El Humor: El Arte de sobrevivir con una sonrisa

El 26 de abril se celebra el Día Internacional del Humor, una fecha que nos invita a reflexionar sobre esa capacidad tan humana de encontrar el lado divertido incluso en las situaciones más difíciles.
Aunque hoy lo asociamos al bienestar, la palabra «humor» nos remonta a la Antigua Grecia. Los médicos de entonces sostenían que nuestro ánimo dependía del equilibrio de cuatro fluidos o «humores»: la sangre (sociables), la flema (calmados), la bilis amarilla (coléricos) y la enigmática bilis negra (melancólicos).
Hoy la ciencia ha evolucionado, pero el concepto permanece: el humor sigue siendo el fluido que lubrica nuestras relaciones y nuestra salud mental. La Psicología Positiva lo reconoce como una de las 24 fortalezas del ser humano, vital para el desarrollo del bienestar y la felicidad.
Hay personas que valoran negativamente el humor y consideran a quienes lo practican como infantiles o inmaduros. Creen que hay que enfrentar las dificultades de la vida con extrema seriedad. Sobre ello, el doctor Viktor Frankl, psiquiatra austríaco, en su libro “El hombre en busca de sentido” narra cómo hasta los prisioneros en los campos de concentración apartaban espacios para compartir con humor sus desgracias, y explica: «Había momentos en que los prisioneros reían, cantaban y contaban chistes satirizando la vida del campo. Todo con la exclusiva finalidad de ayudar a olvidar la cruda realidad, y en verdad lo conseguían».
El buen humor se manifiesta mediante el disfrute de la risa, al compartir con aquellas personas que nos hacen reír y a quienes les encanta esparcir su alegría. Si contamos con buen humor, nos sentimos mejor y hacemos sentir bien a los que nos rodean. Muchas veces nos aporta una chispa para salir de un atolladero o de un conflicto personal, aunque siempre hay que utilizarlo con mucho tino para evitar que, en lugar de una gracia, nos salga una morisqueta.
Un ejemplo de imprudencia sucedió hace algún tiempo cuando un pasajero de un vuelo Miami-Valencia, molesto por los controles, comentó a manera de chiste: «Tanta revisión y no vieron la bomba que llevo en mi bolso». Inmediatamente se disparó el protocolo de seguridad: ¡alarma total! Los pasajeros fueron desalojados y el vuelo retenido. El imprudente pasajero, por más que explicaba que solo era una broma, fue interrogado, perdió el vuelo y fue multado severamente. Definitivamente, no era ni el momento ni el lugar para tal ocurrencia.
Más allá de lo social, la risa es una respuesta biológica poderosa. Una buena carcajada actúa como una farmacia interna: fortalece el sistema inmunológico, regula el ritmo cardíaco, libera endorfinas y reduce el cortisol, la hormona del estrés. ¡Incluso nos hace lucir más jóvenes!
A lo largo de la historia, grandes personajes han demostrado que el humor es signo de inteligencia. Winston Churchill respondía a sus críticos con un sarcasmo elegante. Famoso es su intercambio con Lady Astor en el parlamento cuando esta le dijo: «Winston, si yo fuera su esposa, le pondría veneno en el té». A lo que Churchill respondió:»Nancy, si yo fuera su marido, ¡me lo tomaría!”.
Pero quizás el ejemplo más sublime sea el de Santo Tomás Moro, quien suplicaba a Dios le concediera sentido del humor. El Señor lo escuchó, pues lo bendijo con uno tan bueno que lo supo conservar hasta sus últimas horas. Sentenciado al cadalso, se dice que pidió a sus verdugos con gracia: «¿Podrían ayudarme a subir? Porque para bajar, ya sabré valérmelas por mí mismo».
El humor es una bendición que nos permite comprender las bromas de la vida y comunicar alegría. Este fin de semana, practique su «fortaleza». Busque la risa, diviértase y comparta un buen momento con sus allegados más queridos.
¡Feliz Día Internacional del Humor!
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