España tiene una posición estratégica única para liderar el mercado europeo de centros de datos

Los centro de datos son una oportunidad de oro para España, el país podría convertirse en el Estado europeo que más atraiga inversiones a través de la localización de estas infraestructuras, ya que cuenta con ventajas importantes, como el avance de las energías, y la posición geográfica, que hace pasen por el país las conexiones submarinas que conectan a Europa con América, Asia y África, según han coincidido los expertos del sector este martes en la II Jornada empresarial: El futuro de los centros de datos.
En la mesa debate, Pablo Álvarez, CEO de Netmetrix; José García-Muro, Head Data Center HUB Iberia de Siemens; Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties; David Blázquez, director de Políticas Públicas de AWS para España y Portugal y Francisco Vallejo, director de Producto y Soluciones Empresariales de Vodafone España; expusieron los retos, pero también las oportunidades que presentan los data centers para el país.
España se encuentra todavía en una fase muy inicial en el desarrollo de centros de datos si se compara con otros grandes mercados europeos, pese a reunir condiciones especialmente favorables para convertirse en uno de los principales hubs continentales del sector. Ismael Clemente considera que la capacidad instalada actual sigue siendo limitada y muy fragmentada, con decenas de pequeños centros de datos destinados principalmente a servicios de colocation y con un tamaño muy reducido frente a los estándares internacionales.
El problema, según advierten expertos del sector, es que muchas de estas instalaciones presentan importantes limitaciones para afrontar la nueva demanda asociada a la inteligencia artificial y al procesamiento masivo de datos. Se trata de centros ubicados en áreas urbanas, con dificultades para ampliar potencia eléctrica y sistemas de refrigeración menos eficientes, algunos todavía con tecnologías de alto consumo de agua. Una situación que complica su adaptación a las necesidades actuales de computación intensiva, donde la disponibilidad de energía y capacidad de escalabilidad se ha convertido en un factor clave.
En paralelo, la industria trabaja en reforzar la resiliencia de estas infraestructuras críticas, un ámbito que hasta ahora se ha basado principalmente en modelos tradicionales de redundancia física para garantizar la continuidad operativa y la disponibilidad de los servicios.
Ubicación geográfica
Además, España parte con una posición favorable para convertirse en uno de los principales hubs europeos de centros de datos gracias a una combinación de factores estratégicos, energéticos y tecnológicos, según destacó Vallejó. Entre ellos destaca su ubicación geográfica, clave para las conexiones internacionales mediante cables submarinos con América, África y Asia, una infraestructura considerada esencial para el tráfico global de datos y la conectividad digital.
A ello se suma la elevada disponibilidad de energías renovables y el potencial energético de amplias zonas del territorio, especialmente fuera de los grandes núcleos urbanos, un aspecto que el sector considera decisivo para atraer nuevas inversiones en infraestructuras digitales intensivas en consumo eléctrico.
Los expertos destacan además la fortaleza de la red española de telecomunicaciones, con una alta penetración de fibra óptica y tecnologías 5G, lo que facilita descentralizar la ubicación de los centros de datos y ampliar las posibilidades de desarrollo en distintas regiones del país. Comunidades como Aragón ya están reforzando su apuesta por este tipo de proyectos, aunque la industria considera que el potencial es extensible al conjunto de España.
El empleo en los data centers
El sector de los centros de datos defiende que este tipo de infraestructuras generan más empleo especializado del que habitualmente se percibe y rechaza la idea de que las economías de escala reduzcan significativamente las necesidades de personal a medida que aumentan de tamaño. Según explican los expertos en la mesa el mantenimiento de estas instalaciones requiere ampliar proporcionalmente los equipos técnicos y de supervisión, ya que el incremento del número de sistemas críticos también multiplica la probabilidad de incidencias simultáneas y obliga a reforzar los servicios de vigilancia, mantenimiento y respuesta rápida.
Como ejemplo, explicaron que un centro de datos de unos 22 megavatios —considerado actualmente de tamaño reducido dentro del sector— puede generar cerca de un centenar de empleos directos e indirectos vinculados a su operación diaria.
La mayor parte corresponde a perfiles técnicos altamente cualificados, como ingenieros, especialistas en sistemas o personal de mantenimiento asociado a proveedores industriales y energéticos. Los expertos destacan además que muchos de estos puestos están ligados a contratos de disponibilidad permanente y protocolos de respuesta inmediata ante posibles fallos, lo que incrementa la demanda de personal especializado y eleva el nivel salarial medio del sector.
Los operadores consideran que esta necesidad creciente de talento técnico pone de relieve la importancia de reforzar la formación profesional y las ingenierías en un contexto marcado por la digitalización y la expansión de infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial y al procesamiento masivo de datos.
