Reino Unido ahonda su crisis política y económica 10 años después del referéndum del Brexit | elperiodico.com

El 23 de junio de 2016, más de 17 millones de personas votaron a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea en un referéndum que polarizó como nunca antes a la sociedad británica y cuyo resultado conmocionó a todo un continente. Pero la imagen que los partidarios del Brexit tenían del futuro de su país cuando depositaron la papeleta en la urna dista mucho de lo que ha acabado ocurriendo: Una década después de esa votación, el Reino Unido atraviesa un momento de estancamiento económico, su peso en el escenario internacional se ha reducido y las protestas contra la inmigración son mayores que nunca.
Los expertos coinciden en que el Brexit ha supuesto un duro golpe para la economía británica. Los principales estudios apuntan a que el Producto Interior Bruto (PIB) del país sería entre un 2% y un 6% superior al actual en caso de no haberse producido el divorcio con Bruselas. Desde entonces, el Reino Unido ha cerrado acuerdos de libre comercio con países como la India o Australia, pero estos no han logrado ni mucho menos amortiguar el impacto de la salida del club comunitario, incluso a pesar de la firma del Tratado de Comercio y Cooperación (TCA, en sus siglas en inglés).
Inmigración descontrolada
Otra de las grandes promesas del Brexit fue recuperar el control de las fronteras. Pero lo cierto es que la llegada de inmigrantes al país, tanto de forma legal como por la vía irregular, ha alcanzado niveles récord en los últimos años. La relajación de los requisitos para obtener visados, impulsada por el exprimer ministro Boris Johnson —uno de los grandes defensores del Brexit—, facilitó la llegada de inmigrantes no europeos al país, mientras que las llegadas irregulares a través del Canal de la Mancha siguieron creciendo hasta alcanzar su pico en 2022.
«Se suponía que el fin de la libre circulación era un experimento destinado a reducir drásticamente la inmigración», explica la directora del Observatorio para la Inmigración de la Universidad de Oxford, Madeleine Sumption, en un artículo reciente. «Los empresarios se verían obligados a buscar alternativas, sobre todo en sectores con bajos salarios, como el comercio minorista, la logística y la hostelería, que habían dependido de los trabajadores procedentes de la UE. Pero en la práctica, simplemente recurrieron a trabajadores de fuera de la UE, la mayoría de los cuales no eran titulares de visados de trabajo y podían desempeñar cualquier empleo».
Apoyo a Farage
La fallida política migratoria y las dificultades para acelerar el crecimiento económico han provocado un aumento de la indignación pública y un rechazo hacia los dos grandes partidos. Algo que, paradójicamente, ha beneficiado a uno de los grandes impulsores del Brexit, el populista Nigel Farage. «Farage ha logrado evitar que se le culpe de los fracasos del Brexit alegando que no había nada malo en ello, sino que el problema radica únicamente en la forma en que Boris Johnson y el Gobierno actual lo han llevado a cabo», explica el economista Jonathan Portes, profesor de la King’s College de Londres y colaborador del centro de pensamiento ‘UK in a Changing Europe’.
La incapacidad para frenar el ascenso del partido de Farage ha sido uno de los motivos de la dimisión del primer ministro, Keir Starmer, este lunes. Reform UK sigue liderando las encuestas con una cómoda ventaja, a pesar de que el apoyo a un reingreso a la Unión Europea no para de crecer: un estudio reciente, elaborado por YouGov, apunta a que un 55% de los británicos estaría a favor, frente a un 34% que se posiciona en contra. El creciente apoyo a un regreso al club comunitario, sin embargo, no se explica tanto por un cambio de opinión entre los partidarios del Brexit, sino más bien a las modificaciones en la configuración del electorado en la última década, marcadas por la entrada de votantes jóvenes, mayoritariamente favorables a un regreso a la UE, y el fallecimiento de personas mayores, la mayoría de ellas partidarias del Brexit.
Acercamiento a Europa
Las guerras en Ucrania y en Oriente Medio han empujado al Gobierno laborista a buscar una mayor cooperación con Europa en materia energética y de defensa, mientras que el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump y de sus políticas proteccionistas le ha obligado hacer lo mismo en materia comercial. Starmer confiaba en cerrar nuevos acuerdos en una cumbre bilateral con Bruselas este verano —incluida la eliminación de los controles sanitarios y fitosanitarios a los productos agrícolas para reducir la carga burocrática en las fronteras y la firma de un nuevo acuerdo de movilidad juvenil— pero su dimisión ha dejado la firma de estos pactos en el aire.
Por ahora, el acercamiento a Europa ha avanzado más lento de lo esperado. Algunas formaciones, como el Partido Liberal Demócrata o los Verdes, han presionado al Gobierno para que vaya más allá y plantee un regreso al mercado único y la unión aduanera, o incluso un reingreso al club comunitario. Algo que también han apoyado representantes del Partido Laborista. Pero los expertos ven poco probable que algo así ocurra antes del fin de la legislatura, previsto para 2029, ya que los laboristas no incluyeron esta propuesta en su programa electoral y el sucesor del actual primer ministro no contará con el mandato de los votantes para llevarla a cabo.
«Es comprensible que los países europeos no estén dispuestos a entablar conversaciones serias con el Reino Unido hasta que el electorado británico haya manifestado que eso es lo que quiere», explica Portes. «Y con Nigel Farage a la cabeza en las encuestas, ¿por qué iba la UE a perder el tiempo si todo podría dar un vuelco en las próximas elecciones generales?».
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
En la sección: El Periódico – internacional
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