El Grupo Édora proyecta una gran central hidroeléctrica de bombeo en Montánchez entre el rechazo de los ecologistas

El grupo Pelicar Renovables (Grupo Édora) se ha fijado en Extremadura, como potencia energética, para instalar una Central Hidráulica Reversible en Montánchez, una planta diseñada como una «gigabatería» para absorber los excedentes en la producción fotovoltaica. Una planta similar a la que Iberdrola ha instalado en los embalses de Torrejón y Valdecañas en Cáceres.
La previsión que maneja la compañía promotora es que la central comience su fase de explotación en el año 2033. El proyecto contará con una potencia de 140 megavatios (MW) en modalidad de turbinación (producción de electricidad) y de 164 MW en modalidad de bombeo (consumo de energía para elevar el agua).
El funcionamiento se basará en un circuito cerrado entre dos balsas con un pronunciado desnivel topográfico. La balsa superior se ubicará en el término municipal de Montánchez y la balsa inferior se proyecta en el término de Arroyomolinos. El corazón del proyecto será una central ubicada en una caverna subterránea que albergará los generadores, transformadores y equipos tecnológicos. Durante el día, aprovechando la energía solar de bajo coste y el excedente de la red, los grupos reversibles bombearán el agua desde el embalse inferior al superior. Por la noche, o en momentos de baja producción renovable, el agua caerá por gravedad para mover las turbinas y generar electricidad.
La energía producida se evacuará a través de una línea aérea de 220 kilovoltios (kV) que conectará directamente con la subestación SET Mérida 220 kV. El trazado de esta línea afectará a los términos municipales de Montánchez, Arroyomolinos, Almoharín, Guareña, San Pedro de Mérida, Valverde de Mérida, Trujillanos y Mérida.
La promotora defiende además que el emplazamiento elegido es idóneo, ya que los grandes embalses de las cuencas del Tajo y el Guadiana se encuentran en zonas excesivamente llanas o protegidas por la Red Natura 2000. Según el documento técnico, el proyecto de Montánchez no supone afecciones a espacios protegidos del patrimonio natural y sus efectos son «compatibles con el medio ambiente».
Ecologistas en acción la rechaza
Un proyecto que ya ha contado con rechazo social, el primero ha sido de Ecologistas en Acción que tras analizar el documento inicial ya ha mostrado su oposición frontal a la infraestructura porque «transformaría de forma irreversible» el paisaje de este emblemático enclave natural del centro de la región.
A través de una nota de prensa, la organización ecologista ha calificado el proyecto como una «profunda transformación industrial» de una sierra con elevados valores naturales y culturales. La entidad critica que, para convertir la zona en una «gigabatería», se pretenda excavar una central subterránea mediante túneles y voladuras, construir dos grandes balsas artificiales y desplegar una línea eléctrica de alta tensión de más de 50 kilómetros.
Uno de los puntos que genera mayor rechazo es la captación de recursos hídricos. Frente a la postura de la empresa, que califica el impacto de «marginal», Ecologistas en Acción considera «especialmente preocupante» que se pretenda detraer agua de los arroyos de cabecera de la Sierra de Montánchez. La organización recuerda que estos pequeños cauces mediterráneos y manantiales ya se encuentran sometidos a una «creciente presión derivada del cambio climático».
Asimismo, el colectivo advierte del grave impacto que las obras y las líneas de evacuación tendrían sobre un territorio caracterizado por la presencia de dehesas, alcornocales, hábitats de interés comunitario y vías pecuarias.
En este sentido, los ecologistas cuestionan la necesidad de levantar nuevas barreras artificiales desde cero, recordando que Extremadura ya cuenta con numerosos embalses e infraestructuras hidráulicas existentes cuya reutilización debería analizarse rigurosamente antes de «sacrificar» nuevos espacios vírgenes.
La organización ya ha anunciado que se opondrá «frontalmente» al proyecto durante todo el procedimiento de evaluación ambiental, defendiendo que la actividad industrial es totalmente incompatible con los valores hidrológicos, paisajísticos y culturales de los términos afectados.
Con este posicionamiento, el debate sobre el equilibrio entre el despliegue de energías renovables y la conservación del territorio vuelve al centro de la política extremeña. «La Sierra de Montánchez no es una batería hidráulica, sino uno de los paisajes culturales más valiosos y reconocibles de Extremadura», concluye contundente la organización, rechazando que el mundo rural deba asumir los costes ambientales de la transición energética.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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