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Hallan en una antigua letrina el único cuaderno medieval completo conservado en Alemania: sus textos en latín plantean un enigma de 700 años

📅 🕐 26 May 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Hallan en una antigua letrina el único cuaderno medieval completo conservado en Alemania: sus textos en latín plantean un enigma de 700 años
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En la primavera de 2026, los arqueólogos del Landschaftsverband Westfalen-Lippe (LWL) extrajeron de una letrina medieval de Paderborn, en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, un objeto que desafía toda lógica. El hallazgo se produjo durante las obras de construcción de la nueva sede administrativa de la ciudad. El equipo de excavación detectó lo que, en un primer momento, parecía un simple terrón de tierra húmeda y maloliente. En realidad, se trataba de un cuaderno de notas fabricado en madera, cuero y cera, perfectamente conservado tras más de 700 años sepultado entre residuos orgánicos.

Una vez trasladado al taller de restauración del LWL, en Münster, emergió la auténtica naturaleza del objeto. La consejera de Cultura del LWL, la arqueóloga Barbara Rüschoff-Parzinger, no tardó en confirmar la magnitud del descubrimiento: es el único ejemplar de este tipo hallado completo en toda Renania del Norte-Westfalia. Aunque existen tablillas de cera medievales comparables en ciudades como Lübeck o Lüneburg, en ningún caso había aflorado un conjunto tan íntegro.

¿Qué secretos albergan esas páginas enceradas? ¿Quién fue el hombre o la mujer que las llenó de trazos latinos hace siete siglos? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que la letrina, un espacio de desecho y putrefacción, se haya convertido en el mejor archivo de la Baja Edad Media?

Los arqueólogos del Landschaftsverband Westfalen-Lippe (LWL) extrajeron de una letrina medieval de Paderborn un cuaderno de notas de más de 700 años fabricado en madera, cuero y cera.

Cuaderno hallado en una letrina
Cuaderno hallado en una letrina. Fuente: LWL/S. Brentführer

La letrina como cápsula del tiempo: una paradoja arqueológica

Los arqueólogos saben bien que las letrinas medievales son, con frecuencia, sus yacimientos más productivos. La ausencia de oxígeno y la alta humedad constante del subsuelo crean un entorno anaeróbico que detiene la degradación de materiales orgánicos como la madera, el cuero o la cera.

En la letrina de Paderborn, una de las cinco selladas que afloraron durante las obras y situada junto al muro del monasterio de Abdinghof, en lo que fue un barrio de la alta burguesía medieval, estas condiciones se mantuvieron intactas durante siglos. Aunque el cuaderno llegó al laboratorio envuelto en un terrón de barro compacto y maloliente, cuando comenzaron a limpiar el exterior, los expertos comprobaron algo extraordinario. Las páginas interiores estaban tan unidas entre sí que la suciedad no había penetrado en ellas. La madera no mostraba deformación.La cera permanecía intacta y, en consecuencia, la escritura resultaba perfectamente legible.

Junto al cuaderno, además, aparecieron barriles de duelas, un cuchillo, vasijas de cerámica, restos textiles, fragmentos de cestería y trozos de seda. Los investigadores han interpretado estos pedazos de tejido como papel higiénico de lujo, un detalle que confirma el estatus elevado de los usuarios de aquella letrina.

Aunque el cuaderno llegó al laboratorio envuelto en un terrón de barro, cuando comenzaron a limpiar el exterior, los expertos comprobaron que las páginas interiores estaban tan unidas entre sí que la suciedad no había penetrado en ellas.

Letrina medieval
Letrina. Fuente: Denkmal3d/Heike Tausendfreund

Un estilete, 10 páginas y 700 años de silencio

El cuaderno pertenece a la tradición de las tablillas enceradas, herramientas de escritura reutilizables que se empleaban desde la Antigüedad. El texto se grababa con un estilete metálico o de hueso, un instrumento que contaba con una punta afilada para trazar letras y un extremo plano para alisar la cera y borrar lo escrito. Este sistema convertía el objeto en algo equivalente a una libreta moderna: económico, portátil y funcional. Bajo la capa superficial de cera, de hecho, los expertos han detectado rastros de escrituras anteriores. El cuaderno, por tanto, fue utilizado, borrado y reutilizado varias veces antes de acabar en la letrina.

El ejemplar de Paderborn mide apenas 10 por 7,5 centímetros, comprende diez páginas recubiertas de cera (ocho de ellas con escritura en ambas caras) y apareció dentro de una bolsa de cuero decorada con hileras de lirios. Sus diez páginas presentan una particularidad llamativa: el texto aparece dispuesto en dos direcciones alternativas, según la orientación de quien sostuviera el libro. La arqueóloga municipal Sveva Gai interpretó este rasgo como propio de un uso espontáneo y cotidiano. La paleografía revela, además, que toda la escritura es obra de una única persona. Está redactada en latín con grafía cursiva, lo que permite acotar la datación entre el siglo XIII y el final del XIV.

El texto se grababa con un estilete metálico o de hueso, un instrumento que contaba con una punta afilada para trazar letras y un extremo plano para alisar la cera y borrar lo escrito.

Restos de escritura aún visibles en el cuaderno
Restos de escritura aún visibles en el cuaderno. Fuente: LWL/Archäologie für Westfalen/E. Daood

Un comerciante ilustrado del siglo XIII: la hipótesis más sólida

¿Quién fue el dueño de este cuaderno? La zona donde se hallaron las letrinas era, en la Edad Media, un vecindario habitado por la alta burguesía de Paderborn. El uso del latín y la escritura cursiva apuntan a una persona instruida. La arqueóloga Sveva Gai ha propuesto una hipótesis plausible: el propietario pudo ser un comerciante local que empleaba el cuaderno para anotar el resultado de operaciones mercantiles, recordatorios y reflexiones personales.

La calidad de los materiales refuerza esta lectura. La bolsa de cuero, decorada con motivos florales, sugiere un usuario que cuidaba y valoraba sus herramientas intelectuales. En cuanto a cómo terminó en la letrina, Gai ofreció la explicación más sencilla: pudo haberse caído por accidente.

Los investigadores mantienen la esperanza. Si la letrina puede adscribirse a una parcela de terreno identificada en los archivos históricos de Paderborn, sería posible vincular el cuaderno con el nombre real de su propietario. De este modo, se lograría convertir un objeto anónimo en el retrato documental de una persona que vivió en la ciudad hace más de 700 años.

Si la letrina puede adscribirse a una parcela de terreno identificada en los archivos históricos de Paderborn, sería posible vincular el cuaderno con el nombre real de su propietario.

Restos de seda
Restos de seda procedentes de la letrina. Fuente: LWL/S. Brentführer

Coordinación ejemplar: cómo se salvó un hallazgo frágil

El rescate del cuaderno fue posible gracias a la coordinación eficaz entre la dirección del proyecto constructivo, el Ayuntamiento de Paderborn y la empresa excavadora supervisada por el LWL. Esta colaboración permitió ejecutar los sondeos arqueológicos sin demorar el cronograma de las obras, un equilibrio difícil de lograr en proyectos urbanos.

Se estima que el proceso de restauración completa y de lectura de las huellas de los textos se prolongará durante varios meses. Una vez concluido, el cuaderno se expondrá en el Museo del LWL en la Kaiserpfalz de Paderborn, donde el público podrá contemplar este pequeño, pero extraordinario ejemplo de la vida cotidiana de la Baja Edad Media.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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