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Humor y Curiosidades

Descubren que los pergaminos medievales guardan un archivo genético de más de 1.000 años de historia animal

📅 🕐 hace 22 h🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Manuscrito
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Durante siglos, los manuscritos medievales, ya fueran textos sagrados, crónicas históricas u obras filosóficas, se han estudiado por su contenido. Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la Universidad de Duke y la Universidad de Sídney Oeste acaba de demostrar que esos mismos documentos guardan un segundo archivo, invisible a simple vista y hasta ahora casi inexplorado: el ADN de los animales cuyas pieles sirvieron de soporte para escribirlos. El estudio, publicado en 2026 en la revista Manuscript Studies, plantea un cambio de paradigma en la forma de entender los fondos documentales medievales.

El pergamino como soporte de escritura dominó el panorama desde el siglo IV hasta el XV d. C. Se estima que hoy en día entre mil y tres mil millones de piezas individuales de pergamino sobreviven en bibliotecas, museos e instituciones de todo el mundo. Hasta ahora, esos materiales se habían tratado como meros portadores de texto. La nueva disciplina de la biocodicología, que estudia los manuscritos a través de la evidencia biológica que contienen, propone ir mucho más lejos: extraer del propio material información genética de los animales, las rutas comerciales por las que viajaron sus pieles y hasta los agentes patógenos que los aquejaron.

La nueva disciplina de la biocodicología estudia los manuscritos a través de la evidencia biológica que contienen.

Manuscrito
Manuscrito. Fuente: Pixabay

El pergamino como un ámbar de la vida animal

Bruce Holsinger, en su obra de 2023 On Parchment (Sobre el pergamino), señala la conexión etimológica entre los términos «archivo» y «arca». Se trata de una metáfora especialmente pertinente, pues los manuscritos medievales son, al mismo tiempo, depósitos de textos y vestigios animales. Transformadas en pergamino, las pieles de millones de animales se conservan en las colecciones de todo el mundo, muchas de ellas en excelente estado de conservación, datadas y georreferenciadas. Los autores del estudio estiman que no existe ningún yacimiento arqueológico que se aproxime siquiera a semejante registro de vida animal.

El pergamino, que se fabricó sobre todo con piel de oveja, cabra o ternera, preserva en su interior ADN mitocondrial y, en menor medida, nuclear. El ADN mitocondrial se hereda por línea materna y permite determinar la especie del animal, establecer relaciones de parentesco entre los ejemplares de un mismo códice y asignar haplogrupos que reflejan el origen geográfico de las poblaciones.

Un manuscrito cuyas pieles procedan de animales emparentados directamente, por ejemplo, sugiere una producción local y monástica. Un texto confeccionado con las pieles de individuos sin relación genética, por el contrario, apunta a un comercio urbano de materias primas, como el que existía en el Londres o el París bajomedievales. La información genética de los pergaminos, por tanto, revela aspectos como la economía, la ganadería y la historia social.

Es posible extraer del propio material información genética de los animales, las rutas comerciales por las que viajaron sus pieles y hasta los agentes patógenos que los aquejaron.

Vacas
Vacas. Fuente: Pixabay

Dos herramientas, ningún daño

El equipo empleó dos métodos para recoger el material celular. Ambas técnicas son completamente no destructivas y dejan los documentos intactos. El primero consiste en frotar la superficie del pergamino con una goma de PVC estándar (la misma que usan los restauradores para limpiar documentos). Esta acción genera una carga electrostática capaz de capturar proteínas y células. El segundo emplea un cepillo de citología que roza suavemente la superficie.

El gran salto cualitativo lo proporciona la secuenciación de nueva generación o secuenciación paralela masiva. A diferencia de los métodos tradicionales, que necesitaban grandes cantidades de ADN íntegro, esta tecnología (la misma que permitió a Svante Pääbo secuenciar el genoma del neandertal, trabajo que le valió el Premio Nobel en 2022) trabaja con fragmentos diminutos y degradados. Eso resulta crucial cuando se trata de material biológico de siglos de antigüedad.

Tras el muestreo, el ADN aislado se convierte en una biblioteca de secuenciación, se enriquece mediante captura por hibridación para poder seleccionar únicamente el ADN mitocondrial de las especies animales y se secuencia en un sistema MiniSeq de Illumina. Los datos resultantes se autentican siguiendo cuatro criterios independientes antes de ser aceptados.

Un manuscrito cuyas pieles procedan de animales emparentados directamente sugiere una producción local y monástica. Un texto confeccionado con las pieles de individuos sin relación genética apunta a un comercio urbano de materias primas.

Ovejas
Ovejas. Fuente: Pixabay

La oveja reina en Inglaterra, la cabra domina en Etiopía

El corpus analizado abarca 91 manuscritos que van desde el siglo VIII hasta el XX, procedentes de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Grecia, el Mediterráneo oriental, Etiopía y Armenia. Los formatos incluyen códices, rollos, hojas sueltas y fragmentos. De los 351 muestras procesadas, 204 (el 58%) superaron los cuatro criterios de autenticación.

El equipo comprobó que, en los manuscritos ingleses, el 80% de las pieles procedía de oveja, un reflejo de la importancia de la ganadería ovina en la economía medieval británica. En los manuscritos europeos continentales, la distribución es casi idéntica entre cabra, oveja y vaca, una ratio que refleja la diversidad ganadera del sur de Europa. En lo que respecta a los manuscritos etíopes, el 76% procedía de piel de cabra, en consonancia con la cabaña ganadera de África Oriental. Los manuscritos de Asia occidental, que incluyen textos griegos, armenios y hebraicos, arrojaron un resultado llamativo: el 100% de las pieles identificadas se obtuvieron de ovejas.

En los manuscritos europeos continentales, la distribución es casi idéntica entre cabra, oveja y vaca, una ratio que refleja la diversidad ganadera del sur de Europa.

Manuscrito medieval
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Un horizonte que apenas comienza

La identificación de las especies con las que se confeccionó el pergamino constituye el primer peldaño. Los investigadores ya están trabajando para aplicar técnicas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa ddPCR) digital por goteo para determinar el sexo de los animales. La secuenciación de ADN avanzada permitirá en el futuro detectar bacterias, virus y otros microorganismos presentes en el pergamino. Se espera que este método abra vías inéditas para estudiar tanto las epidemias medievales como la evolución de razas ganaderas.

Referencias

  • Stinson, T. L., Scheible, M. K. R., Thomas, R., Wagner, N. E., Breen, M., Callahan, B. J. y Meiklejohn, K. 2026. «Adventures in the Animal Archive: New Techniques for the Genetic Analysis of Parchment Manuscripts». Manuscript Studies: A Journal of the Schoenberg Institute for Manuscript Studies, 11(1): 136-169. DOI: https://doi.org/10.1353/mns.2026.a990234

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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