Informe de energía y petróleo: De la transición venezolana impulsada desde Washington

Lapatilla
Del acercamiento entre EE.UU. e Irán y sus efectos sobre el petróleo, hasta la guerra en Ucrania, la estrategia global de China y la aceleración de la transición venezolana impulsada desde Washington.
Por Juan Szabo y Luis A. Pacheco en La Gran Aldea
Irán y EE.UU. soslayan a Israel y negocian
En lo que podría calificarse de “Realpolitik”, Irán y EE.UU., enemigos de larga data, decidieron sentarse a negociar una salida al conflicto armado en Medio Oriente, dejando de lado los discursos principistas y priorizando, al menos por ahora, sus intereses económicos y geopolíticos.
Tras el anuncio de un acuerdo de paz inicial y de alto el fuego entre EE.UU. e Irán, que incluye la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense en el golfo de Omán para recuperar el comercio petrolero, los mercados reaccionaron a la baja. Los persistentes ataques de Israel contra Hezbolá en el Líbano continúan desafiando la estabilidad de la tregua e influyendo en negociaciones a las que no han sido invitados.
Mientras tanto, en Europa se intensifican las acciones en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Un ataque masivo de drones ucranianos contra una refinería de petróleo en Moscú llevó la guerra directamente al corazón de Rusia. En Évian (Francia), los líderes occidentales se reunían en la Cumbre del G7 para abordar la volatilidad global y el apoyo a Ucrania. En EE.UU., el arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Norteamérica, un macroevento deportivo que se desarrolla bajo un riguroso esquema de seguridad debido al sensible trasfondo político internacional, se ha caracterizado por estrictos controles migratorios y por resultados en el campo utilizados como proxies geopolíticos.
Fundamentos Geopolíticos
Presionados por las próximas elecciones de medio término, el colapso de la economía iraní, la amenaza de inflación y una recesión global, EE.UU. e Irán acordaron un cese al fuego de 60 días, durante el cual negociarán un acuerdo que permita una paz duradera. Su objetivo principal a corto plazo es reabrir el estrecho de Ormuz y detener la espiral de deterioro que afectaba al sistema energético mundial.
El memorando de entendimiento y acuerdo entre EE.UU. e Irán fue firmado por el presidente Donald Trump en el Palacio de Versalles. Más concretamente, el evento tuvo lugar en la famosa Galería de los Espejos, el mismo salón histórico donde se firmó el Tratado de Versalles en 1919 para poner fin a la Primera Guerra Mundial. Al otro lado del mundo, el mismo documento era firmado por el presidente iraní Masoud Pezeshkian, así como por el primer ministro de Pakistán, que mediaba entre ambos países.
En este nuevo capítulo, y a juzgar por el texto del acuerdo, Irán parece haber salido fortalecido: sin sanciones petroleras, con activos y fondos descongelados, reconocimiento de su soberanía, levantamiento del bloqueo estadounidense y la posibilidad de crear un fondo de 300.000 millones de dólares para su reconstrucción. Aunque nada de esto es todavía firme, queda mucho por recorrer, sobre todo en lo relativo a las armas nucleares.
Queda la pregunta de si también habrá un fondo, aunque menor, para reparar los daños causados por Irán y sus aliados en Arabia Saudita, Catar, Bahréin, Kuwait, Omán e Israel.
La reacción inicial de los mercados de capitales fue ampliamente positiva, y aunque el inicio de las negociaciones en Suiza se vio amenazado por la fusilería verbal del presidente Trump, al cierre de esta columna se hablaba de un gran avance.
Muchos analistas tienen poca esperanza de que las negociaciones conduzcan a una paz duradera en la región. Por el contrario, un Irán fortalecido por su comprobada capacidad para interrumpir el tránsito por el estrecho de Ormuz y con mayores recursos económicos representa una amenaza latente para la estabilidad regional.
Mayor capacidad para reprimir la disidencia interna.
Más recursos para financiar su red terrorista internacional.
Mayor capacidad de disrupción del flujo energético mundial.
Aun así, alcanzar un acuerdo negociado, sin entrar a valorar los detalles ni las decisiones tomadas durante la guerra, se había convertido en una necesidad internacional. El objetivo es devolver dinamismo al sistema energético global mediante el libre flujo de petróleo y GNL en Medio Oriente, sin estrangulamientos ni bloqueos estratégicos.
Como es natural, Israel no parece estar conforme con el desarrollo de los acontecimientos, pese a haber asumido gran parte de los riesgos de una guerra que llevó a cabo con precisión y que considera de supervivencia. En el momento decisivo, no ha participado en las negociaciones y solo ha recibido reproches del presidente Trump y, en particular, del vicepresidente Vance.
