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Economía y Finanzas

El apocalipsis del software acaba en un muro de vencimientos de deuda al que no están acostumbradas

📅 🕐 14 Abr 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 8 min de lectura
El apocalipsis del software acaba en un muro de vencimientos de deuda al que no están acostumbradas
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Un segmento del sector de la tecnología está ahora en el foco de los mercados, viéndose seriamente amenazado por la llegada de la inteligencia artificial: el software. Desde hace varios meses, las empresas que venden software como servicio están sufriendo importantes caídas en sus cotizaciones, y han terminado salpicando a los fondos de crédito privado, un tipo de vehículos de inversión que habían invertido con fuerza en deuda de estas empresas en los últimos años. El miedo a un problema mayor en el sector financiero se ha extendido a medida que algunos analistas advierten de un peligro real, y hay algunas señales que indican que los problemas podrían ir a más en los próximos años. Una de ellas es la montaña de vencimientos que se le viene encima al sector tecnológico más vulnerable en los próximos años.

Una ola de vencimientos como la que se aproxima, especialmente a partir de 2028 y hasta 2031, puede ser un Everest a escalar para algunas empresas tecnológicas que, incluso sin haber tenido que enfrentarse todavía a un problema similar, ya están dando señales de debilidad. Ahora, lo que preocupa a muchos expertos es que los vencimientos de deuda de empresas con baja calidad crediticia, como el high yield estadounidense, se van a multiplicar en los próximos años.

¿Serán capaces las empresas de enfrentarse con éxito a esta montaña de deuda a refinanciar? ¿Se habrá pasado el miedo al impacto de la IA en sus negocios para entonces, o habrá ido a peor la situación? Estas preguntas rondan ahora la mente de muchos analistas, ya que, entre otras cosas, en su respuesta se encuentra la diferencia entre un problema mayor para el sector financiero que invirtió en ellas, que podría tener que enfrentarse a pérdidas importantes en estas inversiones si estas empresas no aguantan el tirón en los próximos años.

Según los datos de la agencia Bloomberg, los gestores de mercados privados han invertido en los últimos 15 años en compañías de software con una concentración fuerte: las firmas de software y servicios tecnológicos habrían acaparado cerca de la mitad de los acuerdos en el private equity, muy por encima de cualquier otro sector empresarial, y de ahí, el miedo que ahora hay para esta industria y para los fondos que se han centrado en este tipo de compañías.

Una montaña de medio billón de dólares

Cuando la deuda de una compañía llega a vencimiento, la empresa se ve obligada a devolver el principal que se le prestó en su momento, lo que puede suponer un momento delicado para las firmas que no han conseguido alcanzar las expectativas que mantenían, o cuyo negocio se está viendo en problemas inesperados. Este es el caso de las empresas del sector de software como servicio, que están viendo cómo la IA se convierte en una amenaza urgente para su negocio, y cómo los inversores tienen dudas sobre su futuro, algo que ha desembocado en caídas fuertes de su cotización en los últimos meses.

De ahí que haya analistas advirtiendo que se aproxima un reto importante para el sector tecnológico estadounidense, especialmente para aquellas compañías con un perfil de crédito menos sano, como son las empresas catalogadas como high yield (con una calificación de crédito por debajo del grado de inversión), y las que han pedido préstamos apalancados (un tipo de préstamo para empresas con alto apalancamiento, que suele implicar un interés variable).

Las cifras que recoge la agencia Bloomberg sobre los vencimientos que van a tener que enfrentar las empresas del sector tecnológico estadounidense en los próximos años reflejan el reto al que tienen por delante estas firmas. En total, entre 2026 y 2031, las empresas con calificación de high yield o que han asumido préstamos apalancados van a tener que hacer frente a más de 571.000 millones de dólares en vencimientos.

La proporción de endeudamiento del sector de la tecnología es alta: según los datos que recoge Piton Investment Management, entre 2026 y 2029 vencen en total en deuda high yield, incluyendo todos los sectores empresariales, unos 856.000 millones de dólares, de los cuales, según los datos de Bloomberg, 122.000 millones serán del sector tecnológico, casi un 15% del total.

