Una rompedora investigación sugiere que los neandertales pudieron haber usado la brea de abedul como antibiótico natural

El humo se eleva lentamente sobre un pequeño fuego en un frío paraje del Pleistoceno. Un grupo humano sigue de cerca el laborioso proceso de convertir la corteza de un árbol en una sustancia viscosa y oscura. Esa materia pegajosa es el resultado de generaciones de experimentación y, para los neandertales, pudo haber sido mucho más que un adhesivo.
Imaginemos ahora a un individuo herido. Se ha caído sobre unas piedras y quizás se le hayan infectado las heridas. En ese contexto, no hay demasiado margen entre la recuperación de la salud y el rápido deterioro. ¿Y si la aplicación de brea de abedul sobre la herida pudiese haber contribuido a reducir las infecciones, incluso sin que los homínidos llegaran a comprender los mecanismos microbiológicos implicados?
Los investigadores han reconocido en la brea de abedul una prueba de la capacidad tecnológica de los neandertales, quienes la usaron como adhesivo en la fabricación de herramientas. Sin embargo, una nueva investigación, publicada en PLOS One, sugiere que su uso pudo ser mucho más amplio. Según los investigadores, este material también pudo haberse utilizado como recurso terapéutico.

Una nueva investigación, publicada en 2026, se pregunta si la aplicación de brea de abedul sobre las heridas pudo haber contribuido a reducir las infecciones entre los neandertales.
Más que un adhesivo: la brea de abedul en la vida neandertal
La brea de abedul está ampliamente documentada en contextos del Paleolítico medio europeo, donde se utilizaba, sobre todo, como agente adhesivo para fijar las herramientas líticas a mangos de madera. Producirla requería procesos técnicos complejos, como la destilación de corteza en condiciones anaeróbicas y controladas térmicamente.
La materia prima procedía de especies como Betula pendula y Betula pubescens, comunes en el Pleistoceno europeo. Una vez obtenida la brea mediante pirólisis, el producto podía variar en consistencia, desde un fluido aceitoso hasta una sustancia sólida y quebradiza. Esta versatilidad física del material permitía que pudiera usarse según las necesidades.
Según el equipo investigador liderado por T. Siemssen, sin embargo, limitar su uso al ámbito tecnológico resulta insuficiente. Diversos estudios etnográficos y arqueológicos han mostrado que materiales similares, como el ocre y las resinas, también tenían funciones simbólicas, protectoras y medicinales. La brea de abedul, por tanto, también puede entenderse dentro de esta lógica multifuncional.

La brea de abedul está ampliamente documentada en contextos del Paleolítico medio europeo, donde se utilizaba, sobre todo, como agente adhesivo para fijar las herramientas líticas a mangos de madera.
Un experimento revelador: propiedades antibacterianas comprobadas
La investigación reciente ha analizado experimentalmente la brea de abedul producida mediante técnicas reconstruidas del Paleolítico. Para ello, el equipo empleó tres métodos distintos: la destilación en un recipiente metálico, la estructura elevada y la condensación. Con ello, se buscaba evaluar si este material presentaba propiedades antibacterianas medibles científicamente.
Los resultados fueron claros. La brea demostró poseer una actividad antibacteriana selectiva contra el Staphylococcus aureus, una bacteria grampositiva comúnmente asociada a las infecciones cutáneas. Este dato es crucial, ya que demuestra que la sustancia, de efecto moderado pero consistente, tenía potencial para combatir infecciones reales . En contraste, no se observó ningún efecto contra la Escherichia coli, una bacteria gramnegativa. Esta diferencia se explica por la estructura celular de estas bacterias, cuya membrana externa actúa como barrera frente a muchos compuestos antimicrobianos.

La brea demostró poseer una actividad antibacteriana selectiva contra Staphylococcus aureus, una bacteria grampositiva comúnmente asociada a las infecciones cutáneas.
La química de la curación: los compuestos activos en la brea
El efecto antibacteriano de la brea de abedul se atribuye a la presencia de compuestos fenólicos, como los catecoles y los guayacoles. Estas sustancias son conocidas por su capacidad para interferir en las membranas celulares bacterianas y en sus procesos metabólicos. La presencia de estos compuestos, por tanto, convertiría a la brea en un agente potencialmente terapéutico .
Algunos análisis previos ya habían identificado más de 60 compuestos bioactivos en los extractos de corteza de abedul, entre ellos, triterpenos como el betulín y el lupeol. Estos compuestos presentan propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias. No obstante, también se han documentado posibles efectos tóxicos y mutagénicos en ciertos contextos experimentales. Asimismo, la combustión de corteza de abedul puede generar hidrocarburos aromáticos policíclicos, asociados a padecer riesgos respiratorios y cancerígenos. El uso de la brea, por tanto, aportaba tanto beneficios como potenciales riesgos.
También se han documentado posibles efectos tóxicos y mutagénicos en ciertos contextos experimentales.
Aplicaciones prácticas de la brea
El estudio ha podido verificar que bastaban pequeñas cantidades de brea para cubrir grandes superficies de la piel. Así, unos 0,2 gramos podían extenderse sobre 100 cm² de dermis. Esto significa que su aplicación terapéutica habría sido viable incluso como subproducto de su fabricación tecnológica. Además de su posible uso como apósito para heridas, los investigadores sostienen que la brea pudo haber funcionado como repelente de insectos. En los entornos del Pleistoceno, donde las poblaciones de insectos eran abundantes, esta propiedad habría permitidoreducir de manera indirecta el riesgo de infecciones.

Cuidado y sociedad: implicaciones para la vida neandertal
El posible uso medicinal de la brea de abedul se inserta en un contexto más amplio: el reconocimiento de estructuras de cuidado en las sociedades neandertales. Las evidencias arqueológicas muestran que algunos individuos con lesiones graves sobrevivieron a sus males, lo que implica que recibieron asistencia por parte del grupo. El cuidado, de hecho, se ha reconocido como una práctica central en estas comunidades .
Asimismo, se ha documentado en el cálculo dental de individuos neandertales el uso de plantas con propiedades medicinales, como la manzanilla o la milenrama. Esto reforzaría, según la investigación, la idea de que existía un conocimiento empírico de los recursos naturales con fines terapéuticos. En este contexto, la brea de abedul emerge como una pieza más del sistema de cuidados neandertal.
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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