombia.
“Acá no hay agendas personales. Venimos a exigir las elecciones presidenciales muy pronto”, expresó Blanco a medios de comunicación presentes en el aeropuerto.
Su compañero de organización y líder de ABP, Antonio Ledezma, quien sigue exiliado en España, había anunciado el regreso de Blanco a Venezuela para “colaborar con los objetivos” del Manifiesto de Panamá. El acuerdo suscrito entre la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y Maria Corina Machado plantea una negociación directa con el interinato para lograr elecciones presidenciales lo antes posible.
Presionar el cambio
“No es que los dirigentes que regresan tengan garantías, creo que no las tienen, aquí lo más importante tiene que ver con que la sola presencia de estos dirigentes en el país y las movilizaciones, generan una presión sobre la necesidad del cambio del Poder Electoral, que se establezcan las bases de la transformación que requiere Venezuela, es decir, empujar la transición y para poderla empujarla se requiere su presencia. Eso va a ocurrir tanto con estos actores y finalmente con la llegada de Machado”, sostuvo el politólogo Raniero Cassoni.
A su juicio, la dirigencia opositora que está en el país y la que va regresando deben mostrarle a EEUU, con movilizaciones, la necesidad del cambio político que es el que va a generar confianza para que los grandes capitales inviertan en Venezuela y no dependan solo de las concesiones que pueda otorgar un gobierno autoritario e ilegítimo.
Antes de Blanco, regresaron al país, los exdiputados Wilmer Azuaje y Julio Montoya (31 de mayo). Azuaje fue conocido por sus denuncias de supuestos actos de corrupción por parte de familiares del expresidente Hugo Chávez, en Barinas. Ya para este 2 de junio, ambos denunciaron amenazas e intimidación en Caracas y responsabilizaron a las autoridades por su seguridad personal.
“Responsabilizo a los cuerpos de seguridad del Estado de cualquier atentado contra mi integridad física o la de mi entorno familiar. No van a sacarnos del camino de la reconstrucción democrática”, alertó Azuaje, quien estuvo 7 años exiliado.
Durante un recorrido por El Valle, este 30 de mayo, el exdiputado y economista José Guerra, hoy dirigente de Unión y Cambio, aclaró que la oposición en Venezuela siempre correrá riesgo mientras no regrese la democracia. En su caso, quiso aprovechar la rendija que abrió la Ley de Amnistía para regresar el 28 de mayo, tras siete años fuera del territorio.
“El derecho es de todos”
“El derecho a regresar es de todos los venezolanos, de los nueve millones que están fuera de Venezuela. Ahora se abre una posibilidad de regresar, pero, al parecer, ese derecho no es para todos. Mientras no haya democracia no hay garantías”, advirtió la exdiputada Mariela Magallanes.
En 2019, Magallanes se refugió en la Embajada de Italia en Caracas, luego de que la Asamblea Nacional Constituyente le allanó la inmunidad parlamentaria, junto a otros tres diputados, por apoyar el intento de alzamiento militar, encabezados por López y Guaidó en la Base Aérea La Carlota, el 30 de abril de ese año. En diciembre de 2019, fue “desterrada” rumbo al país europeo, pese a que la Constitución de Venezuela prohíbe esa medida contra venezolanos.
“No me siento segura para regresar a Venezuela. No están dadas las condiciones para mí ni para mi familia. Actualmente cumplo una labor política en el exilio como parte de esa lucha por el retorno de la democracia a Venezuela y llegará el momento en que podamos regresar, con garantías y sin las excepciones que impone el régimen”, dijo la exparlamentaria.
También permanecen en el exilio otros exdiputados como Ismael García, Gilber Caro, Carlos Paparoni, el exembajador de Guaidó en Colombia, Eduardo Battistini; la presidenta de la Comisión Delegada de la AN de 2015, Dinorah Figuera; la exvicepresidenta de dicha Delegada, Marianela Fernandez (UNT), así como los dirigentes de Vente Venezuela, que en mayo de 2025 salieron de la embajada argentina en Caracas, rumbo a EEUU (Magalli Meda, Pedro Urruchurtu, Claudia Macero, Omar González y Humberto Villalobos), entre otros.
El presidente de la Asociación de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex), José Antonio Colina, señala que aun con el tutelaje de EEUU ningún militar venezolano en el exilio -se incluye- tiene garantizado el regreso a Venezuela sin ser detenido a diferencia de algunos políticos.
“Los regresos son individuales, por olfato político, pero no es la realidad de la mayoría de los exiliados. No están dadas las garantías para que quienes sufrieron persecución política y deseen regresar puedan hacerlo. La aplicación de la Ley de Amnistía ha sido selectiva, todavía hay un número importante de presos políticos y la mayoría de los que han salido de las celdas no gozan de libertad plena”, subrayó Colina.
El exintegrante de la Fuerza Armada (Fanb) fue acusado entre 2002 y 2003, de terrorismo, conspiración y rebelión militar, por su participación en el alzamiento de la Plaza Altamira y su presunta implicación en la colocación de artefactos explosivos en Caracas.
“Entiendo que algunos de los políticos que han regresado no son tan incómodos para el gobierno y muchos de los que siguen afuera tienen causas abiertas. Yo regresaría en democracia, si las condiciones están dadas. No me voy a acoger a la Ley de Amnistía porque no he cometido delito”, recalcó.
