En el corazón de Parma, en Italia, donde la pizza es un símbolo fundamental de la cultura, un joven argentino logró lo que parecía imposible: dominar una masa de seis kilos y un metro y medio de diámetro con la destreza de un maestro pizzero.
Se trata de Ezequiel Ortigoza, más conocido como el ‘Maradona de la Pizza’, quien hace unos días obtuvo la medalla de plata de la edición número 33 del Campeonato Mundial de la Pizza.
El argentino destacó en la categoría de Freestyle. Foto:Instagram: @ezequielortigozaok
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Su historia tomó relevancia tras destacar en la categoría de Freestyle de la competencia, la cual reunió a más de 700 participantes de 51 países para desafiar la creatividad y pasión por este arte culinario.
En esta ocasión, el joven argentino se convirtió en la figura más innovadora del certamen gracias a una rutina que combinó acrobacias con fuego junto con el manejo de una masa monumental.
Su formación en la pizza acrobática comenzó por accidente. Foto:Instagram: @ezequielortigozaok
Durante su presentación, Ortigoza logró mantener el equilibrio de un disco de masa sobre la cabeza mientras realizaba giros coreográficos, una técnica que le valió el reconocimiento del jurado.
Aunque el hombre ya había alcanzado una posición similar en 2025, su dedicación le ha permitido codearse con los mejores competidores del mundo durante los últimos tres años.
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De tutoriales de YouTube al podio mundial
El camino de este joven hacia la élite de la gastronomía no comenzó de forma tradicional, sino frente a una pantalla. Según relató el propio Ortigoza, su fascinación por esta disciplina nació en 2015 de forma accidental.
“Esto yo lo descubrí mirando videos de YouTube. Vi un video de un italiano y ahí fue que me gustó; dije: ‘Guau, quiero aprender a hacer esto’”, sostuvo el competidor en una entrevista para Infobae.
El competidor se consolidó como una de las figuras más innovadoras del certamen. Foto:Instagram: @ezequielortigozaok
Lo que comenzó como una curiosidad, con el tiempo se transformó en una rutina de entrenamiento. Además, su desempeño con la masa llamó la atención de la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas de Argentina (APYCE), donde los instructores se percataron de su gran potencial.
Hoy, una década después de su primera participación, Ortigoza puede regresar a su natal Argentina con la medalla de plata y la satisfacción de haber consolidado su nombre en la historia del Campeonato Mundial de la Pizza.