de la calma a la mayor subida de precio en más de dos años

A comienzos del invierno, cuando empezaba la nueva temporada de calefacción para el gas natural (el momento en el que la demanda de la materia prima empieza a subir para combatir el frío), el sentimiento de mercado era realmente tranquilo. El suministro de gas al Viejo Continente está siendo estable, recibiendo una cantidad suficiente de GNL (Gas Natural Licuado) por parte de Estados Unidos, y con los inventarios llenos al 83%, según los datos oficiales que publicaba la Comisión Europea. El organismo llegó al invierno satisfecho de ver cómo «el sistema de gas europeo ha mostrado resiliencia, en caso de una mayor disrupción de la oferta de gas de Rusia y de un suministro limitado de GNL. El nivel de los inventarios está en el rango observado en los años previos a la crisis energética», explicaba la Comisión.
La confianza se ha contagiado a los mercados en los últimos meses, hasta el punto de que los fondos aumentaron sus posiciones cortas en ese momento con una intensidad que no se había visto en los últimos seis años. En las últimas semanas, sin embargo, el sentimiento de mercado ha dado un giro de 180 grados, y ha terminado desembocando en un repunte de precios en el gas europeo del 28,5% esta semana, la subida más rápida que se ha visto en una sola semana desde octubre de 2023. Si el viernes el precio del gas cotizaba en 28,37 euros por MW/h, este viernes, a media sesión de Wall Street, se movía en el entorno de los 36,5 euros. El incremento que se ha producido este viernes ha sido especialmente significativo, de más del 10% en una sola sesión.
«El sentimiento se ha dado la vuelta por completo. Casi se le podría llamar una tormenta perfecta», explica Arne Lohmann, analista jefe de Global Risk Management, en declaraciones a la agencia Bloomberg. ¿Qué es lo que ha ocurrido para que el mercado se dé de bruces con una nueva realidad en cuanto al gas natural? Todo apunta a que se ha producido una combinación de factores que han roto la complacencia en la que se habían asentado los inversores.
Si en octubre os inventarios de gas en Europa estaban llenos en un 83%, y la situación de oferta y demanda no parecía ser ajustada, ahora los almacenes se han vaciado rápidamente, hasta mantenerse en el entorno del 52%, según los datos de Bloomberg, y esto supone caer por debajo de la media de los últimos cinco años que se ha visto en este momento del ejercicio, que ha sido del 67%. Esta caída ha sido suficiente para que los mercados pongan en duda la situación de bajos precios que se mantenían hasta ahora.
El incremento que se ha producido en el consumo en el Viejo Continente, por las bajas temperaturas que se están dando, ha tenido un impacto en la caída de los inventarios. Y, como explican desde Bloomberg, la complacencia que había en el mercado también ha tenido un papel en esta reversión: muchos fondos, que a principios de la temporada de calefacción tenían una importante posición bajista en el precio del gas, han interpretado que han podido equivocarse, y para cubrir el riesgo de que una subida de precios les dañe demasiado, se han lanzado a comprar contratos de futuro sobre el gas. Así, este giro también ha contribuido a alimentar las subidas que se han visto en los últimos días en el mercado.
Un problema añadido es que, si bien la Comisión Europea se mostraba confiada en que Europa iba a ser capaz de aguantar sin el suministro de gas ruso, la reducción de fuentes de suministro ha añadido volatilidad al precio del gas en el Viejo Continente, especialmente en un momento en el que las bajas temperaturas se están extendiendo por todo el globo, y esto aumenta la competencia entre países para hacerse con el gas natural licuado que comercian los metaneros.
Otra fuente de volatilidad, que puede estar detrás del aumento de precios, es la inestable situación geopolítica que hay en los últimos días, con la amenaza de una intervención estadounidense en Irán, que podría generar nuevas disrupciones en la oferta del recurso energético. «Los riesgos geopolíticos y los flujos especulativos están amplificando los movimientos en los precios», ha explicado a Bloomberg James Waddell, director de gas europeo en Energy Aspects.
En un sentido similar, Sadnan Ali, analista de HSBC Holdings hace hincapié en cómo los últimos movimientos de precios recuerdan que el mercado es ahora altamente sensible a «los cambios bruscos de clima, a problemas de oferta imprevistos y a giros en la demanda mundial», y añade que se está descontando cada vez más «un mercado estrecho».
El mercado de futuros lanza una señal de advertencia
Una señal de que el mercado del gas europeo está más ajustado de lo que se pensaba se encuentra en los precios de los contratos de futuros sobre la materia prima. El diferencial entre los contratos de invierno y de verano se ha recortado rápidamente en los últimos días, lo cual es una señal de preocupación por parte de los inversores de cara a los próximos meses. Lo habitual es que el gas de verano cotice con un descuento importante frente a los precios de inverno y, sin embargo, ahora, el diferencial ha caído hasta los 0,5 euros.
En este momento, el gas de noviembre de 2026 se paga a 29,24 euros por MW/h, mientras que el de junio se paga a 29,97. Según los datos de la agencia, durante la sesión el diferencial se ha estrechado hasta los 0,2 euros, niveles que no se han visto en los últimos seis meses.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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