Hasta mayo de 2025 se calculaban entre 80 y 100 políticos en el exilio, la mayoría en países como España, EEUU, Colombia y Panamá.
El exdiplomático Edmundo González tuvo que exiliarse en España en 2024, luego de que su triunfo en las elecciones presidenciales no fuera reconocido por el gobierno de Maduro. Aceptó salir de Venezuela bajo amenaza según lo ha denunciado.
Flexibilización inestable
“La posibilidad de retorno a Venezuela es consecuencia del 3 de enero y la salida de Nicolás Maduro del poder. Hay ciertas flexibilizaciones que han permitido a algunos dirigentes regresar. No cuentan con la solidez de lo institucional, no significa que todo ha cambiado, pero es un proceso gradual y una buena noticia para los sectores democráticos”, es la lectura de la dirigente de Primero Justicia (PJ), Paola Bautista.
Bautista, integrante de la directiva de PJ, así como la presidenta de la tolda aurinegra, Maria Beatriz Martínez, también están fuera de Venezuela porque huyeron de la persecución desatada tras las elecciones presidenciales de 2024.
La dirigente advirtió que dicha flexibilización aún es medida por el interinato y es “inestable” porque no hay leyes que la respalden ni ha sido desmantelado el aparato represivo del Estado.
“Yo no pudiera regresar ahora, porque no tengo claridad de cuál es mi situación. Me indicaron que tenía una causa judicial abierta, pero no sé en qué tribunal está y no puedo aplicar a la Ley de Amnistía. Hay un vacío legal”, dijo Bautista.
El exdiputado regional Lester Toledo llegó a Venezuela el 21 de mayo luego de 10 años de exilio y fue recibido por el dirigente de VP y ex preso político, Freddy Superlano. Bajo cargos de terrorismo decidió regresar para acogerse a la Ley de Amnistia. Toledo ha subrayado que no puede haber elecciones este 2026 porque no hay condiciones, pero pidió impulsar el plan de Machado para lograr los comicios con condiciones a través de una negociación.
Miden tolerancia
El exalcalde de Chacao, Ramón Muchacho, quien salió del país en 2017 tras ser condenado a 15 meses de prisión por no impedir las masivas protestas de ese año en su municipio, coincide con Bautista en cuanto a considerar que todo lo que abone en la ruta hacia la democracia, como lo es el regreso de la dirigencia y la reactivación de la movilización en el país, es positivo.
“Es una buena señal, es necesario, que en el camino hacia la transición, los exiliados decidan regresar, así como han salido de las cárceles algunos presos políticos. Es un hecho que figuras como Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado aún no pueden regresar, pero esto es un proceso gradual. Si regresa 99% de la dirigencia, pero no regresa Machado es un proceso chucuto”, sostuvo Muchacho.
El exdirector del despacho del gobierno interino de Guaidó y ex preso político, Roberto Marrero, pisó de nuevo suelo venezolano el 28 de mayo. Este 1 de junio decidió “ponerse a derecho” para acogerse a la Ley de Amnistía, aclarando que es inocente.
“Nada está resuelto. Falta muchísimo. Faltan amigos por volver a casa. Faltan familias por reencontrarse. Faltan presos políticos por ser liberados (…) Sin embargo, después de tantos años, pareciera que comienzan a darse algunos pasos que antes parecían impensables. Ojalá sean señales reales. Ojalá sean el inicio de un proceso que nos permita alcanzar la libertad plena, la justicia, la reparación y el reencuentro que merece Venezuela”, escribió Marrero en sus redes sociales.
Muchacho, también exmiembro de PJ, resalta que mucho de los retornados tienen un perfil de candidatos a diputados, gobernadores y alcaldes, lo cual tampoco es negativo porque abona en la reorganización de los cuadros en las regiones y la preparación para futuros comicios, tanto en la movilización como en la afinación de candidaturas unitarias.
“Las condiciones no son perfectas porque no hay democracia, hay que vencer peligros, miedos, están en riesgo bajo un régimen autoritario, aunque debilitado por el tutelaje. Es un reto y una prueba para el régimen y su capacidad de tolerancia hacia quienes hacen política de oposición, hay quienes tienen más rechazo que otros en el chavismo, como es el caso de Azuaje. No se puede decir que llegaron a acuerdos con el gobierno encargado”, añadió.
En su caso, Muchacho indica que privan lazos profesionales y familiares en EEUU para no decidir regresar, por ahora, a Venezuela y establecerse. Sin embargo, no descarta una pronta visita para reencontrarse con el resto de su familia en el país.
“Si todo camina hacia la transición a la democracia estamos en la dirección correcta; el problema es la velocidad, pero es lo que hay. Los tiempos no lo manejan las fuerzas democráticas, sino EEUU. Si por el contrario vuelven a meter a dirigentes a la cárcel y se ven obligados a abandonar de nuevo el país, entonces la señal será de retroceso”, agregó.
La defensora de derechos humanos Rocío San Miguel también decidió regresar a Venezuela en un intento por cerrar el caso judicial (participar en un supuesto plan para asesinar a Maduro) en su contra. La presidenta de la ONG Control Ciudadano estuvo dos años encarcelada. En su caso sí influyó una mediación del expresidente español, Jose Luis Rodriguez Zapatero, para salir del país, rumbo a España, en el mes de enero y para volver a finales de mayo.
Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com
En la sección: Política Archives – Efecto Cocuyo
También te puede interesar




