Tiene beneficios similares a las dietas tradicionales de restricción calórica

Que una buena alimentación es el pilar fundamental para una vida saludable no es nada nuevo. ¿El motivo? Está muy claro: proporciona la energía y los nutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo. De ahí que numerosos individuos lleven una dieta específica para intentar mejorar su salud, a corto y largo plazo, lo máximo posible.
Gran impacto
De todas las alternativas, hay una que se ha posicionado por encima del resto en los últimos años: el ayuno intermitente. Al parecer, alterna periodos de ayuno y alimentación, optimizando la salud metabólica, reduciendo la inflamación, mejorando la sensibilidad a la insulina y, sobre todo, promoviendo la pérdida de peso.
Lo más habitual es encontrar dietas de ayuno de 16 horas. Casi nada. Esto quiere decir que la persona que sigue este tipo de alimentación tiene una ventana de 8 horas al día en la que puede hacer varias comidas. Eso sí, no es el único tipo de ayuno intermitente que existe.
Polémica
Y es que esa ventana de alimentación puede ser más amplia, es decir, puede tener más horas en las que se pueden ingerir alimentos. Incluso menos. Pero hay un tipo de ayuno intermitente que a menudo pasa desapercibido y ha revolucionado las redes sociales últimamente: el 5:2.
¿Y esto qué quiere decir? Pues bien, que el individuo en cuestión sigue durante cinco días una alimentación normal y luego ayuna durante dos días. Un método que ha resultado ser eficaz para la pérdida de peso, pero que es realmente complicado de mantener en el tiempo.
A tener en cuenta
De hecho, ha sido objeto de estudio por la ciencia. En particular, una revisión sistemática y un metaanálisis de 99 ensayos clínicos —publicado en ‘The BMJ‘— en el que participaron 6.582 adultos comparó el efecto del ayuno intermitente con el de las dietas con restricciones calóricas.
Una investigación relativamente reciente donde los datos evidenciaban que el ayuno en días alternos exhibía un pequeño beneficio en la reducción del peso corporal en comparación con la restricción continua de energía.
«La evidencia actual proporciona algunos indicios de que las dietas de ayuno intermitente tienen beneficios similares a la restricción continua de energía para la pérdida de peso y los factores de riesgo cardiometabólico. Se necesitan ensayos de mayor duración para corroborar estos hallazgos», señalaron los científicos.
Con todo ello, conviene señalar que no se trata de desvelar qué método es mejor, sino de entender cómo integrar el ayuno intermitente dentro de un plan de alimentación equilibrado y adaptado a cada persona. «No puede sustituir a estrategias dietéticas, sino integrarlas y complementarlas dentro de un modelo de atención nutricional integral centrado en el paciente», concluyeron. Y razón no les falta.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
En la sección: elEconomista Seleccion
También te puede interesar




