el matrimonio que auspició Buffett continuará hasta que las ventas mejoren

El consejero delegado, Steve Cahillane, que se incorporó a Kraft Heinz en enero, ha anunciado que frena uno de los divorcios más esperados de Wall Street. Hace algo más de medio año parecía que las dos marcas se separaban irremediablemente.
«Mi prioridad número uno es devolver el negocio al crecimiento rentable, y eso exigirá asegurar que todos los recursos estén plenamente centrados en la ejecución de nuestro plan operativo», señaló. «Como resultado, creemos que es prudente pausar el trabajo relacionado con la separación y este año ya no incurriremos en las des-sinergias asociadas«.
El anuncio se ha producido coincidiendo con los resultados. La compañía registró pérdidas de 5.846 millones de dólares (4.911 millones de euros) en 2025, en contraste con las ganancias de 2.744 millones de dólares (2.305 millones de euros) contabilizadas en el ejercicio precedente.
El resultado de la compañía refleja un impacto adverso de 9.306 millones de dólares (7.817 millones de euros) por pérdidas por deterioro del fondo de comercio y de activos intangibles, frente a los 3.669 millones de dólares (3.082 millones de euros) del ejercicio 2024.
Las ventas netas de la empresa ascendieron en el año a 24.942 millones de dólares (20.952 millones de euros), un 3,5% menos que un año antes, incluyendo un retroceso del 3,4% entre octubre y diciembre, hasta 6.354 millones de dólares (5.337 millones de euros).
Los inversores reaccionaron negativamente a las perspectivas de Kraft Heinz para el año fiscal 2026, que proyecta un beneficio por acción de 1,98 a 2,10 dólares, muy por debajo de las expectativas de los analistas de 2,49 dólares. Las acciones cayeron más de un 6%.
Cahillane también planea invertir 600 millones de dólares para impulsar un giro en su negocio en Estados Unidos. La empresa prevé destinar ese dinero a marketing, ventas e I+D. La inversión también se enfocará en la «superioridad del producto y una política selectiva de precios», según Cahillane.
En septiembre, la compañía anunció planes para trocearse, revirtiendo buena parte de la fusión de 46.000 millones de dólares de hace una década que creó una de las mayores empresas de alimentación del mundo y que fue auspiciada por el propio Warren Buffett.
Aunque los inversores celebraron inicialmente la operación, el brillo se fue apagando a medida que las ventas en Estados Unidos de la empresa combinada se debilitaban y la compañía rebajaba el valor de muchas de sus marcas icónicas, como Oscar Mayer y Maxwell House.
Matrimonio dramático
La fusión de 2015 debía marcar un punto de inflexión para el sector alimentario de EEUU, en horas bajas en ese momento, y se suponía que iba a ser una más de las jugadas maestras de Buffett, junto al fondo brasileño 3G Capital. Los dos compraron dos años antes en H.J. Heinz Company por 23.000 millones de dólares. La posterior unión entre los dos gigantes iba a suponer el quinto mayor grupo alimentario del mundo con una valoración en bolsa sobre los 80.000 millones de dólares. Hoy el mercado no le da más de 32.000 millones de capitalización. Hace diez años la facturación del gigante llegaba a 28.000 millones. En 2024, estaba por debajo de los 26.000 millones. La iniciativa iba a poner bajo un mismo paraguas marcas populares como Oscar Mayer, los productos de queso Kraft y el ketchup Heinz.
La fusión se agrió rápidamente. En 2019, la compañía dijo que enfrentaba costos más altos y una presión significativa sobre el valor de sus marcas, reduciendo el valor de las etiquetas Kraft y Oscar Mayer en 15.000 millones. «Fuimos demasiado optimistas sobre las sinergias y ahorro de coste que nunca se materializaron», explicó el CEO de aquella época, Bernardo Hees. Las ventas de Kraft Heinz se han estancado, las acciones han caído más del 60% y se han borrado unos 57.000 millones de dólares de valor de mercado. Ese el resumen financiero de una de las fusiones más desastrosas de la historia moderna de Wall Street.
3G vendió toda su participación en Kraft Heinz a finales de 2023. Berkshire Hathaway sigue siendo el mayor accionista de la empresa en la actualidad, con una posición de aproximadamente el 28%, pero recientemente Buffett salió del Consejo de Administración, lo que desataba una ola de rumores de cambios radicales para el grupo.
Los últimos años, desde la salida de la pandemia, están siendo una tortura para todo el sector alimentario. El repunte de inflación ha provocado un giro forzado de los consumidores a productos más baratos, lo que ha apretado las tuercas de los márgenes de beneficio de las compañías. Existe mayor regulación de los alimentos procesados y un aumento del consumo en comida más saludable.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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