¿Qué pasó en el norte de Barranquilla? Las hipótesis detrás del fallido atentado con armas de guerra a Raúl Montes, ex mano derecha de alias ‘La Gata’
📅 🕐 25 May 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 6 min de lectura
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El violento estruendo de un fusil AR-15 y subametralladoras Mini Uzi tomó por sorpresa a casi todos en el norte de Barranquilla este lunes 25 de mayo de 2026. Lo que a primera vista parecía un cruento golpe sicarial en plena vía pública, se ha transformado rápidamente en un complejo rompecabezas judicial y político.
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Raúl Antonio Montes Jiménez, el hombre que salió ileso de la lluvia de balas dentro de su camioneta blindada, no es un empresario cualquiera. Las autoridades confirmaron que se trata de quien fuese la mano derecha y jefe de seguridad de la controvertida y ya fallecida Enilce López, alias «La Gata».
Su perfil, sumado a unas explosivas acusaciones, sitúa a las autoridades ante una baraja de hipótesis que trascienden las fronteras del Atlántico.
¿Por qué querían silenciar a Montes? El análisis detallado de sus antecedentes, sus movimientos recientes y el violento tablero del Caribe colombiano perfilan al menos tres líneas de investigación criminal.
El precio de sus declaraciones contra el poder político
El senador Antonio Correa. Foto:Senado
La teoría más inmediata apunta a una retaliación directa por las recientes delaciones de Montes. Justo un mes antes del atentado, el 25 de abril de 2026, el empresario dio una entrevista aSemana donde el empresario rompió un silencio de años.
En dicha publicación, Montes ‘prendió un ventilador de alta potencia’ al revelar supuestos nexos entre estructuras del crimen organizado y figuras de la política tradicional de la región Caribe.
En sus declaraciones, dio nombres propios, apuntando directamente al senador de la República Antonio Correa y a Jorge Luis Alfonso López, alias «el Gatico», hijo de la mencionada Enilce López.
El propio Montes parecía anticipar el ataque cuando declaró en abril: «Si a mí me llega a pasar algo, sindico directamente a Antonio José Correa Jiménez y a Jorge Luis Alfonso López«. Para la justicia, la precisión de esta advertencia convierte esta hipótesis en la línea obligada de partida.
Silenciar de manera definitiva a un testigo clave que manejó la seguridad de los secretos mejor guardados de la parapolítica y el negocio de las apuestas en la costa sería una coherente explicación.
El control de Atenas Seguridad
Raúl Montes. Foto:Archivo particular
Tras la muerte de Enilce López, el control de las estructuras empresariales y las redes de influencia que dejó la matriarca entró en una tensa disputa de poder. Montes, como antiguo custodio de la familia, migró hacia el sector formal con la empresa Atenas Seguridad Privada, de la cual es gerente y propietario.
Sin embargo, la firma parece moverse en una delgada línea entre la legalidad y la sombra.
Los datos que manejan los organismos de inteligencia revelan un panorama inquietante dentro de la compañía, ya que Atenas Seguridad cuenta con una nómina de 379 empleados de los cuales presuntamente 75 escoltas y vigilantes registran procesos penales activos por diversos delitos.
En enero de 2026, salieron a la luz los antiguos nexos de su entorno con investigaciones por lavado de activos, enriquecimiento ilícito y concierto para delinquir (que datan de 2014).
Bajo esta línea de investigación, el atentado podría responder a una purga interna o a un intento de desbancar a Montes del control de una empresa que, por su naturaleza, maneja armas, esquemas de protección y una valiosa red de información en el norte del país.
Una «vendetta» cíclica y el fantasma de una masacre
El fusil, de lo más llamativo del frustrado atentado contra Montes el día de hoy. Foto:Redes sociales
La tercera hipótesis plantea un escenario de venganza criminal de largo aliento, donde los roles de víctimas y victimarios se difuminan en el tiempo. Esta línea cobró fuerza tras conocerse el contraataque argumental del ‘Gatico’, que introduce un ingrediente de sangre previo a los hechos de Barranquilla.
Los analistas de inteligencia criminal evalúan la posibilidad de una retaliación simétrica en relación con una incursión armada el pasado 23 de mayo de 2024, donde hace casi exactamente dos años un comando sicarial, compuesto por más de una decena de hombres fuertemente armados y camuflados con uniformes falsos de la Policía Nacional y chalecos del INPEC, asaltó un centro médico de alta complejidad.
El objetivo de aquella operación militarizada era asesinar a Jorge Luis Alfonso López, alias «el Gatico», quien se encontraba recluido en el lugar.
Aunque el esquema de seguridad logró salvaguardar la vida de Alfonso López —quien sobrevivió ocultándose en el baño de una habitación contigua—, la incursión criminal dejó una masacre en la que tres personas fueron asesinadas con sevicia en el lugar de los hechos. La hipótesis de una ‘venganza’ cobra un nuevo matiz a la luz de lo sucedido en la mañana de hoy.
Alias «el Gatico» rompe el silencio y se defiende
Jorge Alfonso López, alias ‘gatico’. Foto:Archivo particular
Ante la gravedad de los señalamientos que lo vinculan como presunto determinador intelectual del atentado en Barranquilla, Jorge Luis Alfonso López, alias «el Gatico», se pronunció de manera inmediata a través de un comunicado a la opinión pública para desligarse rotundamente de los hechos y cambiar radicalmente la narrativa del caso.
En el documento, Alfonso López rechaza de forma «clara y categórica» las afirmaciones de Montes, asegurando que carecen de todo fundamento y exigiendo que las autoridades competentes esclarezcan la situación bajo el respeto al debido proceso. Además, le ‘tira la pelotita’ al otro lado:
«Por el contrario, el 23 de mayo de 2024, fui víctima de un atentado criminalliderado por el señor Raúl Montes […]. En el atentado en mi contra, donde tres personas fueron vilmente masacradas, existen evidencias e información que relacionan a determinados actores con ese evento«.
Con esta afirmación, la defensa de Alfonso López argumenta que Montes utiliza la palestra mediática para desviar la atención de sus propias cuentas pendientes con la justicia.
Respecto a las declaraciones emitidas por Montes hace días, el comunicado confirma que ya se han promovido las acciones penales correspondientes por los delitos de injuria y calumnia, dejando en manos de la administración de justicia la atribución de responsabilidades.
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El cruce de acusaciones de alto calibre deja en evidencia que el atentado en la calle 84 no fue un tiroteo cualquiera y tiene síntomas de una confrontación subterránea que amenaza con sacudir las estructuras judiciales y políticas del norte de Colombia.
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