Ataques con drones, asonadas y geografía compleja: la ‘tormenta perfecta’ que retrasa la construcción del Batallón de Alta Montaña en Jamundí
📅 🕐 03 May 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 8 min de lectura
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La zona rural de Jamundí, en especial, la montañosa, que conecta de manera directa con el departamento del Cauca, así como con El Naya, Cali y Buenaventura, se ha consolidado como una de las principales autopistas para el transporte de drogas ilícitas hacia el exterior.
Su rica, variada y poco explorada geografía, alberga las condiciones necesarias para que estructuras armadas ilegales como las disidencias de las Farc mantengan en funcionamiento un poderoso engranaje criminal de producción de drogas ilícitas con astronómicas ganancias que se encargan de aceitar un aparato de muerte, violencia, terror y control territorial.
A través de la intimidación y las economías ilícitas, las disidencias mantienen control en Jamundí. Foto:Particular
Así lo tienen claro desde la Gobernación del Valle del Cauca, tanto, que en la zona montañosa del municipio vallecaucano, la misma desde la que misteriosos ‘caciques’ vestidos con botas y camuflados imparten órdenes de qué se debe hacer o no, se tiene proyectada la construcción del Batallón de Alta Montaña ‘Coraza’, con la que se busca intervenir de tajo el dominio de estos grupos al margen de la ley.
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Aunque a finales del 2025, la gobernadora Dilian Francisca Toro había anunciado que todo estaba listo para la construcción del batallón.
“La Gobernación va a dar los materiales que cuestan aproximadamente entre 7.800 y 8.000 millones de pesos”, detalló la mandataria, al precisar que la infraestructura estaría a cargo del Comando de Ingenieros del Ejército Nacional.
Han pasado casi cinco meses y aún no se ha podido adelantar la construcción en los tiempos establecidos.
El secretario de Seguridad del Valle, Guillermo Londoño, explica que si bien, ya se cuenta con el terreno, se han presentado dificultades que los han enfrentado con una dura realidad: no tener el control total de la zona, que terminó convirtiéndose en un santuario para las disidencias.
Se busca que el batallón sea un punto clave para combatir estructuras que operan en Jamundí. Foto:Particular
“La Tercera Brigada empezó a hacer levantamientos topográficos, pero han tenido dificultades por temas complejos de orden público, donde se presentaban ataques a la Fuerza Pública, luego combates y asonadas. Y ahora tenemos un tema más complicado que es el de las invasiones. También tenemos ataques sistemáticos con drones, pues tan solo hace un mes tuvimos un atentado tipo ‘enjambre’ con drones que lanzaron cerca de 16 granadas. Es decir, no hay un control completo para poder establecer la unidad como tal, pese a que tiene los recursos asegurados y el lote”, explica el funcionario.
Las asonadas han impedido a la Fuerza Pública tener el control total de la zona. Foto:Archivo particular, redes sociales
Frente a este panorama, sostiene que las acciones del Ejército están encaminadas a estabilizar el entorno estratégico y avanzar en la construcción.
Para el jefe de la seguridad en el departamento, la situación empieza a tomar un tinte más peligroso, debido a la escalada del Estado Mayor Central (EMC) que a sangre y fuego busca demostrar poder, control y mostrarse fuerte, de cara a la jornada electoral.
“Las disidencias buscan consolidar unas fuentes de financiamiento que hoy están basadas en narcotráfico, minería ilegal, extorsión, secuestro y contrabando, es decir, hay una diversificación del portafolio criminal, pero, sin duda, hay un esfuerzo principal en lo que es minería ilegal y el narcotráfico”, agrega Londoño.
Batallón, la clave
Para Stuart León, experto en temas de seguridad en Jamundí, el Batallón de Alta Montaña “es fundamental, porque estamos hablando de un territorio con condiciones geográficas complejas, donde históricamente han operado estructuras armadas ilegales. Su presencia no es decorativa, es clave para recuperar control territorial, garantizar movilidad y proteger a las comunidades”.
Los combates en la zona rural de Jamundí, son continuos. Foto:Fuerzas Militares de Colombia
Sin embargo, considera que las dificultades que se han presentado en su construcción “evidencian un problema más profundo».
“No se trata solo de despliegue militar, sino de las condiciones en las que se está operando. Hoy vemos cómo las disidencias de las Farc han logrado consolidar control en zonas estratégicas, utilizando no solo la fuerza, sino también mecanismos de presión sobre la población”, sostiene.
