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90.000 millones para que Ucrania no tenga que elegir entre «cañones o mantequilla» | elmundo.es

📅 🕐 22 Abr 2026🔗 Fuente: elmundo.es🕑 9 min de lectura
90.000 millones para que Ucrania no tenga que elegir entre "cañones o mantequilla"
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En los primeros días de la invasión, una imagen heló las miradas de algunos vecinos de Kiev: varios camiones de salchichas cruzaban la ciudad escoltados por la Policía. Aunque la capital no fue tomada y los rusos no han matado de hambre a los ucranianos, el desgaste de la guerra y los altibajos en la ayuda exterior han hecho a los ucranianos asomarse al abismo varias veces.

Absorto en contener la presión en el frente, el país se estaba quedando sin dinero: el amplio préstamo que acaba de ser concedido por la UE, 60.000 millones para Defensa y 30.000 millones de apoyo genérico para el presupuesto, garantiza ese oxígeno fiscal y militar para Ucrania.

Es el viejo dilema económico de «cañones o mantequilla»: un Estado con recursos limitados tiene que decidir si destina el dinero a la guerra y la Defensa, o a las necesidades de la vida cotidiana. El préstamo europeo salva las cuentas de Ucrania y sobre todo sostendrá el tejido civil para que el Estado no tenga que elegir entre pagar pensiones o comprar munición.

La Unión Europea financiará la guerra de una forma que está concebida para reforzar tanto la industria ucraniana como la europea. La financiación procedente de la UE es desde que empezó la invasión a gran escala el principal apoyo de Kiev, clave para que Ucrania pueda mantener su defensa y sus servicios públicos. Los economistas habían augurado que Ucrania podría haber empezado a quedarse sin dinero en junio si no recibía el préstamo de la UE.

Para este año, el presupuesto estatal de Ucrania prevé un gasto total de alrededor de 92.950 millones de euros frente a unos ingresos de aproximadamente 56.160 millones. El déficit, de 36.790 millones de euros, equivale a casi una quinta parte del producto interior bruto.

La ayuda hasta ahora

Desde la invasión a gran escala en febrero de 2022, Ucrania ha recibido más de 147.800 millones de euros en ayuda financiera extranjera de sus socios. Christoph Trebesch, del Instituto de Kiel recuerda que «el nuevo préstamo de 90.000 millones de euros forma parte de una tendencia general», y que «las crecientes necesidades presupuestarias de Ucrania se financian ahora en gran medida mediante préstamos y subvenciones de la UE».

Ante la invasión de 2022, los ucranianos optaron por resistir mediante la guerra. Rusia no ha logrado tomar Kiev ni ninguna capital de provincia desde entonces. Pero ha hecho que la guerra sea muy cara, en vidas y en dinero, consciente de que Ucrania es limitada en sus capacidades y Europa inconstante en su ayuda. El objetivo ruso es el desgaste como vía hacia el colapso y esta resolución de la UE no lo descarta pero al menos lo empuja en el calendario.

El frente ucraniano se extiende a lo largo de más de 1.200 kilómetros hacia el este y el sur, y Ucrania cuenta con alrededor de un millón de efectivos en sus fuerzas armadas. Por estas razones algunos economistas creen que el presupuesto de 2026 subestima sustancialmente el gasto en defensa: Kiev necesitará más de lo que dicen los planes.

Dependiente de Europa

La consecuencia más importante para la vida diaria en Ucrania es que este dinero evita que el Estado ucraniano entre en una dinámica que termine afectando a pagos y servicios. Mientras lucha por su supervivencia, Ucrania sigue dependiendo de la ayuda exterior para sostener el gasto civil prioritario, y su propio Ministerio de Finanzas recuerda que la financiación externa se usa para gasto no militar.

En la práctica, la ayuda europea -que ahora se prolonga- ya ha servido para pagar a profesores, sanitarios y funcionarios, además de pensiones y prestaciones sociales; y el presupuesto de 2026 prevé transferencias al Fondo de Pensiones, protección social, educación y sanidad en volúmenes altos.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo tras conocer la noticia que el desbloqueo del préstamo de la UE es «la señal correcta en las circunstancias actuales». Zelenski afirmó que los incentivos para que Rusia ponga fin a su guerra en Ucrania «sólo pueden surgir cuando tanto el apoyo a Ucrania como la presión sobre Rusia sean suficientes».

