El fado, el largo viaje del lumpen hasta Rosalía


Lo último que necesitaba el fado para consolidar la autoestima fue la devoción de Rosalía. No es que la canción tradicional portuguesa atravesase malos momentos, pero después de que la diva que todo lo puede invitase a Carminho, la más iconoclasta de las fadistas actuales, a participar en su disco Lux y en los conciertos que dio en Lisboa en abril, todo adquiere una dimensión mayor. Rosalía cantaba fados en sus noches de taberna en Barcelona cuando nadie la perseguía ni la imitaba. Y Carminho siempre repite que escuchaba fados desde la barriga de su madre, que acabaría abriendo una casa de fados en Lisboa. Dos predestinadas a encontrarse. Juntas interpretan Memória, escrita por la portuguesa e incluida en el álbum de la catalana. Una de esas canciones que cortan como una navaja. Que al fado le haya salido una embajadora como Rosalía solo permite aventurar que se avecinan tiempos aún más felices.
Fuente de TenemosNoticias.com: elpais.com
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