Viral: turistas chilenos denuncian en video el acoso de vendedores informales en las playas de Bocagrande
📅 🕐 23 Abr 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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El sol, brisa y mar de Cartagena están siendo opacados por un fenómeno que parece salirse de las manos de las autoridades: el acoso sistemático y desmedido de los vendedores informales a los turistas en el Centro Histórico y en las playas.
Una nueva denuncia, en video, protagonizada esta vez por una pareja de turistas chilenos en las playas de Bocagrande, ha puesto nuevamente el dedo en la llaga sobre la calidad del servicio y la sostenibilidad turística en las playas de la Heroica.
“Esta es la playa de Bocagrande, muy bonito todo, con un sol tropical pegando: Caliente, calienta. Lo caliente también es el acoso de los vendedores”, relata uno de los turistas mientras capta las imágenes.
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En el video que se ha vuelto viral en redes sociales, los extranjeros describen una situación que raya en el hostigamiento y con la cual muchos cibernautas se sienten identificados.
«De todas las personas que se ven aquí, un 30% son vendedores. No pasan dos segundos sin que te intenten vender algo», relata uno de los viajeros con una mezcla de asombro y fatiga.
Y justo cuando graban el video aparece una joven ofreciendo un tour por Barú. Ellos agradecen y dicen que no.
👀 “Es agobiante”: turistas chilenos denuncian acoso constante en playas de Cartagena. Dicen que los vendedores no los dejan disfrutar y que hasta el 30% en la playa son ambulantes. 🎥 pic.twitter.com/w6UVRdZwCH
La queja no es por la oferta en sí, sino por la frecuencia: masajes, ostras, trenzas, cervezas, sombrillas y deportes acuáticos se ofrecen en ráfagas que impiden el descanso básico. Un vendedor tras otro.
El asedio en la playa y el ‘rap’ de la extorsión
ESTOS ACOSADORES Y ABUSADORES, HACEN QUEDAR MAL A LOS VERDADEROS TALENTOS DEL RAP EN CARTAGENA.
El panorama que registraron en video los turistas extranjeros no es exclusivo de la zona de playas. En el Centro Histórico, la joya de la corona del turismo nacional, la situación ha escalado hacia la intimidación. Recientemente, se conoció el caso de una turista que fue rodeada por los denominados ‘raperos’ o artistas callejeros, quienes mediante el asedio la obligaron a entregar varios billetes.
Este tipo de prácticas, que los visitantes califican de «agobiantes», están mutando de una oferta de servicio a una forma de coerción que rechazan turistas nacionales y extranjeros.
«Hay que llegar con el bolsillo lleno de plata y hasta con paciencia», sentenció la turista chilena, resumiendo el sentimiento de muchos que ven cómo su presupuesto y su tranquilidad se evaporan bajo el sol caribeño.
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Distrito promete pondrá en cintura a los vendedores
Si bien la administración del alcalde Dumek Turbay ha emprendido una lucha frontal contra los cobros excesivos —estableciendo listas de precios oficiales y cierres preventivos a establecimientos abusivos—, el control de la informalidad itinerante sigue siendo la gran asignatura pendiente.
A diferencia de los restaurantes o carpas fijas, los vendedores que recorren las playas y las calles del sector amurallado operan frente a la policial que resulta insuficiente para contener el flujo constante de vendedores.
El Distrito anunció que pondrá en cintura a los vendedores que recurran al acoso a los turistas con medidas como la suspensión temporal de permisos de trabajo en las playas, pero también asegura que se establecerán compromisos con los operadores turísticos.
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El riesgo del ‘Turista de una sola vez’
Hoteleros y propietarios de empresas de servicios turísticos advierten que Cartagena corre el riesgo de consolidar un modelo de ‘turista de una sola vez’. La competitividad de la ciudad no solo depende de sus murallas o sus islas, sino de la experiencia de seguridad y libertad del visitante.
Fuentes del sector consultadas por EL TIEMPO aseguran que urge la implementación de zonas para el descanso real en las playas. Hoy, la ciudad brilla por la ausencia de perímetros libres de comercio en playas públicas como Bocagrande, Laguito, Marbella y La Boquilla.
El Distrito debe capacitar a los operadores turísticos para que erradiquen la agresividad en la oferta.
Deben actuar con cortesía y aceptar un no como respuesta.
Erradicar las ‘pruebas gratis’ que terminan siendo cobradas a precios de oro.
Cartagena se enfrenta a un espejo incómodo: o regula la informalidad con un enfoque de respeto al turista y oportunidades reales para los locales, o permite que el agobio termine por apagar el brillo de su potencial turístico.
Según los denunciantes chilenos, la frecuencia de las ofertas es de aproximadamente una cada dos segundos, lo que impide cualquier tipo de desconexión o descanso en las zonas de playa más concurridas de la ciudad.