Unos raros cascos militares de 1.500 años hallados en Nínive revelan una avanzada tecnología del latón que podría reescribir la historia del Imperio persa

Durante décadas, cuando los historiadores hablaban de la metalurgia del Imperio sasánida, la atención se centraba casi siempre en el bronce, la plata o el oro. Sin embargo, una nueva investigación acaba de poner el foco sobre un material mucho menos estudiado que podría cambiar parte de lo que sabemos sobre la tecnología persa de la Antigüedad tardía. El protagonista es el latón, una aleación de cobre y zinc que los artesanos sasánidas ya utilizaban hace unos 1.500 años tanto en objetos ornamentales como en equipamiento militar.
El hallazgo no procede de una excavación reciente ni de un tesoro espectacular recién descubierto. En realidad, surge de la combinación de materiales arqueológicos excavados hace años, colecciones conservadas en museos y técnicas científicas modernas capaces de analizar la composición exacta de los metales. El resultado, tal y como ha revelado un estudio publicado en la revista Archaeological Research in Asia, muestra que el Imperio sasánida experimentó con el latón de una forma mucho más sofisticada de lo que se pensaba.
La investigación ha sido realizada por Mark E. Davis, Aude Mongiatti, St John Simpson y Marcos Martinón-Torres, especialistas vinculados al British Museum y a la Universidad de Cambridge. Su trabajo se ha centrado en dos enclaves situados en extremos opuestos del mundo sasánida: Merv, en el actual Turkmenistán, y Nínive, en el norte de Irak.
La elección de ambos lugares no es casual. Durante siglos, Merv fue uno de los grandes centros urbanos y estratégicos del noreste del imperio, una ciudad clave para controlar las rutas comerciales que conectaban Irán con Asia Central. Nínive, por su parte, había sido la legendaria capital del Imperio asirio muchos siglos antes, pero continuó habitada durante la época sasánida. Analizar materiales procedentes de ambos territorios permitía comprobar si el uso del latón era una práctica local o si estaba más extendida de lo que se sospechaba.
Los resultados apuntan claramente hacia la segunda opción.
Hoy el latón es un material común, pero producirlo en la Antigüedad era una tarea compleja. A diferencia del bronce, obtenido mezclando cobre y estaño, el latón requería incorporar zinc al cobre mediante un proceso conocido como cementación.
Antes de que existieran métodos para destilar zinc, los metalúrgicos calentaban cobre junto con minerales ricos en zinc y carbón vegetal. Durante el proceso, el zinc se vaporizaba y penetraba en el cobre, creando la aleación. Era una operación técnicamente exigente que exigía experiencia y control de la temperatura.
Precisamente por esa dificultad, los investigadores consideran especialmente significativa la presencia de latón en diferentes puntos del Imperio sasánida entre los siglos IV y VII d.C.
En Merv, el equipo analizó decenas de fragmentos metálicos recuperados durante excavaciones arqueológicas realizadas entre 1992 y 2000. Los estudios mediante fluorescencia de rayos X y microscopía electrónica permitieron identificar varios objetos fabricados con aleaciones ricas en zinc.
Entre ellos aparecieron elementos de adorno personal como una horquilla decorada con lapislázuli y vidrio coloreado, fragmentos de brazaletes, cuentas de collar, anillas y pequeñas piezas de fijación. Algunos de estos objetos contenían porcentajes de zinc que alcanzaban valores cercanos al 20 % e incluso superiores, una cifra demasiado elevada para considerarla accidental.
Lo más interesante es que estos hallazgos permiten observar una evolución tecnológica a lo largo del tiempo.

Los cascos no eran simples piezas de hierro: combinaban láminas de latón y componentes metálicos cuidadosamente diseñados para ofrecer protección, resistencia y una apariencia dorada.
Del prestigio visual a las ventajas técnicas
Los objetos más antiguos identificados en Merv, datados entre los siglos IV y V, fueron fabricados mediante fundición. En otras palabras, el metal se vertía en moldes para obtener la forma deseada.
Según los autores del estudio, en esta primera fase el atractivo principal del latón probablemente era su apariencia. Gracias a su tonalidad dorada, esta aleación podía recordar al oro y ofrecer una imagen prestigiosa a un coste mucho menor.
En sociedades profundamente jerarquizadas, la apariencia tenía un enorme valor social. Una horquilla brillante o un brazalete de aspecto dorado podían funcionar como símbolos de estatus para grupos que no tenían acceso a los metales preciosos reservados a las élites.
Sin embargo, la situación cambia en los materiales más tardíos.
Las piezas correspondientes a los siglos VI y VII muestran un uso creciente de láminas de latón trabajadas a martillo. En este caso ya no se trataba únicamente de aprovechar el color del material. Los artesanos estaban utilizando conscientemente sus propiedades mecánicas.
El latón es más maleable que muchas variedades de bronce. Puede perforarse, recortarse, doblarse y remacharse con mayor facilidad, además de soportar mejor ciertos procesos de trabajo en frío. Eso lo convertía en una opción especialmente interesante para fabricar chapas, recubrimientos y elementos ensamblados.
Los investigadores consideran que esta diferencia es clave para comprender la difusión del material. Mientras el latón fundido refleja principalmente una elección estética, el latón trabajado en láminas demuestra un conocimiento técnico más avanzado de sus ventajas.