Uno de los aspectos más cuestionados del acuerdo inicial es su pragmatismo en materia de derechos humanos. A pesar de meses de intensas protestas internas, reprimidas con violencia por el régimen de Teherán, ahora formalmente liderado por la línea dura bajo el mando de Mojtaba Jamenei, el texto firmado en Versalles omite cualquier condena o condicionamiento relacionado con las libertades civiles o los derechos humanos. Activistas denuncian que el alivio económico podría dotar al aparato estatal de los recursos necesarios para consolidar su control interno y perpetuar la represión. Es, si se quiere, una repetición de la estrategia norteamericana en Venezuela, pero sin los controles de Washington.
Energía, sanciones y estrecho de Ormuz
La firma del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán abre una ventana de 60 días para evacuar el petróleo y el GNL atrapados en el golfo Pérsico, mientras se negocian los aspectos más espinosos vinculados al uranio enriquecido y al programa nuclear iraní. Sin embargo, pese a los anuncios iniciales, el ritmo de salida de buques ha sido sorprendentemente bajo. En este contexto, la OFAC emitió este lunes la Licencia General X, que permite un amplio espectro de operaciones a la industria iraní de hidrocarburos.
Con la situación entre Israel y Líbano pendiente de un hilo, Irán ha intentado reafirmar su autoridad sobre Ormuz en los primeros días posteriores al memorando, aunque los mercados anticipan que la tan ansiada reapertura llegará más temprano que tarde, a juzgar por el colapso de los futuros petroleros.
Aunque la reapertura del estrecho de Ormuz aún no se había concretado y, de facto, el tránsito permanecía limitado, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) publicó un nuevo informe en el que sostiene que el sector petrolero mundial podría volver a registrar un superávit hacia el último trimestre de 2026. Según la agencia, la disminución de las hostilidades en Oriente Medio permitiría que los suministros perdidos regresaran al mercado.
El informe proyecta una demanda promedio de petróleo de 103,3 MMbpd en 2026, lo que representa 1,1 MMBPD menos que en 2025. También prevé que el déficit principal ya habría quedado atrás y que el mundo se encamina hacia un excedente de 5 MMbpd en 2027. La IEA estima, además, que la oferta mundial de petróleo aumentará en alrededor de 8 MMbpd hasta alcanzar los 110 MMbpd en 2027.
De acuerdo con la agencia, estos excedentes podrían ofrecer “un bienvenido respiro al mercado” y abrir la oportunidad de reponer inventarios o crear nuevas reservas estratégicas, a medida que los países revisan sus políticas energéticas en respuesta a las lecciones de la crisis.
Como ya es habitual, estas proyecciones difieren sustancialmente de la información publicada por la OPEP. En su informe de junio, el cartel pronostica un crecimiento anual de la demanda de petróleo de 1,0 MMbpd en 2026 y de 1,7 MMbpd en 2027. La diferencia también se observa en las estimaciones de suministro: según la OPEP, el crecimiento de la producción no sería suficiente para superar la demanda.
EE.UU., el mayor productor de hidrocarburos del planeta, continúa sin generar un efecto material en el balance global. En línea con el resto del mercado, registra una caída inusualmente fuerte en sus inventarios comerciales de crudo, coincidente con niveles marcadamente bajos de su Reserva Estratégica de Petróleo. Los cambios en la actividad de taladros, cuadrillas de fracturamiento hidráulico y producción pueden describirse como estancados en una meseta.
Rusia, Ucrania y la respuesta del G7
En Europa oriental, la guerra entre Rusia y Ucrania mantiene el carácter de una intensa campaña de desgaste militar, marcada por ataques masivos de drones y misiles. A principios de la semana, Rusia lanzó una ofensiva con 70 misiles y más de 600 drones, que dejó al menos 11 muertos y provocó graves daños materiales, incluido un incendio en la histórica catedral de la Dormición de Kiev.
Hacia el final de la semana, Ucrania informó de nuevas oleadas y aseguró haber neutralizado 92 de los 99 drones lanzados por Rusia en una sola noche. Por su parte, Kiev respondió con drones de ala fija contra la región de Moscú durante varios días consecutivos, provocando incendios en su principal refinería, lo que agravó los problemas de suministro de combustible.
Rusia afirmó haber interceptado hasta 157 drones ucranianos en 14 regiones en una sola jornada. En el frente oriental, notificó la captura de Yorkovka, lo que estrecha el cerco sobre los bastiones estratégicos ucranianos de Sloviansk y Kramatorsk.
