Ingeniero se muestra claro con los detectores de frecuencia antipinganillos: «Es poner puertas al campo»

Con la selectividad a la vuelta de la esquina, son miles de jóvenes españoles que se están preparando para uno de los exámenes más importantes de sus vidas debido a que la nota que saquen determinará las carreras universitarias a las que podrán acceder.
Para ello llevan todo el año estudiando y preparándose sin parar, y a un mes vista de que comience este reto, hay algunos que ya tienen pensado cómo hacer trampas. Como en la mayoría de aspectos de la vida, el desarrollo tecnológico ha hecho que las míticas chuletas hayan quedado desfasadas, y ahora los estudiantes disponen de sistemas mucho más avanzados para poder copiar.
Desde dispositivos inteligentes, como gafas o relojes, a pinganillos minúsculos que el ojo humano no puede ver. Este lleva siendo un problema candente en los últimos años, y por ellos los examinadores y centros han encontrado en los inhibidores una ayuda para tratar de evitar el uso de estas trampas.
No obstante, como señala Daniel Segovia, responsable del Grupo de Radiofrecuencia, Electromagnetismo, Microondas y Antenas de la Universidad Carlos III de Madrid, asegura que esta no es la manera correcta de afrontar este problema. «Cuando hablamos de inhibidores estamos hablando de transmisores; cuando hablamos de detectores, estamos hablando de receptores», explica este.
Esta diferencia muchas veces puede pasar desapercibida por muchos, pero en términos técnicos es clave, ya que un detector es no bloquea nada, y teniendo en cuenta que las aulas en las que se hacen los exámenes no están en un lugar remoto y vacío si no en edificios con gente trabajando y pasando cerca, este método para el experto no es el correcto.
«Usar estos detectores es intentar poner puertas al campo», asegura Segovia «el móvil sigue siendo el cerebro de todo». Y es que detectar una señal no tiene por qué significar que se esté algún dispositivo dentro de ese aula y muchas veces se pueden dar falsos positivos.
De hecho, muchos profesores, conscientes de ello, están aplicando trucos y trampas más físicas y rudimentarias para tratar de pillar a los que quieren copiar.
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