Lo que antes se consideraba un desecho del cultivo de banano está comenzando a integrarse en cadenas industriales que buscan transformarlo en fibras útiles para múltiples sectores, desde la moda hasta los empaques.
Diversos estudios sobre la producción de banano muestran que solo una fracción de la planta se destina al consumo humano, mientras que el resto se convierte en biomasa residual.
LEA TAMBIÉN
En algunos sistemas agrícolas, estos residuos pueden alcanzar hasta 220 toneladas por hectárea, lo que ha despertado el interés de la industria por aprovechar los pseudotallos como recurso productivo, según el diario ‘El Clarín’.
Según investigaciones citadas en reportes de Bloomberg, países productores como Brasil generan decenas de millones de toneladas anuales de estos residuos.
Los pseudotallos contienen fibras celulósicas con alta resistencia a la tracción, incluso superior a la de fibras naturales como el yute o el sisal, lo que los posiciona como una alternativa viable para textiles y materiales compuestos.
La fibra de plátano fue utilizada principalmente en procesos artesanales. Foto:Iica
Del uso artesanal a la escala industrial
Durante años, la fibra de plátano fue utilizada principalmente en procesos artesanales. Sin embargo, el avance reciente radica en la organización de estos residuos dentro de cadenas de suministro industrial, con estándares de calidad, trazabilidad y protocolos comparables a los de otras fibras naturales.
En Brasil, la Federación de Industrias del Estado de Santa Catarina (FIESC) destacó iniciativas del Instituto SENAI de Tecnología Textil, Confección y Diseño, orientadas a producir tejidos a gran escala a partir de esta fibra.
Uno de estos proyectos, denominado Banana Têxtil, llegó a la final de los premios BRICS Solutions Awards, evidenciando su viabilidad industrial, según Bloomberg.
LEA TAMBIÉN
Procesos industriales y retos ambientales
El procesamiento de los pseudotallos suele realizarse cerca de las zonas de cultivo debido a su alto contenido de agua y peso.
Una vez recolectados, los tallos se clasifican según características como tamaño, humedad y estado, factores que inciden directamente en la calidad final de la fibra.
El proceso central consiste en la extracción mecánica mediante descortezado, donde rodillos y cuchillas separan la fibra de la pulpa.
Estudios técnicos citados por ‘Bloomberg’ señalan que este método es el más adecuado para la producción a gran escala, ya que evita el uso de químicos agresivos y permite obtener fibras aptas para el hilado.
Tras la extracción, las fibras se someten a un lavado intensivo para eliminar impurezas y mejorar sus propiedades. Este paso implica un alto consumo de agua, por lo que las plantas más avanzadas implementan sistemas de recirculación y tratamiento para mitigar el impacto ambiental.
Posteriormente, las fibras se secan bajo condiciones controladas, ya que la temperatura influye en sus propiedades físicas y mecánicas. Luego se procesan mediante equipos de alineación y apertura, preparándolas para su uso en textiles, papel o materiales compuestos.
Investigaciones indican que estos pueden aportar nutrientes. Foto:iStock.
Aplicaciones y aprovechamiento integral
El principal enfoque actual está en la industria textil, donde se desarrollan telas que combinan fibra de plátano con algodón u otras fibras.
Paralelamente, ensayos en papel y empaques han demostrado que este material puede igualar o superar el rendimiento de pulpas recicladas en ciertas pruebas mecánicas, aunque con mayor absorción de agua, según estudios citados por Bloomberg.
Además, la pulpa y la savia resultantes del proceso pueden reutilizarse como compost, fertilizantes o biogás.
Investigaciones sobre fertilizantes líquidos derivados del pseudotallo indican que estos pueden aportar nutrientes y reducir la dependencia de insumos sintéticos en la agricultura.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.