Agrega que de acuerdo con información que tiene de la zona rural de Jamundí, hay tres factores que están limitando la operación: “Primero, la intensidad de los enfrentamientos, que dificulta el avance de tropas y la consolidación de posiciones. Segundo, las asonadas, que terminan bloqueando el ingreso de la Fuerza Pública y de unidades clave como ingenieros militares, necesarios para infraestructura y movilidad. Y tercero, el uso de nuevas capacidades por parte de estos grupos, como drones y explosivos, que están siendo utilizados para frenar el avance militar y generar desgaste operativo”.
“Esto demuestra que no estamos frente a un escenario convencional. Aquí hay una estructura que está defendiendo corredores estratégicos y que tiene capacidad de adaptación, por eso, el batallón es necesario, pero no suficiente si actúa solo: se requiere una estrategia integral del Estado, con inteligencia, control territorial sostenido y respaldo institucional real”, agrega.
Desde la Gobernación piden al Gobierno Nacional un apoyo contundente contra las disidencias. Foto:Cortesía
‘No son guerrillas, son bandas narcotraficantes’
El titular de Seguridad del Valle del Cauca aclara que la lucha contra estructuras como la ‘Jaime Martínez’, que opera en la zona, se debe mirar desde la perspectiva que la Fuerza Pública no enfrenta a guerrilleros o insurgentes que mantienen en el monte y en campamentos artesanales, sino a grupos criminales guiados por la producción ilícita de dinero a través de economías como las drogas y la minería ilegal.
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“La insurgencia tenía una doctrina formativa que los llevaba a combatir y a tomar una serie de acciones encaminadas a la toma del poder o cambiar el sistema. Ahora tenemos empresas criminales: ellos no están peleando una ruta para tomar el poder, están peleando para controlar las rutas que son corredores del narcotráfico, por eso cometen actos terroristas y buscan imponer miedo, porque son narcotraficantes”, mencionó Londoño, quien aseguró que las disidencias se ubican en corredores del narcotráfico, como “el cañón de las Garrapatas, que conecta al Valle con Chocó; Bajo Calima (Buenaventura), frontera internacional, sur del Valle del Cauca, Jamundí, que colinda con el norte del Cauca, donde hay más de 6.000 hectáreas de coca en esa zona… Es decir, estamos frente a empresas del narcotráfico y el terror”.
La minería ilegal en los Farallones se reactivó, tras la arremetida de disidencias en Jamundí Foto:Santiago Saldarriaga Quintero.
El ‘cáncer’ de la minería ilegal
Para las autoridades del Valle del Cauca, los corredores del narcotráfico y las economías ilícitas en el suroccidente colombiano también tienen la características de ser territorios extensos, dotados con una biodiversidad única y con poca intervención del Estado, lo que facilita el desarrollo de minas ilegales.
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Aunque en el 2024, en un esfuerzo conjunto entre la Alcaldía de Cali, la Gobernación y el Gobierno Nacional, lograron cerrar las minas ilegales en los Farallones, hoy en día se han reabierto algunas de ellas, debido a la poca Fuerza Pública disponible para mantener el control de una zona extensa, que sumado al incremento de las acciones terroristas de las disidencias, ha dificultado mantener un control sostenido.
“Nosotros logramos cerrar 12 bocaminas, 40 socavones a punta de implosiones entre Ejército, Carabineros, Parques Nacionales, Alcaldía Cali, Ministerio de Medio Ambiente, es decir, toda una sinergia institucional. Sin embargo, hay bandas que han logrado abrir otras minas, encontrar otros caminos y tecnificar más la maquinaria, que hoy en día es difícil de detectar. Además, han encontrado la manera de evadir los puntos de control, romper anillos”, comenta Londoño.
La gobernadora, Dilian Francisca Toro, pide que en Jamundí se intervenga como en El Plateado. Foto:Foto Gobernación
¿Intervención como en El Plateado?
Aunque la gobernadora Dilian Francisca Toro ha liderado el llamado al Gobierno Nacional para que apoye a la región de manera contundente, en las últimas semanas pidió un respaldo similar al que se hizo en El Plateado (Argelia), donde se adelantó una operación militar sin precedentes, acompañada de una amplia oferta institucional.
“En los gobiernos locales hay capacidades limitadas para realizar una operación así, por eso, más allá de las diferencias políticas debe haber más apoyo del Gobierno Nacional, pues no es un debate electoral, como lo han planteado algunos sectores, o que son ataques terroristas de derecha… Cuando estos grupos atacan no miran si son de algún partido político o no, solo matan y causan terror”, agrega.