El peso de la IA
Por otro lado, la inteligencia artificial se perfila como el principal motor de crecimiento de los centros de datos en los próximos años. Aunque actualmente su peso representa en torno al 14% del uso total de capacidad en estas infraestructuras, el sector prevé un fuerte incremento de su protagonismo a corto plazo. Las estimaciones apuntan a que la IA podría alcanzar cerca del 27% del uso de los data centers en 2027 y elevarse hasta el 70% en 2030, según señala Álvarez impulsando una transformación progresiva del negocio frente a otras aplicaciones tradicionales, que perderán peso relativo dentro del conjunto de operaciones.
Los expertos subrayan, no obstante, que el verdadero desafío no pasa únicamente por adoptar la tecnología, sino por desarrollar casos de uso concretos y formar a las empresas y profesionales en su aplicación. En este sentido, consideran que la IA debe responder a necesidades reales de negocio y no limitarse a una adopción generalista basada en el efecto novedad. Además, advierten de que la formación será clave para aprovechar todo el potencial de estas herramientas, ya que su utilización eficaz requiere conocimientos específicos y una adaptación progresiva por parte de las organizaciones.
«La inteligencia artificial se está convirtiendo en el gran habilitador de la nueva generación de data centers, permitiendo infraestructuras más resilientes, más eficientes y capaces de gestionar de forma inteligente el consumo, el rendimiento y la disponibilidad», comentó García-Muro.
Mitos de los data centers
El sector de los centros de datos defiende que muchas de las críticas sobre su impacto energético parten de una visión simplificada de estas infraestructuras. Los operadores recuerdan que los data centers consumen energía para prestar servicios digitales que utilizan diariamente ciudadanos y empresas, desde plataformas en la nube hasta aplicaciones de inteligencia artificial. En este sentido, consideran que el consumo energético asociado a la digitalización siempre ha existido, aunque antes estuviera más distribuido entre dispositivos y sistemas individuales, mientras que ahora se concentra en grandes infraestructuras especializadas.
La industria subraya además que la presión regulatoria está obligando a los centros de datos a avanzar hacia modelos mucho más eficientes y transparentes. Las nuevas normativas europeas exigen reducir consumos energéticos y de agua, incrementar el uso de energías renovables, reutilizar el calor residual y reportar públicamente indicadores ambientales y operativos, comentó García-Muro. Esto está modificando incluso el diseño y construcción de los nuevos proyectos, donde ya no prima únicamente la inversión inicial, sino también criterios de eficiencia y sostenibilidad a largo plazo.
En paralelo, los expertos cuestionan algunos «eslóganes fáciles» sobre el impacto ambiental de los centros de datos, especialmente en torno al consumo de agua. Explican que la eficiencia depende en gran medida de factores como la ubicación geográfica, el clima o la tecnología de refrigeración utilizada. En algunos casos, sistemas que emplean pequeñas cantidades de agua pueden reducir de forma significativa el consumo energético global frente a soluciones completamente secas. Como ejemplo, operadores del sector aseguran que determinados centros de datos en Aragón consumen menos agua que la que requerirían explotaciones agrícolas equivalentes en superficie, al tiempo que logran importantes ahorros energéticos para el sistema eléctrico.
Futuro de los data centers
El futuro de los centros de datos apunta hacia un cambio radical en su diseño y funcionamiento, impulsado por el aumento exponencial de la demanda de inteligencia artificial y computación avanzada.
En los últimos años, la densidad energética por rack ha pasado de niveles de alrededor de 5 kilovatios a sistemas que ya alcanzan los 20, 30 o incluso más de 100 kilovatios, con proyectos experimentales que aspiran a llegar al megavatio por rack. Este salto está transformando por completo la arquitectura de los data centers, desde los sistemas de refrigeración hasta las propias infraestructuras eléctricas, con desarrollos ya en marcha para alimentaciones en corriente continua de hasta 800 voltios.
«Los data centers del futuro estarán definidos por una densidad mucho mayor de capacidad y procesamiento, lo que obligará a replantear su diseño bajo un principio clave: la flexibilidad como elemento esencial para adaptarse a nuevas cargas, tecnologías y demandas energéticas«, concluyó García-Muro.
Este nuevo escenario obliga al sector a diseñar infraestructuras mucho más flexibles, capaces de adaptarse a un entorno tecnológico en constante evolución, donde fabricantes como Nvidia y otros actores están impulsando GPUs cada vez más potentes y densas.
Aunque el ritmo exacto de esta transformación aún es incierto, los operadores coinciden en que el crecimiento será acelerado y difícil de prever en su totalidad. En este contexto, España parte con una posición estratégica favorable para captar inversiones y convertirse en un nodo clave del ecosistema europeo de centros de datos, en un mercado global donde la demanda de capacidad seguirá creciendo y donde la capacidad de adaptación será un factor determinante de competitividad.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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