¿Gran Congelamiento o algo completamente distinto? Una nueva batalla científica reabre el misterio del fin del universo

Algún día el universo llegará a su fin. Cómo sucederá, ya sea con un Gran Congelamiento, Gran Fractura, Gran Aplastamiento, o Gran Deglución, todo eso forma parte de las muchas posibles teorías. Pero el consenso general es que la acelerada expansión del universo acabará en un Gran Congelamiento, conocido en inglés como Big Freeze. Un estudio reciente argumenta que la hipótesis que contradice a esta no tiene respaldo.
Un trabajo que se publicó ayer en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) refuerza el respaldo de la teoría que dice que la expansión de nuestro universo sigue en aceleración. Los nuevos resultados contradicen directamente un trabajo de noviembre del año pasado, que se publicó en el mismo boletín, que argumentaba que las fallas en los métodos populares de medición habían representado más la desaceleración de la expansión del universo. Pero este último trabajo afirma que “no hay fallos en la teoría ampliamente aceptada”, según declaró el equipo responsable del mismo.
“Las mediciones anteriores y aceptadas estaban bien, y nuestro entendimiento actual de cuál será el destino del universo sigue siendo sólido”, añadió Phil Wiseman, autor principal del trabajo y astrofísico de la Universidad de Southampton en Reino Unido.
Eso no significa que se hayan resuelto de manera determinada los muchos misterios del cosmos. Porque aunque el ritmo de expansión del universo siga acelerándose, los científicos todavía no logran comprender del todo la verdadera naturaleza de la energía oscura, que hipotéticamente es la fuerza que impulsa esa expansión.
Discusiones cósmicas
El par de trabajos en realidad es el más reciente en una serie de intercambios académicos entre equipos de investigadores en los que están YoungWook Lele y Adam Riess, astrofísicos de la Universidad Yonsei de Corea del Sur y la Universidad Johns Hopkins respectivamente. En los últimos cinco años aproximadamente, el equipo de Lee encontró evidencia de sesgos de antigüedad en la medición de supernovas de Tipo Ia, utilizadas como “velas estándar” para medir distancias galácticas. El argumento fue que los astrónomos malinterpretaron el brillo máximo de las supernovas Tipo Ia, y en consecuencia, también la velocidad con la que se expande el universo.
Casi todas las veces Riess y sus colaboradores respondieron refutando la afirmación y reforzando la opinión más generalizada de que el universo se expande a un ritmo cada vez más acelerado (En 2011 Riss ganó un premio Nobel por descubrir esta posibilidad). El argumento contrario de noviembre pasado presentó un conjunto de datos más grande, con una perspectiva más sesgada; en lugar de sugerir que la energía oscura no existe el equipo de Lee argumentó que no era tan constante como creíamos. Cuando el equipo corrigió los modelos del sesgo propuesto, encontraron que los datos estaban más en línea con los hallazgos independientes surgidos de las primeras observaciones del DESI (Dark Energy Spectroscopic Instrument).
Lo que respondieron
Este trabajo más reciente se refiere directamente a esas críticas. El nuevo análisis declara que el equipo de Corea del Sur supuso erróneamente la edad de las estrellas relevantes, y no tomó en cuenta la masa de las galaxias anfitrionas que “capta dependencias ambientales conocidas que también se correlacionan con la edad de las estrellas”, señalaron en el trabajo. Además, las edades respectivas de las galaxias anfitrionas no son intercambiables con las de las progenitoras de las supernovas Tipo Ia, como lo implica el estudio de noviembre.
En el nuevo estudio los investigadores presentaron una reevaluación de los datos relevantes que incorpora los factores que faltaban. Al hacerlo se eliminaron los supuestos sesgos “que se tomaron en cuenta y se exageraron”, escribieron en el trabajo.
“Las afirmaciones extraordinarias requieren de pruebas que se hagan con gran atención”, afirmó Riess en declaraciones. “Lo que encontramos es que cuando calibramos estas supernovas, tomando en cuenta los entornos diferentes de las anfitrionas y las poblaciones, sigue siendo notablemente consistente la evidencia de la aceleración cósmica”.
¿Continuará?
Cuando Gizmodo pidió que Lee brindara comentarios, éste respondió que su equipo ya tenía preparada una contra refutación a la refutación, presentada al MNRAS y que hoy está disponible en pre-impresión en arXiv. Allí, Lee y sus colegas argumentan que “los dos argumentos principales presentados en su trabajo se ven afectados por graves errores, o llevan a conclusiones internamente inconsistentes por su propia lógica”.
Específicamente, el equipo de Lee señala que las correcciones podrían estar subestimando una importante tendencia relacionada con la edad. Aunque la edad de una galaxia no es lo mismo que la edad de la estrella que explotó, los investigadores dicen que hay un vínculo más estrecho que el que sugiere el otro equipo.
Así, el debate continúa. Dicho esto hay que señalar que los investigadores involucrados en este ida y vuelta dicen que estos procesos son “fundamentales para la ciencia”, según Mark Sullivan, coautor del estudio y astrofísico de la Universidad de Southampton, en declaraciones. “Esta es la forma en que se avanza”, dijo.
Hay todavía muchos misterios sin resolver, que todavía no comprendemos respecto del cosmos. Por ejemplo, los astrónomos creen probable que la energía oscura impulse la expansión del universo pero cada vez se dividen más en cuanto a si la energía oscura es constante o fluctúa, y si es así, lo que eso significaría para el destino del universo.
Fuente de TenemosNoticias.com: es.gizmodo.com
En la sección: Gizmodo en Español
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