La Cumbre del G7 en Évian, con la asistencia de Donald Trump, centró sus debates en la guerra de Ucrania y reflejó un cambio notable en la dinámica del grupo, con una renovada firmeza internacional frente a Putin. Según el presidente francés, Emmanuel Macron, hubo una importante convergencia con el mandatario estadounidense, quien sostuvo que “los territorios ocupados deben ser devueltos a los ucranianos” y afirmó que Vladímir Putin no muestra una voluntad seria de paz. Trump también instó a Rusia a alcanzar un acuerdo para detener la pérdida masiva de vidas en el frente.
Aprovechando la firma del pacto entre EE.UU. e Irán para estabilizar el estrecho de Ormuz y el mercado petrolero global, los líderes del G7 acordaron endurecer drásticamente las sanciones contra el petróleo y el gas rusos, con especial atención a la llamada “flota fantasma”. También se comprometieron a acelerar la entrega de sistemas de defensa aérea, como los interceptores Patriot, y de capacidades de largo alcance para proteger las ciudades ucranianas. Además, los miembros del G7 se mostraron dispuestos a otorgar licencias para que Ucrania incremente su producción industrial de armamento.
Las presiones internacionales, las sanciones y los bombardeos contra instalaciones petroleras han afectado el desempeño de la industria energética rusa. Entre los principales efectos destacan:
Una producción inferior a 9 millones de barriles por día (9,0 MMbpd).
Exportaciones limitadas debido a problemas en los terminales.
Escasez de productos en el mercado interno.
Dificultades en el suministro de combustibles y materias primas para la industria militar.
Durante estos mismos días se celebró la apertura formal del primer clúster de negociación, denominado “Fundamentos”, para la adhesión de Ucrania y Moldavia a la Unión Europea. Este paso consolida su integración institucional en Occidente, pese a las advertencias del Kremlin.
China y el Sur Global
Mientras tanto, China intensifica su estrategia de coaliciones internacionales para contrarrestar la influencia occidental. Con la vista puesta en albergar la próxima cumbre del grupo BRICS+, asesores y diplomáticos en Beijing avanzan en la reconfiguración de sus estrategias comerciales globales.
El objetivo prioritario consiste en reforzar el multilateralismo, blindarse frente a posibles sanciones de EE.UU. y consolidar su peso financiero en el Sur Global.
Dinámica de precios
Durante la semana del 13 al 20 de junio de 2026, el petróleo y el gas natural reaccionaron principalmente ante el alto el fuego entre EE.UU. e Irán, que propició la reapertura parcial del estrecho de Ormuz. La distensión alivió los temores de escasez que habían inflado los mercados meses atrás.
El Brent descendió gradualmente hasta cerrar la semana en torno a 80,57 $/BBL el viernes 19 de junio, con una pérdida acumulada superior al 8,5%. El WTI siguió una trayectoria similar, con una contracción cercana al 10,5%, y se estabilizó en 77,33 $/BBL.
El gas natural también operó bajo una dinámica de estabilización y de ligeras correcciones en sus principales puntos de intercambio. En el mercado europeo (TTF), el precio de referencia rondó los 42,06 €/MWh hacia el 19 de junio.
En el mercado norteamericano (Henry Hub), el gas se cotizó en un rango más estable, alrededor de $3,37 MMBTU, presionado por un crecimiento continuo de la producción interna que superó las demandas estacionales de energía.
Venezuela
Una radionovela por entregas
En un nuevo capítulo de ese drama tropical llamado Venezuela, Washington sorprendió al anunciar que Dinorah Figuera regresaría a Venezuela por “invitación” del Departamento de Estado de EE.UU. La Dra. Figuera, última presidenta de la Asamblea Nacional, electa en 2015 y hasta hace poco la cabeza del otro gobierno interino, se reunió con autoridades del actual estamento gubernamental para acordar las reglas institucionales que regirán la tercera etapa del Plan Trump/Rubio: la transición.
En la práctica, EE.UU. sentó a la misma mesa al Parlamento opositor de 2015, que defiende su legitimidad de origen y continuidad, y al Legislativo chavista actual, con el objetivo de acelerar la transición democrática. Figuera y Jorge Rodríguez acordaron crear “una mesa técnica y política paritaria, con hitos y cronogramas concretos”, orientada al fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de bienestar para los venezolanos, según un comunicado de la AN que no ofreció mayores detalles.
El portavoz de la administración Trump indicó que la agenda incluiría prioridades como la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), el restablecimiento de garantías para la participación política y la protección de las libertades civiles necesarias para un debate político abierto.
