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Tendencias opuestas en la política exterior norteamericana

📅 🕐 31 Mar 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
Tendencias opuestas en la política exterior norteamericana
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El establishment norteamericano se debate ahora entre volver a una renovada política internacional del “gran garrote”, o a la depuración y firmeza de las libertades públicas. Tal debate tiene su causa en las debilidades de la democracia latinoamericana infiltrada por un socialismo moribundo en su base electoral. En otras oportunidades hemos tratado el tema de los auspicios chino-rusos sobre el particular. 

La presencia de Donald Trump en la Casa Blanca ha hecho mover la mata, digamos así, que sustenta las tendencias del establishment. Pero ¿qué es, en rigor, el establishment de Estados Unidos? El Pentágono y la Comunidad de Inteligencia donde se cuecen las habas de la Seguridad Nacional. ¿Cuál puede ser el balance que sostiene a esa Seguridad Nacional? Por un lado, los intereses económicos del gran empresariado industrial y comercial de Estados Unidos, y, por el otro, la seguridad estratégica en el plano militar. Media entre ellas sus tradicionales valores de exportación atinentes a la soberanía de los Estados y a la libertad del individuo. Vale decir, el capitalismo integralmente considerado desde el derecho a la propiedad privada hasta las instituciones del Poder Público tripartito e independiente.

Hemos dicho en otra oportunidad que, a mediados del siglo XX, con la irrupción subversiva del comunismo, la política exterior de los EE.UU. adoptó a la democracia como arma política de combate, y a la acción militar, para neutralizarla. He allí los conflictos de Korea a Afganistán, y de las guerrillas de Venezuela al Uruguay. Durante esa etapa quedó atrás la política del “Gran Garrote” practicada en el área centroamericana y del Caribe en la primera mitad del siglo XX sobre los países llamados “bananeros”. 

Hoy la situación pareciera haber cambiado. El caso venezolano con el Socialismo del siglo XXI llama de nuevo a la política del “Gran Garrote”. Se pone en duda si el sistema democrático -aquel de la Doctrina Betancourt- podría garantizar la lealtad en un futuro permanente al sistema de Libertades Públicas internacional, o si, por el contrario, sucumbiría, justiciando esa política del “Gran Garrote”, ante la arremetida sigilosa de una nueva confrontación Este & Oeste en todos los escenarios -social, económico, electoral, migratorio, racista, de género incluso-. Lo que está en juego hoy no es la implantación del comunismo o de un Socialismo del siglo XXI. Es una suerte de anarquismo contra el orden político establecido, cuyo fin es estabilizar “oligarquías”, a nombre del Socialismo o de cualquiera otra forma de privilegio y poder, en beneficio de delincuentes de cuello blanco. Es la antesala de una Tercera Guerra frente a un Mundo Libre podrido en sus fundamentos.  

En los primeros 25 años de esta centuria se logró el objetivo del Este con el apoyo y financiación ruso-chino. Sustentar proxis en el Medio Oriente y en Venezuela les dio resultado. Sin embargo, la lucha eficaz para derrotar dicha penetración del Este abrió las puertas en el establishment norteamericano para enarbolar la obediencia con el “Gran Garrote”. He allí a los hermanos R que gobiernan a Venezuela. 

En este caso, el presidente Trump, siendo pacifista, no pudo eludir la línea dura e irrevocable históricamente del establishment norteamericano. No sólo tuvo que “presionar el botón verde” del ataque a la industria nuclear y subterránea de Irán, sino también al de la movilización y captura violenta del capo mayor de Venezuela, y luego, sin ambages de ningún tipo, hacerles la guerra a los persas en alianza con Israel, si no deseaba sucumbir bajo los estragos atómicos probablemente del uranio venezolano. 

Pero, ahora podemos observar, con asombro, la servidumbre de una fémina y de su hermano, bajo los designios de Washington, muy a placer del ductor de la Casa Blanca. ¿Serán capaces de ir a unas elecciones para legitimar lo ilegitimable? ¿Podremos estar ante la vuelta a “dictaduras constitucionales” aunque no tengan ni el 1% del electorado? Ello me recuerda un dicho de Marcos Pérez Jiménez, traído a colación en las Memorias del Dr. Enrique Tejera París, según la cual el exdictador venezolano habría dicho en un juego de mesas en Miami que, de haber conocido para los años cincuenta la doctrina comunista, no lo hubiesen depuesto, palabras más, palabras menos. 

¿Será el mismo criterio el que manejan los llamados por la escritora Ibéyise Pacheco “Los Hermanos Siniestros”? Estos parecieran cortados a la medida de una de las tendencias del establishment en los días que corren. Si ello es así, como pareciera ser, estaríamos al margen de la historia. Se podría decir, entonces, que Chavez le vino a pelo a dicha corriente para entregarles a Venezuela, a su destino como gran nación, a su peso geopolítico en el continente desde hace doscientos años, y a sus riquezas prácticamente inigualables. Con tal entrega se les facilitaría, no sólo combatir a las pretensiones del Este, sino a la de “plegar para sí” a toda la América a nombre de la libertad, como diría Bolívar al británico Patricio Campbell en misiva de 1829 desde Guayaquil. 

Creemos que ese camino es en extremo peligroso, por cuanto el enemigo podría tomar ventaja movilizando un nacionalismo continental populista y de viejo cuño frente a Estados Unidos. La relación Estados Unidos-Venezuela no debe basarse en el negociado puramente mercantil, sino en el de la tendencia del establishment que busca el fortalecimiento internacional de las libertades públicas. Venezuela tiene la fortaleza popular y de triunfo para darle al hemisferio el soporte preciso que necesita Occidente en su lucha contra el eje del mal.  

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elnacional.com

En la sección: EL NACIONAL

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