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Investigadores descubren en Sudáfrica 8 nuevos yacimientos de huellas fósiles de hasta 194.000 años y la primera pista conocida de un ave africana singular

📅 🕐 21 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
Investigadores descubren en Sudáfrica 8 nuevos yacimientos de huellas fósiles de hasta 194.000 años y la primera pista conocida de un ave africana singular
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5Sudáfrica acaba de sumar ocho nuevos yacimientos de huellas fosilizadas de aves en su costa sur. El descubrimiento, adelantado en la revista Ostrich, no solo amplía uno de los registros paleontológicos más singulares del planeta: también resuelve un enigma que llevaba décadas abierto sobre un ave africana muy conocida en la actualidad, pero prácticamente invisible en el pasado geológico.

Las marcas aparecieron en antiguos depósitos de dunas cementadas del Cabo sur, donde el viento, la humedad y el paso del tiempo actuaron como una cámara de conservación natural. Allí, donde hoy rompen las olas, existió durante el Pleistoceno una extensa llanura costera recorrida por grandes mamíferos, reptiles y aves.

Tal y como indica el trabajo científico, los nuevos hallazgos elevan a 49 los yacimientos de huellas aviares conocidos en esta región. Ningún otro punto del sur de África ofrece una concentración semejante de rastros fósiles de aves.

Cuando los huesos no aparecen, hablan las pisadas

El valor de estas huellas va más allá de lo espectacular. Los restos óseos de aves del Pleistoceno son escasos en el sur africano, de modo que las pisadas se han convertido en una fuente inesperadamente valiosa para reconstruir ecosistemas desaparecidos.

Cada marca conserva información sobre tamaño, peso, forma del pie, dirección de marcha e incluso el tipo de suelo que pisó el animal. Algunas impresiones muestran arena desplazada por la fuerza de la zancada; otras delatan superficies húmedas o pendientes pronunciadas.

Los investigadores datan la mayor parte de estos depósitos entre los estadios isotópicos marinos MIS 6 y MIS 4, un intervalo que abarca distintas fases climáticas del Pleistoceno medio y superior. En otras palabras: son rastros dejados hace decenas de miles de años, cuando el nivel del mar estaba mucho más bajo y el litoral actual era irreconocible.

Ese escenario perdido, conocido como llanura paleo-Agulhas, se extendía frente a la actual costa sudafricana y hoy permanece en gran parte bajo el agua.

El avemartillo, un ave con patas parcialmente palmeadas
El avemartillo, un ave con patas parcialmente palmeadas. Foto: Wikimedia

Entre los ocho nuevos yacimientos había huellas de distintos tamaños y formas. Algunas encajan con aves costeras similares a ostreros. Otras recuerdan a cigüeñas, grullas o flamencos. También aparecieron rastros compatibles con garzas.

Sin embargo, uno de los conjuntos llamó especialmente la atención. Se trataba de una secuencia de cinco huellas conservadas en el techo de un saliente rocoso. A primera vista recordaban a las de una garza: tres dedos hacia delante y uno hacia atrás. Pero había un detalle inesperado.

Entre los dedos aparecía una membrana parcial, más marcada en uno de los lados del pie. Esa característica no es común en muchas aves zancudas, pero sí en una especie africana muy concreta.

Con esa pista anatómica, y tras comparar medidas y morfología con rastros modernos, los autores llegaron a una conclusión excepcional.

Las huellas fósiles permiten saber qué animales estuvieron allí incluso cuando no dejaron ni un solo hueso.

La primera huella fósil del hamerkop en el mundo

Las marcas pertenecen, con alta probabilidad, al avemartillo (Scopus umbretta), un ave africana de aspecto inconfundible, conocida por su gran cresta y por construir algunos de los nidos más voluminosos entre las aves.

Tal y como revela el estudio, sería la primera huella fósil descrita en el mundo de esta familia, Scopidae.

El hallazgo tiene especial relevancia porque identificar al autor exacto de una huella fósil suele ser muy difícil. Normalmente solo se alcanza una atribución amplia. En este caso, la combinación entre disposición de los dedos, anchura de la pisada y presencia de membrana permite una identificación mucho más precisa de lo habitual.

Además, el rastro muestra deformaciones producidas al bajar una pendiente arenosa, lo que ayuda a entender cómo se alteran ciertas huellas antiguas y por qué algunas pueden confundirse con otras especies.

Huella fósil del Sitio 1 en Walker Bay: vista general del enclave, detalle de la pisada y reconstrucción digital en 3D
Huella fósil del Sitio 1 en Walker Bay: vista general del enclave, detalle de la pisada y reconstrucción digital en 3D. Fuente: Ostrich (2025)

Flamencos grandes y grullas entre las dunas

El trabajo también aporta otras pistas llamativas. Uno de los yacimientos contiene huellas atribuidas a flamencos de tamaño superior al esperado para especies actuales de la región. Según los investigadores, esto refuerza la posibilidad de formas pleistocenas más robustas o poblaciones hoy desaparecidas.

En otro enclave aparecieron dos grandes huellas compatibles con grullas, probablemente similares a la actual grulla azul sudafricana. También se localizaron rastros pequeños que encajan con aves playeras frecuentes en la costa.

Los autores advierten, sin embargo, que existe un sesgo natural: las aves grandes dejan marcas más profundas y fáciles de conservar, mientras que las pequeñas apenas imprimen señales reconocibles en arenas gruesas.

El hallazgo demuestra que la costa sudafricana es uno de los grandes archivos naturales del Pleistoceno africano.

Un archivo natural que puede desaparecer mañana

La paradoja de estos yacimientos es que han sobrevivido miles de años, pero pueden destruirse en cuestión de días. La erosión marina, los temporales y los derrumbes de acantilados amenazan continuamente las superficies con huellas.

Por eso el equipo documentó los enclaves mediante fotogrametría tridimensional, creando modelos digitales exactos que permitirán estudiarlos incluso si desaparecen físicamente.

Cada nueva tormenta puede borrar una parte de este archivo natural. Pero mientras la costa siga exponiendo capas antiguas, Sudáfrica continuará ofreciendo una de las ventanas más sorprendentes para observar la vida que caminó por sus dunas mucho antes de la historia humana escrita.

Referencias

  • Helm, C. W., Banda, G., Carr, A. S., Cawthra, H. C., de Vynck, J. C., Dixon, M. G., & van den Heever, A. (2025). Pleistocene Hamerkop Scopus umbretta (Scopidae) tracks and other new avian ichnosites on South Africa’s Cape south coast. Ostrich, 96(4), 233–248. DOI: 10.2989/00306525.2025.2591795

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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