La exclusión de María Corina Machado y de la Plataforma Unitaria del proceso, pese al Manifiesto de Panamá, generó numerosos comentarios y críticas en redes sociales. Figuera explicó que su papel era estrictamente institucional: acordar reglas de juego para un proceso político-electoral libre y con una participación amplia. Para Machado, la exclusión puede incluso resultar conveniente, al aislarla de potenciales entuertos.
La transición se aceleró porque está por vencerse el plazo constitucional de seis meses fijado para el gobierno interino, sin que hasta ahora se haya convocado formalmente a elecciones presidenciales.
En las dos primeras etapas del plan estadounidense —estabilización y recuperación— hubo esfuerzos por parte del tutelaje norteamericano en el ámbito económico; sin embargo, los resultados siguen siendo limitados, en especial por la falta de coordinación entre los organismos del gobierno interino, pese al fuerte aumento de la disponibilidad de divisas durante la etapa de estabilización
El Banco Central de Venezuela (BCV) aceleró la devaluación de la tasa oficial, por lo que, si la tendencia continúa, el próximo mes podrían unificarse la tasa oficial y la llamada tasa de intervención. No obstante, se desconoce si ese es el plan del banco. La brecha con el mercado alternativo sigue sin control, en parte debido al manejo de la liquidez, y alimenta una inflación que mantiene los precios fuera del alcance de la mayoría. Las posibles mejoras macroeconómicas aún no se traducen en bienestar real para la población. Al cierre de la semana, la tasa oficial se ubicó en 612 Bs./$.
En la etapa de recuperación, se han celebrado múltiples reuniones con actores relevantes de la industria, inversionistas y fondos de distintos tamaños, con quienes se han firmado protocolos de entendimiento y memorandos de entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés). Hasta ahora, estos acuerdos han puesto de manifiesto la falta de institucionalidad, de transparencia y de reglas claras en el proceso.
El plazo fijado en la nueva Ley de Hidrocarburos (LOH) para adaptar los contratos existentes a sus exigencias vence a principios de julio. Hasta la fecha, no se ha firmado ningún contrato bajo las nuevas condiciones fiscales negociadas, lo que retrasa cualquier inversión adicional en los próximos meses.
También se menciona que Delcy Rodríguez sostuvo reuniones con las petroleras norteamericanas ExxonMobil y ConocoPhillips para explorar su retorno a Venezuela, así como con la corporación india Reliance para la colocación de crudo venezolano en sus refinerías. Sin embargo, ninguno de estos acuerdos se ha traducido en decisiones de inversión, lo que pone en duda la capacidad de elevar la producción petrolera a los niveles requeridos para una eventual reestructuración de la deuda externa.
En síntesis, el Departamento de Estado estadounidense parece estar marcando con firmeza las pautas de su acompañamiento: presiona por reformas legales, fiscales y de derechos humanos mediante el control del flujo de fondos, los acuerdos energéticos y regulatorios, la liberación de presos políticos y, ahora, el inicio de la transición institucional.
En este realismo mágico que es Venezuela, existe un gobierno que es poco más que una ficción, pues las decisiones de peso se toman desde el norte. Sin embargo, los resultados esperados dejan mucho que desear debido al control que aún ejerce el ala tradicional del chavismo, a la descoordinación interna, a la falta de transparencia y a la opacidad de los procesos diseñados para preservar los privilegios del pasado durante la transición.
Operaciones petroleras
La producción se mantuvo esencialmente constante durante la primera mitad de junio. La última semana promedió 931 Mbpd, distribuida geográficamente como sigue:
Occidente 252
Oriente 111
Faja del Orinoco 568
TOTAL931
Detalles de la producción de los operadores más importantes y las mayores Empresas Mixtas (EM) de la Faja del Orinoco se muestran a continuación:
Chevron: 261 Mbpd
Repsol: 50 Mbpd
M & P: 29 Mbpd
Otras empresas mixtas en la Faja del Orinoco: cerraron el mes de mayo con las siguientes producciones promedio:
Sinovensa: 98 Mbpd
PetroRoraima: 32 Mbpd
PetroMonagas: 97 Mbpd
PetroCedeño: 85 Mbpd
En las refinerías nacionales se procesaron 270 Mbpd de crudo y de productos intermedios, con un rendimiento de 80 Mbpd en gasolina y de 78 Mbpd en diésel.
En la industria petroquímica no se reportaron cambios en la actividad de los tres complejos.
Las exportaciones del mes, basadas en la primera quincena, se perfilan para alcanzar 750 Mbpd de crudo y 50 Mbpd de combustible residual.
El precio de la cesta venezolana promedió 83,2 $/BBL, en línea con la caída de los precios internacionales.
Fuente de TenemosNoticias.com: lapatilla.com
En la sección: Economía Archives – LaPatilla.com
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