Los cascos de Nínive que han cambiado la historia
La prueba más espectacular apareció lejos de Merv, en la antigua ciudad de Nínive.
Allí se conservan algunos de los escasos cascos militares sasánidas que han llegado hasta nuestros días. Tres de ellos forman parte de las colecciones del British Museum y constituyen ejemplos excepcionales de la ingeniería militar persa de finales del periodo sasánida.
A simple vista parecen cascos de hierro similares a otros utilizados en la Antigüedad tardía. Sin embargo, las radiografías y los análisis químicos han revelado una realidad mucho más compleja.
Los cascos estaban construidos mediante varias placas unidas con remaches, una solución habitual para evitar las enormes dificultades que suponía forjar una pieza completa de hierro. Lo sorprendente es que muchas de esas estructuras incorporaban láminas y componentes de latón.
En algunos casos, las placas de hierro estaban recubiertas por finas chapas de latón dobladas cuidadosamente sobre los bordes. Los remaches y tiras de refuerzo también estaban fabricados con esta aleación.
Las imágenes radiográficas permitieron incluso observar detalles del proceso de fabricación. En uno de los cascos, por ejemplo, una pequeña ausencia de latón quedaba oculta bajo una tira de refuerzo, lo que sugiere que el artesano aprovechó el material al máximo para evitar desperdicios.
Lejos de ser una simple decoración, el latón formaba parte de un diseño cuidadosamente planificado.
Por un lado, el hierro proporcionaba resistencia y protección. Por otro, el latón ofrecía una apariencia brillante y dorada que reforzaba el impacto visual del equipamiento militar.

¿Era el ejército el motor de esta innovación?
Uno de los aspectos más sugerentes del estudio es la posibilidad de que el ejército sasánida desempeñara un papel decisivo en la expansión del latón.
Los cascos de Nínive no son un caso aislado. Los investigadores recuerdan que existen otros hallazgos similares en Irán, incluyendo armaduras de escamas y piezas de armamento que también incorporan componentes de latón.
Si este patrón se confirma en futuras investigaciones, podría indicar que la demanda militar impulsó la producción y distribución de esta aleación a gran escala.
La hipótesis resulta especialmente interesante porque el Imperio sasánida desarrolló durante sus últimos siglos una estructura militar altamente organizada. Las fortificaciones monumentales de la frontera norte, como la muralla de Gorgan, reflejan la capacidad administrativa y logística del Estado persa.
Un ejército profesional requería equipamiento estandarizado, talleres especializados y cadenas de suministro estables. En ese contexto, el latón podía ofrecer ventajas tanto funcionales como estéticas.
Los autores plantean que el Estado sasánida pudo haber favorecido indirectamente la expansión de esta tecnología mediante el control de recursos estratégicos y la organización de la producción.

El eslabón perdido antes del auge islámico del latón
La importancia histórica de este descubrimiento va más allá de los propios sasánidas.
Los investigadores compararon los materiales de época sasánida con objetos procedentes del Merv islámico del siglo IX. La diferencia era evidente. En el periodo islámico aparecían más piezas fabricadas con latón y las aleaciones presentaban composiciones más homogéneas y refinadas.
Esto sugiere que la gran expansión del latón que caracterizó al mundo islámico no surgió de la nada. Los experimentos realizados durante los siglos finales del Imperio sasánida pudieron actuar como una fase previa de aprendizaje e innovación.
En otras palabras, el latón que acabaría dominando buena parte de la producción metálica medieval en Oriente Próximo ya estaba siendo explorado siglos antes por artesanos persas.
La investigación también demuestra la importancia de revisar colecciones antiguas con nuevas tecnologías. Muchos objetos catalogados simplemente como “bronce” o “aleación de cobre” esconden información crucial sobre las capacidades técnicas de las sociedades que los produjeron.
Gracias a estos análisis, una serie de fragmentos metálicos aparentemente modestos y unos cascos conservados en museos han permitido reconstruir una historia mucho más amplia: la de unos metalúrgicos que, en los confines del Imperio sasánida, estaban experimentando con un material que terminaría transformando la cultura material de todo Oriente Medio.
Referencias
- Davis, M. E., Mongiatti, A., Simpson, S. J., & Martinón-Torres, M. (2026). Brass in the Sasanian frontiers: Assessing metallurgical innovation through archaeological finds at Merv and Nineveh. Archaeological Research in Asia, 46(100688), 100688. doi:10.1016/j.ara.2026.100688
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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