La fiebre espacial lleva tiempo encendida en bolsa: las otras estrellas de Wall Street que han empezado a brillar antes de SpaceX

De todos los rallys espectaculares que se están protagonizando en los mercados, el sector aeroespacial brilla con luz propia. La salida a bolsa de SpaceX está poniendo en el mapa a otras compañías del sector enfocadas a los satélites. Planet Labs y BlackSky Technology, hermanas pequeñas de la compañía de Elon Musk, suben este ejercicio más de un 60%. De todo el sector destaca la prima lejana. Satellogic, un pequeño fabricante de satélites de Uruguay, que cotiza en el Nasdaq, y que se revaloriza más de un 230% en lo que va de año.
Pese a lo exótico que suena, Satellogic tiene como presidente del consejo y uno de sus grandes inversores al exsecretario del Tesoro de EEUU Steven Mnuchin, mano derecha económica de Trump, y fabrica a las afueras de Montevideo. Como todo el sector, sus números todavía no muestran el potencial que ve el mercado en este tipo de compañías. El fabricante todavía registra pérdidas de 118 millones de dólares. Nada que ver con los números rojos operativos de 1.900 millones con los que va a debutar SpaceX. Pero sí refleja la constante del sector, negocios que no han alcanzado su breakeven.
Las compañías espaciales se están beneficiando de la euforia alimentada por SpaceX, la compañía de Elon Musk, prevista para finales de esta semana. Pero entrañan muchos riesgos. La explosión el mes pasado de un cohete de Blue Origin, la compañía espacial de Jeff Bezos, puso de manifiesto los peligros y desafíos inherentes a una industria que todavía está madurando.
Además, la euforia en torno a las acciones espaciales podría significar que gran parte del potencial futuro de estas acciones ya está reflejado en su precio. Planet Labs, por su parte, es una compañía estadounidense de satélites de observación terrestre. Su objetivo es tener una red de satélites capaz de fotografiar gran parte de la Tierra casi a diario y vender esos datos —imágenes, series históricas y análisis— a gobiernos, defensa, agricultura, seguros, energía o empresas que necesitan vigilar cambios sobre el terreno.
Planet firmó un contrato de 230 millones de dólares para construir satélites para un cliente asiático, su mayor acuerdo hasta entonces, gracias al nuevo enfoque del negocio. Las imágenes satelitales pasan a ser una base de datos para modelos de IA: detectar movimientos militares, cosechas, incendios, sequías, obras, barcos, minas o cambios en infraestructuras.
BlackSky es más pequeña que Planet Labs y más volátil, pero también tiene su negocio más definido con satélites y vigilancia en tiempo real. También acumula ejercicio en pérdidas. En 2025, registró pérdidas de 70 millones.
El secreto de Satellogic
La fortaleza de Satellogic reside en que sus satélites pueden captar imágenes con resoluciones inferiores a un metro, lo suficientemente detalladas como para identificar vehículos, aviones y cambios en infraestructuras, explica Kargieman, que reside en Barcelona.
La compañía ya cuenta con 21 satélites en órbita. Pero se acerca un hito decisivo: el lanzamiento previsto a partir de octubre de su constelación Merlin, compuesta por ocho satélites adicionales, que será capaz de mapear todo el planeta a diario mediante equipos de menor coste y habilitados con inteligencia artificial. La empresa espera que este producto acelere su camino hacia la rentabilidad una vez esté operativo a comienzos de 2027.
Fabricar fuera de EEUU sigue siendo clave para su ventaja de costes. Satellogic asegura que sus satélites pueden producirse y desplegarse de forma mucho más barata gracias, en parte, a sus operaciones de fabricación e ingeniería verticalmente integradas en América Latina.
La compañía refleja las raíces argentinas de Emiliano Kargieman, cofundador y consejero delegado de este fabricante, país donde todavía trabaja la mitad de la plantilla. Su principal producto, el Aleph Observer, es una referencia a un icónico cuento de ficción del escritor argentino Jorge Luis Borges, sobre un pequeño objeto que contiene el mundo entero en su interior.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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