Israel y Hezbolá intensifican sus ataques sin un alto el fuego a la vista sobre el terreno | elperiodico.com

El presidente de EEUU, Donald Trump, definió un alto el fuego «en esa parte del mundo, cuando se dispara de una manera más moderada». Pero las acciones del Ejército israelí en el Líbano no cumplen del todo con su definición. La intensidad de los ataques contra territorio libanés no ha disminuido y el reguero de sangre sigue tiñendo la tierra de los cedros. Durante la noche del jueves al viernes, al menos 11 personas han perdido la vida en el sur del país, la mayoría en la ciudad de Tiro, la principal urbe costera de la región. En las últimas horas, Tel Aviv ha ordenado el desalojo forzado de siete aldeas más en el distrito de Sidón. En algunas de ellas, están desplazadas cientos de personas que son obligadas a huir de nuevo.
Mientras, desde Washington y Beirut, los líderes insisten en el cese de hostilidades, el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, sigue su propio camino. En una reunión con su gabinete el jueves por la noche, el mandatario ha asegurado a los ministros de su Gobierno que «por el momento no hay acuerdo» con Hezbolá y que, por eso, no someterá a votación la última versión del alto el fuego negociado por Estados Unidos hasta que la milicia acepte sus términos, de acuerdo al medio israelí Ynet. Los ministros habrían criticado la frágil tregua, exigiendo que fuera votada en el gabinete antes de que Tel Aviv acepte sus términos, pero Netanyahu se negó a convocar la votación: «Hezbolá se opone, por lo tanto no tomaré una decisión; si está de acuerdo, lo presentaré para su aprobación».
Necesidades humanitarias crecientes
Hezbolá, por su parte, ha rechazado las condiciones de la tregua y mantiene su estrategia. Un oficial israelí murió este jueves en un ataque con misiles antitanque guiados de la milicia en el sur del Líbano. Al menos 26 soldados y un contratista han perdido la vida desde el reinicio de las intensas hostilidades el pasado 2 de marzo. La mayoría han muerto durante la tregua. Esta noche el grupo chií ha anunciado nuevos ataques contra tropas israelíes posicionadas cerca del castillo medieval de Beaufort, un lugar estratégico al sur de la ciudad de Nabatiye que el Ejército israelí ocupó el domingo. Según el medio libanés L’Orient-Le Jour, las tropas israelíes intentaron de nuevo ampliar su incursión terrestre hacia la aldea de Ghandourieh, en el distrito fronterizo de Bint Jbeil, donde combatientes de Hezbolá les tendieron una emboscada, obligándolos a retirarse.
La situación humanitaria en el país alcanza niveles catastróficos. Con el aumento de las órdenes de desalojo en el distrito de Sidón, miles de familias que habían huido de sus aldeas más al sur de esta región, a 40 kilómetros de Beirut, han tenido que volver a desplazarse. Ante estas necesidades humanitarias crecientes, Naciones Unidas ha duplicado su llamamiento de ayuda al Líbano. Este viernes la organización lanza una llamada de ayuda al Gobierno libanés para recaudar 331,5 millones de dólares adicionales y así llegar a 1,4 millones de personas, elevando el total del llamamiento a 639,9 millones de dólares. Hasta el 31 de mayo, había recibido 185,9 millones de dólares. «En los últimos tres meses, las comunidades de todo el Líbano se han enfrentado a una situación terrible debido a la escalada de hostilidades«, ha denunciado Imran Riza, coordinador residente y humanitario de la ONU.
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