así es el imparable y rentable mundo de las IAs eróticas que rechazó OpenAI

Al hablar de IA, solemos enfocarnos en aspectos como su crecimiento, implantación o los efectos que puede tener en el mercado laboral. Sin embargo, existe un aspecto menos tratado que, tras la negativa de OpenAI a implementarlo, ha saltado a la palestra: la función de las IA en el mundo de la erótica y la pornografía, los llamados chatbots eróticos.
En general, las grandes empresas del sector han preferido evitar que este tipo de usos de la IA funcionen para la generación de contenido sexual. Así, se ha procurado impedir que desarrolladores o usuarios utilicen estas inteligencias artificiales con fines eróticos, aplicando bloqueos contra el contenido sexual, ya se trate de simples conversaciones o de imágenes digitalmente generadas.
El cambio de opinión de OpenAI
No obstante, la cada vez mayor demanda de los usuarios por este tipo de contenido llevó a OpenAI, la compañía propietaria de ChatGPT, a considerar su existencia. El «modo adulto» de ChatGPT se dio a conocer en octubre del año pasado, tras el anuncio de un nuevo sistema de control de edad que permitía al chatbot identificar de forma autónoma cuándo interactuaba con menores.
Su principal característica consistiría en permitir a los usuarios adultos verificados acceder a contenido erótico en sus conversaciones. Sin embargo, con un lanzamiento previsto para diciembre del año pasado, la compañía lo retrasó en dos ocasiones para centrarse en funciones prioritarias.
Finalmente, el pasado 23 de marzo de 2026, OpenAI anunció que el software no funcionaba correctamente para garantizar la seguridad, por lo que, hasta nuevo aviso, esta funcionalidad quedaba suspendida para evitar problemas tanto de seguridad como de legalidad.
Ahora bien, sabiendo que el contenido pornográfico en las IA no es común y, además, suele ser objeto de críticas, surge la pregunta: ¿por qué OpenAI se abrió a la posibilidad de que su chatbot fuese capaz de generar este tipo de contenido?
El mercado emergente
Los chatbots eróticos forman parte de un mercado emergente conocido como AI companions, que ha crecido de forma masiva en los últimos años. Este mercado consiste, grosso modo, en la comunicación entre un ser humano y un asistente de IA con personalidad y rasgos propios, con el que se puede interactuar de forma más directa que con sistemas convencionales como ChatGPT, Gemini o Grok.
De acuerdo con las estimaciones de la consultora Fortune Business Insights en su reporte del 9 de marzo de 2026, este mercado superó los 37 mil millones de dólares en 2025 y se proyecta que supere los 400 mil millones para 2034, con un crecimiento anual compuesto de más del 30%. Este crecimiento está impulsado por varias tendencias: la adopción masiva de asistentes de IA, la demanda de experiencias personalizadas y la búsqueda de interacciones afectivas o románticas más profundas. Dentro de este mercado, los chatbots eróticos representan un segmento lucrativo, aunque más regulado y polémico.
En cuanto al sector específico, todavía no existen cifras precisas, pero lo que ha atraído a los inversores son especialmente los modelos de monetización. Varias empresas dedicadas a este nicho, como Joi AI o Ever AI, presentan modelos muy rentables que permiten no solo fidelizar al usuario, sino también generar ingresos constantes de gran magnitud.
Como se recalca en el reportaje de la revista Wired, «AI Labor Is Boring. AI Lust Is Big Business», el modelo funciona de la siguiente manera: en primer lugar, se establece un pago mínimo de entrada que permite comenzar a utilizar la IA. Joi AI, la más grande del sector por ahora, establece un pago de 14 dólares mensuales para su uso.
Posteriormente, este modelo se complementa con varias opciones premium, que permiten expandir el contenido disponible, personalizar los avatares con los que interactúa el usuario y, en general, adaptar la experiencia a sus preferencias particulares. Estos pagos van desde unos pocos dólares al mes hasta decenas, con micropagos específicos para características o peticiones concretas. De la misma manera, el entrenamiento del sistema realizado por los usuarios constituye otro modelo de negocio, ya que estos datos pueden posteriormente ser vendidos a otras empresas para el desarrollo de software.
Joi AI y Ever AI: los caballos de batalla
Estas dos startups se han convertido recientemente en dos de los mayores exponentes de chatbots con contenido sexual. Ambas compañías, según sus reportes internos, son rentables: Joi AI a través de su sistema de creación de avatares y Ever AI mediante su plataforma Candy.AI, diseñada exclusivamente para adultos.
En el caso de Joi AI, ya se registran cientos de miles de interacciones con sus avatares en 2025. Joi permite a los usuarios «crear a su pareja ideal», participar en experiencias de roleplay para adultos y generar hasta 50 imágenes de contenido explícito, entre otras funcionalidades incluidas en su suscripción que, en estos momentos, vale 14 dólares al mes.
Al revisar la página de la empresa, se observa que la mayoría de estos avatares han tenido desde varios cientos de miles hasta millones de interacciones, según el perfil. La oferta abarca desde personajes identificables como atractivos hombres y mujeres hasta opciones más diversas.
Entre algunos ejemplos destacan: Amber, un zorro humanoide con estética de bibliotecaria; Garruk, un orco al estilo de World of Warcraft; y Rowan, un ciervo canadiense con amplia musculatura.
En el caso de Candy.AI, la oferta es más convencional, aunque permite personalizar de cero al posible compañero o compañera, ofreciendo también una amplia variedad de opciones.
La ventaja de este tipo de chats es que, mediante el uso de la IA, pueden crear conversaciones completamente personalizadas que respondan a las intenciones del usuario. Esto, sumado al probable aumento de beneficios en los próximos años, sugiere que la evolución de este mercado parece casi imparable.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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