Pero el grueso de los vencimientos que van a llegar en los próximos años para las empresas tecnológicas se concentra en los préstamos apalancados: 388.660 millones entre 2026 y 2031, de los cuales 334.000 millones vencen entre 2028 y 2031. Será en estos años cuando las empresas tecnológicas tendrán que enfrentarse al muro de vencimientos más peligroso.

La semana pasada, Bruce Richards, presidente de la gestora Marathon Asset Management destacó en una entrevista sus previsiones de que «hasta un 15% de los préstamos directos de las empresas de software podrían sufrir impago en los próximos años». Puede parecer una cifra baja, pero no lo es tanto si se compara con el pasado: la tasa de impagos en la deuda high yield durante la crisis de 2008, por ejemplo, tocó techo ligeramente por encima del 16%, según datos de Morgan Stanley.

Aunque estas previsiones implican un problema real para el sector tecnológico, y la realidad es que la amenaza para los fondos de crédito privado es ahora evidente para los inversores, que están disparando sus reembolsos en estos vehículos hasta superar los límites que permiten muchos fondos antes de bloquear las salidas de patrimonio, otros analistas descartan que esta crisis en el software termine convirtiéndose en una crisis para la industria financiera. Por ejemplo, Vivek Bantwal, director de crédito privado de Goldman Sachs AM, insiste en que la mayor parte de los préstamos que han otorgado los fondos de crédito privado al sector del software es deuda que está «en el top de la estructura de capital», es decir, que tendrían preferencia de cobrar en caso de impago, algo habitual en los préstamos apalancados, algo que hace que estos fondos estén «relativamente aislados de las reestructuraciones», explica Bantwal.

La deuda se acumuló en la pandemia y ahora será más cara

El problema que implica la refinanciación para las empresas en este momento es que el coste de la deuda es mucho más elevado que el que había durante la pandemia, y fue, sobre todo, en aquellos años de bajos tipos de interés, cuando el sector corporativo estadounidense aprovechó para pedir deuda, y buena parte de estos bonos son los que ahora se han acumulado en esa montaña de vencimientos para los próximos años. «Los mayores costes por interés van a hacer daño», explica Ron Kahl, responsable de valoraciones globales de Lincoln International, en declaraciones a la agencia Bloomberg.

«Los emisores high yield, por sí solos, tomaron prestado cerca de 1,87 billones de dólares en deuda con bajo coste durante la pandemia, y muchos de estos bonos y préstamos ahora van a llegar a vencimiento», explican desde Piton Investment Management. «La escala de la refinanciación de deuda corporativa no es abstracta: cerca de 580.000 millones en préstamos apalancados y 625.000 millones en bonos high yield vencen entre 2027 y 2029, lo que supone 1,2 billones en deuda apalancada que va a tener que encontrar un nuevo hogar», señala la firma. Son cifras sobre todo el sector corporativo (de high yield y préstamos apalancados), y no toda se centra en el sector tecnológico, pero refleja el reto que tienen por delante las compañías americanas en los próximos años.

A pesar de esta montaña de vencimientos, la firma de gestión de activos considera que «no va a ser una crisis sistémica», y cree que «la mayor parte de los emisores con grado de inversión van a poder navegar su calendario sin problemas», pero sí admite que hay un peligro en puntos concretos, lo cual le lleva a advertir de cómo los mercados de crédito están ofreciendo un spread muy estrecho frente a los bonos del Tesoro, una señal que, históricamente ha sido un indicador de un mercado sobrecalentado.

«El diferencial era de 71 puntos en enero, el más bajo desde 1998, y el conflicto entre Estados Unidos e Irán lo ha disparado hasta los 100 puntos básicos. Este giro ilustra precisamente el riesgo asimétrico que hay ahora en la exposición pasiva a crédito» es decir, comprar un índice de deuda, sin discriminar qué bonos corporativos pueden sufrir más si las tensiones persisten, y esto le lleva a plantear «la importancia de tener una gestión activa en renta fija en este momento», un mantra que, en los últimos meses, precisamente por esta reducción de los diferenciales del crédito corporativo, han repetido muchas gestoras y casas de análisis.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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