¿Qué podemos hacer frente a la incertidumbre? (*)

La incertidumbre en la gestión de empresas se refiere a la falta de certeza sobre futuros
eventos que pueden afectar a una organización
Anónimo
Generalmente, comenzar un nuevo año suele venir acompañado de expectativas, planes y metas. Sin embargo, hay momentos -como el que estamos viviendo- en los que esa sensación de “nuevo comienzo” se mezcla con una pregunta: “y…¿cómo puedo concebir, adoptar e implementar decisiones cuando el entorno se muestra
impredecible?”.
No pocos emprendedores (ejecutivos, tácticos, ejecutores) de distintos sectores coincidimos en que operamos en un escenario con elevada incertidumbre y muchos dudan de cómo proceder. Ahora bien, decir que hay incertidumbre no aporta demasiado valor. Eso lo sabemos casi todos. La pregunta relevante es más bien: ¿qué podemos hacer frente a ella? Y más aún: ¿cómo evitar que la incertidumbre paralice nuestras decisiones justo cuando más claridad necesitamos?
Durante los últimos años he trabajado este tema en conferencias, “webinars” y consultorías, no desde la teoría, sino desde la experiencia concreta de empresas importantes que operan -y crecen- en contextos complejos. Mi conclusión es clara: la incertidumbre no se puede evitar, pero si entender y, de esta manera, estar mejor preparados para lo decisorio.
La incertidumbre no es simplemente “ignorar qué va a suceder”. Es también la incapacidad para comprender lo que está ocurriendo y, sobre todo, para predecir el futuro con un grado razonable de confianza. Ése es el verdadero problema para las organizaciones, siendo de provecho recordar que “neg-ocio” es la negación del ocio; es decir: hacer, actuar. En este sentido, el error más común es tratar la incertidumbre como un bloque único, como si todo fuera igualmente impredecible. No lo es.
Existen distintos niveles de incertidumbre, desde escenarios relativamente claros hasta contextos de ambigüedad profunda donde predecir resulta prácticamente imposible.
¿Por qué es importante entender esto?
Porque no todas las herramientas estratégicas sirven para todos los tipos de incertidumbre. Pretender planificar con la misma lógica de siempre -proyecciones lineales, presupuestos fijos, un solo futuro “esperado”- en entornos volátiles es una receta para el fracaso: la fórmula para una tormenta perfecta.
También es importante reconocer que no toda la incertidumbre es inevitable. Una parte importante proviene de análisis incompletos o inexistentes. Así que si “haces la tarea”, como por ejemplo: comprender mejor las tendencias del mercado, estudiar a los competidores e investigar a tus clientes, entre otros análisis, reducirás
considerablemente la incertidumbre.
En otras palabras, actuar frente a la incertidumbre comienza por separar lo verdaderamente desconocido de aquello que sí puede entenderse mejor. Cada punto de claridad ganado reduce la ansiedad y mejora la calidad de las decisiones. Sin embargo, hay que admitir que lo que se tiene enfrente es una apuesta; es decir: ante el azar, se puede ganar lo arriesgado o perder la “prenda” (lo puesto en garantía: fianza, depósito, etc.).
Cuando trabajo con mis clientes (que están bajo mi cuido) en una verdadera comprensión de los diferentes escenarios y las posibles estrategias organizacionales que agregan valor independientemente del escenario, este
ejercicio suele generar un efecto inmediato: la incertidumbre no desaparece, pero deja de ser abrumadora: uno de los productos del trabajo en equipo autodirigido, de alto desempeño y de gran impacto.
El inicio del año: una oportunidad estratégica
Comenzar un nuevo año en medio de incertidumbre no es una desventaja. Es, en muchos casos, una oportunidad para replantear la estrategia con mayor realismo.
7 recomendaciones que deseo compartir contigo:
-Define o revisa tu visión. En la tormenta, la visión actúa como faro.
-Evita planes rígidos; trabaja con escenarios.
-Mantén flexibilidad y agilidad.
-Identifica tus estrategias sin arrepentimiento: decisiones o acciones que generan valor, independientemente del escenario que termine ocurriendo y que, además, no comprometen la flexibilidad futura.
-Enfócate en lo que puedes controlar.
-Desarrolla capacidades, no sólo planes.
-No confundas prudencia con parálisis.
La incertidumbre no es el enemigo. El verdadero riesgo es no hacer o hacer lo de siempre cuando el contexto ya cambió.
Si deseas que conversemos acerca de cómo podemos ayudarte a revisar tus estrategias y a enfocarte en lo que realmente importa, escríbeme a [email protected]. Estamos listos para ayudarte a convertir la incertidumbre en una oportunidad.
Nuestros contactos: e-mail: [email protected]; twitter: @genaccion; instagram: @gerenciaenaccionve; facebook: gerenciaenaccionvzla; y whatsapp: 58424 411 5051.
(*) Este escrito fue bajado de la página “Boletines” de Carlos Jiménez y actualizado por el equipo humano de Gerencia en Acción.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
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