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Se descubre que un uso más inteligente de la tierra puede desbloquear la biodiversidad, el clima y los beneficios económicos en 146 países

📅 🕐 hace 4 h🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Se descubre que un uso más inteligente de la tierra puede desbloquear la biodiversidad, el clima y los beneficios económicos en 146 países
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Un equipo de científicos ha confirmado que una gestión más inteligente del suelo podría aumentar la mitigación climática en más de 200.000 millones de toneladas de CO₂ equivalente o generar más de 350.000 millones de dólares adicionales de valor económico sin perjudicar la biodiversidad ni la producción agrícola. El hallazgo, obtenido tras analizar 146 países, cuestiona una de las ideas más arraigadas de las últimas décadas: que proteger la naturaleza siempre implica renunciar al crecimiento económico.

Los resultados, publicados en la revista Science, sugieren que gran parte del planeta está utilizando sus paisajes de forma ineficiente. En otras palabras, existen oportunidades reales para obtener simultáneamente más beneficios ambientales y más riqueza mediante cambios estratégicos en el uso del territorio.

Pero hay un detalle especialmente llamativo. Los investigadores descubrieron que la mayoría de los países se encuentran muy lejos de alcanzar el máximo potencial de sus tierras. Eso significa que muchas de las aparentes tensiones entre agricultura, conservación y desarrollo podrían resolverse con decisiones más inteligentes, sin necesidad de elegir entre una prioridad y otra.

La frontera invisible que separa el potencial de la realidad

Durante décadas, los responsables políticos han trabajado bajo una premisa aparentemente incuestionable: dedicar más terreno a la conservación implica producir menos alimentos o generar menos ingresos. Sin embargo, este nuevo estudio demuestra que esa visión es demasiado simplista para describir la complejidad de los sistemas terrestres.

Para llegar a esta conclusión, un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Minnesota desarrolló una herramienta inédita denominada “frontera de eficiencia del paisaje”. Se trata de un modelo capaz de calcular cuáles son las combinaciones óptimas entre conservación de biodiversidad, captura de carbono y generación de valor económico en cada país.

Para llegar a esta conclusión, un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Minnesota desarrolló una herramienta inédita denominada “frontera de eficiencia del paisaje”.

La investigación integró enormes cantidades de información espacial, ecológica y económica. Los científicos analizaron datos relacionados con ecosistemas, especies, cultivos agrícolas, ganadería, bosques y emisiones de gases de efecto invernadero. El objetivo era determinar qué resultados son realmente posibles cuando se gestiona el territorio de la manera más eficiente.

Los resultados fueron sorprendentes. En la mayoría de las naciones estudiadas, los usos actuales del suelo se encuentran muy por debajo de su potencial óptimo. Esto significa que existe margen para mejorar simultáneamente varios indicadores clave sin necesidad de asumir pérdidas significativas en otros ámbitos.

La idea puede parecer contraintuitiva. ¿Cómo es posible producir más valor económico y al mismo tiempo mejorar la biodiversidad? La respuesta está en la distribución estratégica de las actividades humanas sobre el territorio. No todas las hectáreas ofrecen el mismo rendimiento agrícola ni poseen el mismo valor ecológico. Y ahí aparece una de las claves del estudio.

El secreto está en colocar cada actividad donde genera más beneficios

Una parte importante de las ganancias identificadas proviene de reasignar determinados usos del suelo hacia zonas más adecuadas. Algunas áreas agrícolas presentan rendimientos relativamente bajos mientras ocupan espacios con gran importancia para la biodiversidad o la captura de carbono.

En esos casos, restaurar ecosistemas naturales puede generar beneficios ambientales extraordinarios con costes económicos relativamente reducidos. Paralelamente, trasladar la producción a terrenos más productivos permite mantener o incluso aumentar los niveles de rendimiento.

Los investigadores también identificaron otro factor decisivo: la intensificación agrícola sostenible. En numerosos países de renta baja, los rendimientos agrícolas siguen siendo muy inferiores a los que podrían alcanzarse mediante mejores prácticas de gestión, tecnología y conocimiento agronómico.

Los investigadores también identificaron otro factor decisivo: la intensificación agrícola sostenible. 

Este aspecto resulta especialmente relevante porque la población mundial continúa creciendo. Tradicionalmente, aumentar la producción de alimentos se asociaba con expandir la frontera agrícola. Sin embargo, el estudio sugiere que gran parte de la demanda futura podría satisfacerse mejorando la productividad de las tierras ya cultivadas.

Pero hay un dato que desconcierta incluso a algunos expertos. Las mejoras potenciales son tan grandes que desafían la narrativa dominante sobre los inevitables sacrificios entre economía y medio ambiente.

Según los cálculos agregados para los 146 países analizados, sería posible incrementar la mitigación climática en más de un 20% sin reducir otros objetivos esenciales relacionados con biodiversidad y desarrollo económico. Del mismo modo, el valor económico neto derivado de agricultura, ganadería y silvicultura podría aumentar más de un 80% sin deteriorar los indicadores ambientales considerados.

Estas cifras no representan pequeñas optimizaciones. Se trata de transformaciones capaces de alterar profundamente las estrategias internacionales sobre desarrollo sostenible durante las próximas décadas.

Crédito: Sergio Parra

Una nueva hoja de ruta para gobiernos, bancos y organismos internacionales

Los hallazgos llegan en un momento especialmente delicado para el planeta. La humanidad se enfrenta simultáneamente a una crisis climática, una acelerada pérdida de biodiversidad y crecientes necesidades de desarrollo económico. Resolver uno de estos problemas suele percibirse como un obstáculo para resolver los demás.

Precisamente por ello, los autores consideran que su investigación puede convertirse en una herramienta estratégica para gobiernos, bancos multilaterales y organismos internacionales.

Instituciones como el Banco Mundial, fondos de inversión para el desarrollo y agencias de cooperación necesitan decidir dónde dirigir miles de millones de dólares cada año. Disponer de mapas que identifiquen las mayores oportunidades de mejora permite orientar esos recursos hacia proyectos con impactos mucho más amplios.

Instituciones como el Banco Mundial, fondos de inversión para el desarrollo y agencias de cooperación necesitan decidir dónde dirigir miles de millones de dólares cada año. 

La investigación también ofrece una perspectiva optimista en un contexto dominado frecuentemente por mensajes de escasez y sacrificio. En lugar de plantear únicamente restricciones, los científicos muestran la existencia de oportunidades todavía desaprovechadas.

No obstante, los autores subrayan que este trabajo representa solo una primera aproximación. Existen numerosos servicios ecosistémicos y actividades económicas que todavía no han sido incorporados al modelo. La realidad es aún más compleja y probablemente contenga beneficios adicionales que todavía no han sido cuantificados.

Aun así, el mensaje central emerge con una claridad difícil de ignorar: el conflicto entre prosperidad económica y conservación ambiental no siempre es inevitable. En muchos casos, el verdadero problema no es la falta de recursos, sino la forma en que se distribuyen y gestionan.

Como un tablero gigantesco observado desde el espacio, el planeta revela patrones invisibles cuando se analizan todas sus piezas al mismo tiempo. Y quizá la gran lección de este estudio sea precisamente esa: que la naturaleza y la economía no son rivales condenados a enfrentarse, sino engranajes de una misma maquinaria cuyo rendimiento depende de encontrar el equilibrio adecuado.

Referencias

  • Polasky, Stephen, et al. “Landscape Efficiency Frontiers for Biodiversity, Climate Mitigation, and Net Economic Value.” Science (2026). DOI: 10.1126/science.aea9058.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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