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La nueva teoría sobre la inscripción de Siloam que sacude la arqueología bíblica: ¿podría tratarse de un mensaje a los muertos de 2.700 años?

📅 🕐 hace 4 d🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
La nueva teoría sobre la inscripción de Siloam que sacude la arqueología bíblica: ¿podría tratarse de un mensaje a los muertos de 2.700 años?
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En las entrañas de Jerusalén, tallada en la roca viva de un túnel oscuro, se emplaza una de las inscripciones hebreas más antiguas y enigmáticas que se conservan: la inscripción de Siloam. El texto, cincelado hace unos 2.700 años, narra el momento en que dos cuadrillas de obreros que excavaban desde extremos opuestos se encontraron bajo tierra. Durante generaciones, los expertos han interpretado estas palabras como una celebración del logro. Ahora, un lingüista israelí lo pone todo en duda con una pregunta que podría cambiar por completo el significado del hallazgo.

¿Y si la inscripción no se hubiera escrito para los vivos? Esa es la provocadora hipótesis que Ariel Cohen, catedrático de Lingüística en la Universidad Ben-Gurión del Néguev, ha presentado en 2026 en la revista Biblical Archaeology Review. Según el estudioso, la lectura minuciosa del texto revela una serie de anomalías que la interpretación tradicional nunca ha logrado explicar satisfactoriamente: la posición equívoca del texto, el uso de una palabra sin equivalente en la Biblia hebrea y el emplazamiento de la inscripción en un lugar de oscuridad absoluta.

La hipótesis de Cohen podría reescribir la historia de este monumento. Desde su perspectiva, la crónica de una obra de ingeniería llegada a buen puerto podría convertirse en una elegía funeraria grabada en piedra.

El texto, cincelado en la piedra hace unos 2.700 años, narra el momento en que dos cuadrillas de obreros que excavaban desde extremos opuestos se encontraron bajo tierra.

Inscripción de Siloam
Inscripción de Siloam. Fuente: Wikikati/Wikimedia

Una joya de la epigrafía hebrea antigua

El túnel de Siloam constituye una obra de ingeniería extraordinaria. Sus constructores excavaron más de 530 metros de roca caliza bajo la ciudad de Jerusalén para conducir el agua desde el manantial de Gihón hasta el estanque de Siloam, probablemente durante el reinado de Ezequías, en el siglo VIII a. C. La inscripción, grabada en la pared del túnel, se descubrió en 1880, cuando un niño chapoteaba en su interior.

El texto hebreo describe el sonido de los picos, el progresivo acortamiento de la distancia que separa a las dos cuadrillas, cada una avanzando desde un extremo opuesto del túnel, y el instante del encuentro. Su estilo es vívido, casi cinematográfico. La interpretación dominante lo ha considerado siempre un texto conmemorativo: la firma colectiva de unos obreros orgullosos de su hazaña. Sin embargo, Cohen detecta tres problemas que esta lectura histórica no parece resolver.

La interpretación dominante lo ha considerado siempre un texto conmemorativo: la firma colectiva de unos obreros orgullosos de su hazaña. Sin embargo, Cohen detecta tres problemas.

Fuente de Gihon
Fuente de Gihón. Fuente: Deror_avi/Wikimedia

Tres anomalías que desafían la versión oficial

El primer problema es geográfico. La inscripción no está situada en el punto donde las dos cuadrillas se encontraron. Ese lugar, perfectamente identificable en el túnel por un patrón en zigzag característico de los cortes en la roca, se halla muy lejos de donde apareció el texto. ¿Por qué colocar, entonces, una conmemoración en el sitio equivocado?

El segundo problema que detecta Cohen es de naturaleza acústica. El texto afirma que los obreros se escucharon mutuamente cuando los separaban tan solo 5 pies (algo menos de metro y medio). Sin embargo, los estudios de acústica en túneles de piedra caliza demuestran que el sonido de los picos habría podido oírse desde una distancia mucho mayor. La inscripción recrea un momento que, técnicamente, no pudo ocurrir en el lugar donde se colocó la piedra.

La tercera y última cuestión que plantea Cohen es quizás la más perturbadora. Por definición, un monumento está concebido para ser visto. Sin embargo, la inscripción de Siloam se encuentra en un túnel oscuro y sin ventilación, al que nadie accedía en la Antigüedad una vez terminada la obra. Por otro lado, la ejecución de la inscripción requirió tiempo, habilidad y un esfuerzo considerables. Alguien se tomó muchas molestias para inscribir un texto en un lugar donde nadie podría leerlo. A menos, claro está, que los destinatarios no fueran los vivos.

La inscripción se halla muy lejos de donde las dos cuadrillas se encontraron, en un lugar oscuro y de difícil acceso donde nadie podía leerla.

Vestigios del estanque de Siloam
Vestigios del estanque de Siloam. Fuente: Markbarnes/Wikimedia

La palabra sin traducción que lo cambia todo

La nueva interpretación que propone Cohen deriva de sola palabra: zdh. El texto relata que, mientras las cuadrillas avanzaban la una hacia la otra, alguien gritó a causa de un zdh en la roca. La traducción habitual propone que se trata de una fisura, algo que habría permitido a los obreros escucharse a través de la piedra. El problema es que no existe ninguna evidencia lingüística que respalde esa interpretación. Tampoco se ha localizado fisura alguna en ese punto del túnel.

La palabra zdh no aparece en ningún otro lugar de la Biblia hebrea, aunque sí lo hace la raíz de la que podría derivar (zwd o zyd). En concreto, se cita en el Salmo 124, versículos 4 y 5, un pasaje en el que esa raíz evoca la imagen de las aguas desbordadas y torrentosas. Cohen propone que zdh podría referirse a una irrupción repentina y violenta de agua. La construcción del túnel exigía bloquear el caudal del manantial de Gihón para que no inundara el trabajo. Si esa barrera cedía, las consecuencias podían ser catastróficas. Quizás una de esas irrupciones provocó la muerte de algunos trabajadores. La inscripción, por tanto, podría conmemorar ese accidente.

La nueva interpretación que propone Cohen deriva de la palabra zdh, que evoca la imagen de aguas desbordadas y torrentosas. Sugiere que un caudal incontrolable pudo provocar la muerte de los obreros.

Copia de la inscripción in situ
Copia de la inscripción in situ. Fuente: Tamar Hayardeni/Wikimedia

Un consuelo para los que nunca vieron la obra terminada

¿Por qué escribir para los muertos? En el Israel de la Edad del Hierro, los enterramientos secundarios eran frecuentes. Los fallecidos reposaban primero en una tumba provisional durante meses o años, antes de que sus huesos se trasladaran al lugar de descanso definitivo. Durante ese intervalo, se creía que los muertos permanecían cerca de los lugares que habían conocido en vida. Sus almas seguían vinculadas al mundo terrenal, inquietas y necesitadas de consuelo.

Desde esa perspectiva, el mensaje grabado en el túnel cobra un nuevo sentido. Cohen lee el texto como una forma de consuelo: los compañeros supervivientes habrían querido comunicar a los caídos que la obra estaba terminada. El agua fluía. Se había concluido el trabajo que habían comenzado juntos.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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