La economía ucraniana se pone así parcialmente a cubierto, con menos riesgo de retrasos o recortes en pensiones, salarios públicos, subsidios y servicios. También menos presión inflacionaria y cambiaria. El Banco Nacional de Ucrania daba por hecho un volumen elevado de ayuda internacional entre 2026 y 2028, considerando que así se podría estabilizar el mercado de divisas. El FMI, además, ha subrayado que Ucrania ha esquivado la lógica típica de economía de guerra basada en «imprimir dinero» y disparar la inflación, un escenario en el que están ahora los rusos.

Kirilo Shevchenko, banquero ucraniano y ex gobernador del Banco Nacional de Ucrania, cree que el acuerdo «reduce el riesgo inmediato», aunque sigue siendo «más un marco que un instrumento financiero completamente especificado».

En el frente, la necesidad era todavía más acuciante. La propia UE dice que ese dinero dará a Ucrania acceso «crucial y oportuno» a productos de Defensa de la industria ucraniana y europea. Pero eso será siempre y cuando la guerra contra Irán no provoque que los mercados de armas se ‘sequen’.

Estados Unidos ha agotado más de la mitad de sus reservas de sus principales misiles de defensa aérea durante la guerra contra Irán, que dura ya casi dos meses. Y precisamente como prioridades ucranianas figuran la defensa aérea, la munición, los drones y los misiles. De momento el dinero aporta a Ucrania más capacidad para sostener el ritmo de guerra, reponer stocks, financiar producción local y comprar con mayor previsibilidad en vez de vivir al día.

El préstamo en todo caso libera recursos: el presupuesto ucraniano de 2026 sigue asignando enormes partidas a Defensa y seguridad. Enarbolando el patriotismo y la defensa de las ciudades, el Gobierno de Zelenski pregona que los ingresos internos se consagran a la resistencia contra el agresor. Si a partir de ahora la ayuda exterior cubrirá -aunque sea en parte y hasta 2027- el presupuesto civil, el flujo interno de dinero, puede seguir yendo a salarios militares, armas, reservas y producción nacional.

Una vez más, Kiev esquiva el abismo. Sin préstamo, el escenario era bastante más duro. Ahí están los no tan lejanos augurios del comisario europeo de Economía y Productividad, Valdis Dombrovskis, diciendo que Ucrania podía quedarse sin dinero en abril y que el primer tramo del préstamo llegaría previsiblemente a finales de mayo o principios de junio, con lo que otros donantes tendrían que mantenerla a flote hasta entonces.

Kaja Kallas y la ministra irlandesa Helen McEntee hablaron esta semana de un punto crítico y de que el préstamo era «absolutamente esencial». El agujero de financiación de 2026 debería quedar cubierto cuando el préstamo esté disponible. El problema pasará a ser 2027.

Si se hubiese negado ese dinero, Ucrania hubiese tenido que recortar o retrasar el gasto civil, o bien desviar más recursos internos que hoy van a Defensa, o bien aumentar la dependencia de endeudamiento interno y medidas fiscales de emergencia: un riesgo para la estabilidad de Zelenski, que es vista como un activo para la UE. Igual que está pasando en Rusia, lo más dañino no habría sido solo un agujero contable, sino una erosión de la estabilidad macroeconómica: más presión sobre la moneda nacional, más inflación y peor confianza en bancos, empresas y hogares. Ese es exactamente el tipo de riesgo que el Banco Nacional de Ucrania y el FMI dicen querer evitar con el flujo de ayuda externa.

Serhii Fursa, subdirector gerente de Dragon Capital, una de las principales firmas de inversión de Ucrania, cree que «la estabilidad macroeconómica queda garantizada para otros dos años de guerra a gran escala». A pesar del impulso europeo, el futuro financiero de Ucrania es incierto. La UE aún necesita que sus socios internacionales se comprometan con el tercio restante de la financiación necesaria. Computando las ayudas, Kiev se enfrenta a un déficit de defensa de 19.600 millones de euros, según un análisis del medio Kyiv Independent.

Incluso si se alcanzara un acuerdo de paz, esto no eliminaría las presiones financieras sobre Kiev. Ucrania sigue aspirando a mantener sus fuerzas armadas en torno a los 800.000 efectivos y necesitaría invertir en equipamiento de última generación para disuadir a los rusos. A pesar de todo, Tymofy Mylovanov, presidente de la Kyiv School of Economics y ex ministro de Economía de Ucrania cree que «Europa es una fuente fiable para financiar el déficit del presupuesto de defensa de la posguerra».

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

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